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El CSE por dentro

** Rivas y Lang controlan todo el poder ** Alianza con FSLN se extiende a principales áreas

Oliver Bodan

En medio del férreo dominio sandinista sobre las principales áreas del Consejo Supremo Electoral (CSE), el Partido Liberal Constitucionalista se ha quedado solo en la llanura: apenas controla la Dirección de Cedulación, en las manos de Sergio Rayo.
El resto de direcciones: Cartografía, Informática, Organización y Logística Electoral, entre otras, está bajo el dominio absoluto de los rojinegros, que tejieron una útil alianza con Roberto Rivas, presidente de la institución y otrora aliado de los liberales.
Informática, a cargo de Wilhelm Schmidt, se encarga de almacenar y actualizar la base de datos en los sistemas de cómputos del Consejo, e incide directamente en la depuración del padrón electoral, entre otras funciones. También es clave el día de la elección.
Julio Acuña, director de Atención a Partidos Políticos, también está vinculado con el partido sandinista, confirmaron fuentes del Consejo a Confidencial. Esta instancia se encarga de garantizar que tanto los partidos y las alianzas políticas, como sus candidatos, cumplan con los requisitos estipulados en los reglamentos internos del Consejo, la Ley Electoral y la Constitución Política de Nicaragua.
Al mismo tiempo, atiende las demandas, quejas e inquietudes de dichas alianzas o partidos. Acuña labora en el CSE desde 1996 durante el periodo de presidencia de la doctora Rosa Marina Zelaya.
Rosario Acosta, directora de Registro del CSE, también se incluye en la línea sandinista, así como Adonai Jiménez, director de Organización y Logística Electoral, afirmó el magistrado liberal René Herrera.
Manuel Palma, director de Cartografía, y Bertha Marenco, directora de Observación Electoral, forman parte del equipo de trabajo de Roberto Rivas, explicó Herrera. Ellos se han caracterizado por tener afiliación hacia el PLC. Sin embargo, señaló el magistrado, ambos funcionarios están sujetos a la relación existente entre el presidente del CSE y el Frente Sandinista.
En la dirección de Cartografía se define la ubicación de las juntas receptoras de votos, y la conformación de las estructuras electorales en todas las regiones del país. A partir del plan de cartografía se define el plan de logística electoral.
Herrera reconoció únicamente a Sergio Rayo, director de Cedulación, como funcionario del PLC. Esta área se encarga de tramitar las solicitudes de cédulas, y también está vinculada con la depuración del padrón electoral.
Reveló que los directores del CSE no responden a otra autoridad más que a la del presidente y del vicepresidente. “Por ejemplo, Rayo trabaja cerca de mí, sin embargo, a mí Rayo no me responde absolutamente en nada relacionado con cedulación. Eso es directamente con el presidente del CSE. Igual Emmett tiene directa la relación con su gente”, comentó.
Reconoció que algunos magistrados trabajan en comisiones sobre algunos aspectos particulares en el CSE, pero estas actividades son de carácter circunstancial.
“Circunstancialmente, por ejemplo, los reglamentos, para evitar que se diga que alguien se lleva a alguien, dicen bueno, que lo vea (José Luis) Villavicencio y Luis Benavides. Pero es como para tener la fiesta en paz”, explicó.
“Nadie tiene división del trabajo, esa fue nuestra intención, pero dijeron que la ley dice que le corresponde al presidente y al vicepresidente el manejo y administración del Consejo, en consecuencia, no se les pueden dar funciones a nadie. Las únicas funciones son llegar a las sesiones y votar”, afirmó.
El magistrado aclaró que el poder de la institución recae directamente sobre el presidente Rivas y Emmet Lang, vicepresidente. Informó que en algunas áreas del Consejo hay funcionarios “claramente sandinistas”, así como miembros de “línea” del PLC.
“En medio hay pocas personas que nacen de la Universidad Católica (Unica) y que están rodeando a Roberto (Rivas), que ahora se suman al Frente Sandinista de una manera muy clara”, dijo.
Benavides: trabajamos como magistrados
Luis Benavides, magistrado del CSE, rechazó que en esa institución exista una tercia entre el Frente Sandinista y el PLC --partido del cual él es miembro--, por obtener mayor dominio en ese organismo.
