Especiales

Matagalpa en el recuerdo

* Las leyendas de la sierpe y los pelos de la Virgen * Personajes populares y lugares que han hecho historia

Colaboración
Hoy, en medio de nostalgias y nuevos bríos, Matagalpa cumple su 145 aniversario de haber sido elevada a la categoría de ciudad y de que los náhuatl la bautizaran como Matlatl-calli-pan, que significa poblado de diez casas. A principios del siglo pasado dio origen a una famosa leyenda, donde se afirma la presencia de una inmensa serpiente, de la que su cabeza está en los sótanos de la catedral y se encuentra amarrada con tres pelos de la Virgen de Fátima, y su inmensa cola sale por un hoyo en las faldas del cerro de Apante.
Los seguidores de la leyenda, entre ellos el curandero Juan Mendiola, manifiestan que la culebra a lo largo de muchos años ha logrado reventar dos pelos de la virgen, y el día que se rompa el tercero, un enorme desastre ocurrirá en este poblado, desbordándose por los “chuisles” inmensas cantidades de agua para desaparecer por completo la gran “Perla del Septentrión”.
Como todas las ciudades, tiene reconocidos personajes que se entrecruzan en sus escasas calles que suben y bajan los cerros. Ya no registran las huellas de lugares de referencia, como la Plaza Laborío, donde se instalaba el circo de Firuliche; el Yaqui Estadium, escenario de las grandes jugadas de béisbol que en su época lucían las estrellas del béisbol como Marañón Blandón y Veranillo Sequeira; la cancha de baloncesto del barrio El Progreso, que fue el escenario de grandes encuentros de la selección del equipo de Matagalpa, la cual llegó a conquistar el subcampeonato nacional de Primera División.
Centros sociales como el Club de Obreros, el Yaguare Country Club, el Club de los Extranjeros, El Mesón, el Mercado Viejo, que fue convertido en cuartería y actualmente en un condominio; el cine Guanaca, la hielera de la “Matagalpa Power y Anexo” y la Biblioteca Samuel Meza, son innumerables y sólo en la mente de algunos matagalpinos han quedado.
Las cantinas famosas
Los bares y cantinas como La Tocha, Las Tres Gradas, Los Siete Peldaños, La Paso Largo, El Apantillo y El Agualcas sirvieron de inspiración a compositores matagalpinos como Armando Morales Barillas que le cantó al centinela natural “Apante Eterno Vigilante”; Salvador Corriols, autor de “Soy Puro Matagalpino”, “Te Vas”; como también a poetas foráneos como el leonés Frank Lanzas Ayón que compuso el poema dedicado al cigarrillo y titulado “Un vicio envuelto en papel”.
Tampoco quedaron huellas en “La Perla del Septentrión” de un centenar de argollas incautadas dentro de las cunetas, con las que en la década de los 50, campesinos que bajaban de la montaña amarraban a sus bestias mientras realizaban las compras que necesitaban llevar al campo.
Almacenes como “Hernán Delgado”, donde en un mismo lugar se ofrecía abarrotes, telas, ferretería, farmacia, librería, cosméticos; las tiendas Hipper, Carazo, Abrahan Salty, Alfredo Osejo y otros que se me escapan, son dignos de mencionar, así como el establecimiento de la desaparecida Rosa Cueva, un sitio donde vendían medicinas naturales (semillas de cacao, cáscaras, hojas, cortezas de árboles, etc.) y que actualmente se convirtió en la hermosa tienda “Importaciones Yelba”.
Todavía mi mente capta los momentos cuando después de las seis de la tarde los termómetros bajaban hasta los 12 grados centígrados y te invitaban a abrigarte con un suéter o chamarra para no sentir aquel intenso frío que albergaba a una población que con costo llegaba a los 20 mil habitantes.
Maestras de generaciones
Miles de matagalpinos recibieron sus clases de excelentes profesoras como la niña Juanita Zelaya, fundadora del kinder “Niño Jesús de Praga”. Zelaya aún está con vida, postrada en una cama padeciendo mal de Parkison. Como nunca se le ocurrió afiliarse al Seguro Social, vive a la voluntad de Dios, de lo que le mandan sus parientes, ignorada por los políticos locales, que bien le pueden conseguir en la Asamblea Nacional una pensión mensual vitalicia del Presupuesto General de la República por sus servicios prestados a la Patria.
También se puede mencionar a las profesoras de generaciones, las hermanas Nieves, Rosalpina y Romelia Arnesto, que residieron en la avenida “30 de Marzo”, donde se escenificaron los enfrentamientos provocados por los indios de Matagalpa cuando se revelaron al ser obligados a cargar enormes rollos de alambres de teléfono para instalar el telégrafo en la población.
Las hermanas Arnesto además de poseer un sinnúmero de piezas históricas, conservaron por muchos años una extraordinaria colección de fotografías antiguas de Matagalpa, y la reliquia de un tronco de árbol convertido en piedra, donde aseguraban tenía unos dos mil años. Esa pieza debe estar en poder del padre Róger García, heredero de la propiedad, ubicada frente a la clínica Monserrat.
Otros profesores de generaciones fueron: Eliseo Picado, Humberto Mairena, Pedro Ruiz, Julio César Medina, Federico Kraudy, Julio Medina, Carlos Arroyo Buitrago, Aminta Rivera, Dolores Howay, Matilde Morales, Humberto Aráuz, Lucidia Mantilla, entre otros.
La mejor agua de Centroamérica
En 1962, Matagalpa, con una población de 20 mil habitantes, contaba con una moderna planta purificadora de agua, que logró comprar con un empréstito el alcalde de esa época, Francisco Aráuz Blandón. Nos sentíamos orgullosos de decir que poseíamos la mejor agua de Centroamérica, pero como siempre los políticos buscan cómo halar agua para su molino, el dinero para darle mantenimiento a la planta purificadora de agua fue utilizado en otras cosas, y poco a poco se fue deteriorando hasta quedar inservible. Hoy el agua nos llega desde Sébaco, luego de recorrer 25 kilómetros de cañería.

