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Los kurdos, aliados de EEUU, el mayor pueblo sin estado del mundo

Al final de la Primera Guerra Mundial ayudaron a los aliados contra el imperio otomano y como recompensa el Tratado de Sevres de 1920, trazaba las nuevas fronteras de Oriente Medio, estableciendo la independencia del Kurdistán. Pero Tratado nunca se ratificó y fue sustituido por el de Lausana, en 1923, que omitió por diversos intereses, entre ellos los petrolíferos y el territorio fue repartido entre Turquía, Irak, Irán, Siria y Armenia.

La decisión del Parlamento turco de autorizar incursiones militares en el Norte de Irak contra la resistencia del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) ha reavivado el problema kurdo, la minoría étnica más numerosa sin un estado propio.
Los kurdos, aliados clave de EEUU en el ataque a Irak en 2003, son el tercer pueblo más importante en número de Asia Occidental, con más de 40 millones, después de los árabes y los turcos.
La población kurda está repartida entre Turquía (22 millones), Irán (10 millones), Irak (6,5 millones), Siria (2 millones) y Armenia (1 millón).
Descendientes de los medas, se asientan desde hace más de treinta siglos en los 500 mil kilómetros cuadrados que forman el Kurdistán, desde los montes Taurus de la Anatolia oriental, en Turquía, a los montes Zagros del oeste iraní y el norte de Irak.
Su subsuelo está considerado como una de las mayores reservas acuíferas y petrolíferas de Oriente Próximo ya que prácticamente todo el crudo extraído por Turquía y Siria y un tercio del de Irak procede de los pozos perforados en territorio kurdo.
El pueblo kurdo es indoeuropeo y su sociedad fuertemente tribal. A pesar de ser islamizado por la dominación árabe, aún mantiene fuertes tradiciones vinculadas a la religión mazdeísta de sus orígenes, como la adoración por la Naturaleza: el narciso es su símbolo.
Kurdos, guerreros dominados sin conciencia de nación
Considerados grandes guerreros (kurdo significa héroe en persa), paradójicamente han vivido siempre dominados. Aunque su sociedad está basada en principados, gozó de relativa autonomía tanto durante el imperio persa como al principio del otomano. A partir del siglo XIX no han dejado de sucederse las rebeliones kurdas.
El feudalismo tribal y la falta de un liderazgo común impidieron la creación de una conciencia nacional y contribuyeron a sofocar los numerosos levantamientos kurdos que se han producido en los últimos doscientos años.
Al final de la Primera Guerra Mundial en la que ayudaron a los aliados contra el imperio otomano los kurdos lograron que en recompensa a ese apoyo el Tratado de Sevres de 1920, que trazaba las nuevas fronteras de Oriente Medio, estableciera la independencia del Kurdistán.
Sin embargo, ese Tratado nunca se ratificó y fue sustituido por el de Lausana, en 1923, que omitió por diversos intereses, entre ellos los petrolíferos, aquella promesa hecha al pueblo kurdo y el territorio que históricamente le pertenecía fue repartido entre Turquía, Irak, Irán, Siria y Armenia.
En muy pocas ocasiones han conseguido algún tipo de autonomía, sólo en 1945, cuando se fundó la República Independiente de Mahabad (Irán), que duró un año, y, en la década de los 70 en Irak, cuando los kurdos obtuvieron ciertos derechos colectivos.
Después del Tratado de Sevres no ha habido ninguna iniciativa internacional para encontrar una solución global a la "cuestión kurda", tan sólo algunas resoluciones de la ONU, de la Unión Europea y del Parlamento Europeo, que solicitan a los distintos países que respeten los derechos humanos en la zona.
Origen del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)
En 1978, Abdullah Öcalan, estudiante de ciencias políticas en al Universidad de Ankara, funda el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), actualmente en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, y que tiene sus bases de resistencia en el norte de Irak.
La represión ha sido una constante sobre su población. Las matanzas y la destrucción de sus pueblos y ciudades así como la desaparición de miles de kurdos en operaciones militares, han obligado a casi un millón de ellos a vivir lejos de su hogar.
En el caso de Irak el régimen de Sadam Husein asesinó en 1988 a unos 5.000 kurdos (muchos de ellos ancianos y niños) con gas nervioso en la ciudad norteña de Halabja.
Por otra parte destaca la campaña militar de Anfal que se desarrolló entre 1986 y 1989 y costó la vida a 182.000 civiles en zonas rurales del Kurdistán iraquí.