“Dentro del Consejo, bajo ningún punto de vista funcionamos como sandinistas o como liberales; sino que funcionamos como magistrados, cada quien haciendo uso del derecho que le confiere su cargo”, aseguró Benavides.
“Éste es un Consejo Electoral que sus miembros no se están matando entre ellos, sino que están buscando soluciones para que en las elecciones todo salga bien. Eso es lo que el pueblo de Nicaragua quería, y eso es lo que está viendo”, dijo.
Según Benavides, los magistrados han conformado distintas comisiones para dar seguimiento a aspectos particulares dentro del proceso electoral, como la cedulación y la fabricación de boletas.
Por otro lado, negó que el acercamiento entre el Frente Sandinista con Roberto Rivas, presidente del CSE, incida sobre las decisiones de éste. “Mi apreciación es que el magistrado Rivas, como presidente del CSE, toma las decisiones administrativas que él considera convenientes, eso es lo que he visto yo, y no podría aventurarme a decir otra cosa”, dijo.
Pero además, Benavides rechazó que los nombramientos de los directores de las distintas áreas del CSE respondan a intereses partidarios. “Ellos son personas que escuchan lo que un magistrado les diga, personas que brindan cualquier dato en el momento que se les pida, de tal manera que mi opinión es que son profesionales”, afirmó el magistrado.
Courtney: “Institución ‘vertical”
Roberto Courtney, director ejecutivo del organismo cívico Ética y Transparencia, calificó al CSE como una “institución absolutamente vertical por diseño”. “El poder está en la entidad de esos siete magistrados y cualquier dinámica de poder interna que tenga ese Consejo”, precisó.
A su criterio, todas las direcciones son sensibles y --pese a los señalamientos-- la institución ha demostrado “hacer técnicamente las cosas bien”.
“Lo que tiene es un problema político. Entonces, lo que intentamos hacer como observadores es eso: que el problema político --que sabemos se va a materializar-- ocurra dentro de un escenario de unas elecciones técnicamente muy buenas, en las que llegan los materiales a tiempo, abren las juntas, se transmiten bien los datos, funcionan bien los conteos… Ese escenario es el que estamos tratando de ayudar a crear”, aseguró.
Según Courtney, pese a la partidarización de la institución, el área de informática ha superado con creces los retos en el pasado. De igual manera, el padrón electoral tiene “una calidad suficiente como que para sus márgenes de imprecisiones sean contrarrestados por cosas que ya están en la legislación”.
“Como los artículos 41 y 116, que permiten que cualquier ciudadano con alguna duda sobre dónde aparece en el padrón, sólo tiene que ver su documento de votación para saber dónde votar”, explicó.
Repetir experiencia del Caribe
El director de Ética y Transparencia manifestó que las pasadas elecciones del Caribe constituyeron una “perfecta muestra” para demostrar que el CSE en un terreno difícil, con un presupuesto ajustado y problemas de quórum, realizó un buen trabajo.
“A pesar de que el Consejo estaba verdaderamente en una situación lamentable de funcionamiento interno, el proceso técnicamente tuvo una calidad tal que se tragó toda la controversia previa y aún la posterior de asignación de escaños”, aseveró.
“El personal técnico fue capaz de poner en el terreno un proceso ejemplar y es muy importante que eso ocurra también en las elecciones nacionales. Ése es el poder que tiene un día de elecciones de buena calidad: te hace más difícil tergiversar la voluntad popular, y muchísimo más fácil manejar el problema de la voluntad política”, insistió.
En cuanto a la transmisión de resultados, destacó que la única mancha del CSE está vinculada con los pasados comicios nacionales, cuando en Granada ocurrieron irregularidades.
“La única elección controversial alrededor del conteo de votos fue la de Granada. Su problema no fue el conteo, sino que se anuló una junta para cambiar el resultado de quien ganó las elecciones. Fue un problema estrictamente de control político de la autoridad electoral a la que toca resolver cualquier disputa sobre la nulidad de una junta receptora de votos”, manifestó. (Con la colaboración de Mauricio Miranda)