Personajes populares
Son innumerables los personajes populares que viven y vivieron en “La Perla del Septentrión”, entre ellos se encuentran Mirada de Tigre, Burro de Llano, Leche de Burra, Pata de Yanke, Palo Seco, Cambalache, El Picudo, Picardía, Ñeco, Cutis, Chuco, Sanganillo, Veranillo, Carne Amarilla, Chaco, Pedro Cosita, Cuchirania, El Zapo Ortuño, Tulipán, Charrasca, Ramón Tango, Juan Pelota, Chico 31, Fafucha, El Aliado, Chupeyman, Colocho, etc.
Tomás Pravia, “Colocho”, por muchos años anunciaba en los altoparlantes las notas luctuosas del ciudadano que se “iba para el otro mundo”, y dejó grabada con su propia vos la invitación de su misma nota luctuosa, y su hija la mantuvo guardada en la gaveta del ropero por más de diez años.
La Catedral ha sido declarada por el Concejo Municipal “Patrimonio Histórico Cultural Municipal”, pero hoy presenta un progresivo deterioro en sus paredes y torres, y de un momento a otro podrían desplomarse, además que se está hundiendo, por lo se hace necesario el apoyo del Estado y de otros organismos.
Según datos históricos, se comenzó a construir en 1874 bajo la dirección del sacerdote y arquitecto jesuita Alejandro Cáceres; en la obra se involucró por completo el pueblo de Matagalpa. En las tardes el sacerdote sonaba una campana y todos voluntariamente se presentaban al atrio para ayudar a construir el templo. Unos jalaban arena del río, otros cortaban las piedras canteras, y otros hacían mezclas de arena con huevos de gallina para afianzar las paredes.
Fiestas patronales
Antes de que Matagalpa celebrara su primer centenario en febrero de 1962, en el mes de septiembre se realizaban las fiestas patronales en honor a la patrona, la Virgen de La Merced. Desde los primeros días del mes, en toda la ciudad se formaban comités de festejos para elegir a la reina de las carreras de cinta de cada barrio.
En los días posteriores al 14 y 15 de septiembre, se realizaba el gran desfile de montados, donde cada jinete demostraba sus habilidades hípicas, y a la actividad se le sumaba la presencia de un par de toros furiosos que eran soltados en las calles donde se efectuaba el desfile, y a su vez eran toreados por los caballistas. La gente que presenciaba el evento cerraba sus puertas cuando se acercaban los toros.
Las carreras de cinta era en caballos y bicicletas, y los niños competían en caballitos de palo para elegir a la reina chiquitita, y no faltaban las carreras de cinta organizadas por los veteranos que realizaban sus carreras a veces en caballo de palo, y utilizaban enormes argollas que eran ensartadas por escobas de inodoros, pero el único motivo era involucrarse en las fiestas patronales.
A raíz de la celebración del centenario de Matagalpa que culminó con una fiesta popular en toda la Avenida José Dolores Estrada, con una orquesta cada 100 metros, las fiestas patronales pasaron a segundo plano, mostrando poca importancia a la festividad. En la actualidad el Instituto de Turismo trata de recuperar esas tradiciones.
El tradicional Baile de Huipil que organiza año con año la Fundación Manos que Ayudan, el Festival de Polkas y Mazurcas que patrocina el Instituto de Turismo y la Feria del Maíz que realiza la Alcaldía Municipal, son tres eventos de gran trascendencia que se realizan con motivo de las festividades de la Virgen de La Merced, patrona de mi Matagalpa.