El CSE por dentro*
Dirección Nombre Partido
Dir. de Cedulación Sergio Rayo Influencia PLC
Dir. de Cartografía Manuel Palma Influencia FSLN*
Dir. de Informática Wilhelm Schmidt Influencia FSLN
Dir. de Org. y Log. Electoral Adonai Jiménez Influencia FSLN
Dir. de P. Políticos Julio Acuña Influencia FSLN
Dir. de Obs. Electoral Bertha Marenco Influencia PLC/FSLN*
Secretario General del Consejo Francisco Quiñónez Influencia FSLN
Dir. de Registro Rosario Acosta Influencia FSLN
Dir. Administrativo Pedro Navarrete Influencia PLC/FSLN*
Dir. General de Finanzas María Angélica Cano Influencia FSLN
Dir. de Recursos Humanos María Isabel Turcios Influencia FSLN
*Forman parte del equipo de Roberto Rivas, que tradicionalmente ha estado unido a los liberales, pero su actuación depende de la relación del presidente del CSE con el partido Frente Sandinista.

¿Puede repetirse el caso de Granada?
¿Aunque el CSE funcione técnicamente de manera satisfactoria, existe el riesgo de que se repita el caso de Granada en las elecciones nacionales? Según Courtney, un buen funcionamiento técnico reduce “enormemente” esta posibilidad.
“La presión y el conocimiento pueden impedir que eso ocurra, y de eso se tratan estas elecciones, de que el mero hecho que la presencia de la observación pueda desmotivar ese tipo de comportamientos”, afirmó.
“Pero lo que es más importante, estaríamos hablando de elecciones empatadas, con algunos problemitas técnicos en una o dos JRV. Muy difícilmente tergiversación total de la voluntad popular, como cuando alguien gana por 60 y terminan volteando los votos”, aclaró.
“Tenemos que hablar también de en qué márgenes se puede dar la problemática y ocurrir elecciones prácticamente empatadas, y ahí es donde tenemos que poner atención a los tecnicismos con los que se puede anular una junta. Pero los conteos han sido muy precisos; lo que es anular juntas, es jurisdicción exclusiva de los siete magistrados”, recalcó.

Currículum del poder
Roberto José Rivas Reyes llegó como magistrado miembro al Consejo Supremo Electoral (CSE) en 1995, y actualmente es presidente de la institución. Fue Vicerrector Académico de la Universidad Católica “Redemptoris Mater” (Unica), y Director Ejecutivo de Comisión de Promoción Social Arquidiocesana (Coprosa).
Se desempeñó, además, como director y representante de la Comisión de Verificación de la oficina del cardenal Miguel Obando y Bravo en la década pasada. También perteneció a la Comisión Tripartita de Nicaragua y fue miembro de negociación del proceso de desarme de la Resistencia Nicaragüense.
Con un posgrado y una maestría en “Alta gerencia y finanzas y administración de empresas”, respectivamente, también se ha desempeñado como gerente de empresas y consultor, según su currículum oficial facilitado por el CSE.
A Rivas se le señala de ser “aliado” de los magistrados sandinistas en el Consejo, a quienes observadores electorales identifican como “disciplinados” y “dedicados”, con una formación político-militar.
Por ejemplo, Emmett Lang Salmerón ejerció varios mandos en el Ejército Popular Sandinista, dentro del cual alcanzó el rango de coronel. Fue Jefe de Organización y Movilización del EPS, Jefe de la Fuerza Aérea y de Defensa Anti Aérea, y Jefe de la Reserva de Alto Mando.
En 1987 asumió el cargo de ministro de Deportes, y fungió también como presidente de la Federación Nicaragüense de Béisbol Aficionado (Feniba). De 1987 a 1997 fue presidente del Comité Olímpico Nicaragüense.
Lang representó a este partido en diferentes instancias, como la Comisión Nacional de Planificación Económica Social, en el desaparecido Banco Nacional de Desarrollo (Banades), y como miembro de la Asamblea Sandinista Nacional.
En tanto, el magistrado propietario José Luis Villavicencio Ordóñez ha participado activamente desde mediados de los años noventa en las filas del Frente Sandinista, sobre todo en los procesos electorales.
Fue fiscal nacional del FSLN en las elecciones de 1996. También fue coordinador de la campaña electoral de 1997 y 1998 para las elecciones en las regiones del Atlántico Norte y Sur.
Representó al partido sandinista ante la Comisión Nacional de Cedulación desde 1993. A partir de 1997 fungió como presidente de la Comisión Electoral Nacional del FSLN.
También se desempeñó como director suplente de ese mismo partido, en el Consejo Directivo de la Superintendencia General de Bancos, en 1999. Ya en 1984 había actuado como secretario de la comisión que elaboró la primera Ley Electoral, en 1984. Funcionarios de esta naturaleza resguardan los intereses del sandinismo en el Consejo Supremo Electoral.