Especiales

El momento más cruel y doloroso de su historia


* Las banderas ondearán a media asta, y millones de estadounidenses encenderán velas para recordar a las víctimas

NUEVA YORK / AFP -Hoy lunes, Estados Unidos recordará de nuevo a las casi 3 mil víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, con un sinfín de actos que tendrán su epicentro en la Zona Cero de Nueva York, con la tradicional lectura de los nombres de los que ahí murieron.
La llegada del quinto aniversario ha dado un impulso renovado a las conmemoraciones, y ha hecho que el presidente George W. Bush se acerque de nuevo a Nueva York para las mismas, tras un paréntesis de cuatro años.
Bush ha pedido que las banderas ondeen a media asta y que la gente marque con un minuto de silencio el momento en que el primer avión impactó contra las torres gemelas, a las 08:46 de la mañana (12:46 GMT).
“Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 serán siempre considerados un momento definitorio de nuestra historia. Llevamos a las víctimas y sus familias en nuestros corazones y los tendremos presentes en nuestras oraciones”, dijo el presidente el jueves.
Bush visitará los tres escenarios de los atentados, empezando con una ofrenda floral en la Zona Cero de Nueva York el domingo 10 de septiembre, antes de desayunar el lunes con bomberos y miembros de los servicios de emergencia, elevados a la categoría de héroes tras perder a 343 colegas cinco años atrás.
También cumplirá con el minuto de silencio en Nueva York, donde murieron 2,749 personas, antes de desplazarse a Shanksville (Pensilvania, noreste), donde un tercer avión se estrelló después de que los pasajeros se rebelaran contra los secuestradores.
Por la tarde asistirá a una ceremonia en el Pentágono, donde impactó el cuarto avión que Al Qaida usó como proyectil matando a 184 personas.
Todas las miradas en NY
En Nueva York, todas las miradas estarán puestas en la Zona Cero. En lo que se ha convertido en un rito anual, maridos, esposas y parejas de los que murieron en los atentados leerán los nombres de sus seres queridos, haciendo una pausa para dedicar un minuto de silencio coincidiendo con los cuatro momentos señalados de la tragedia: impacto de los aviones y derrumbe de los edificios.
Tras la lectura, las familias descenderán a las huellas de las Torres Gemelas para depositar flores y pasar un momento de recogimiento.
Las campanas doblarán, y la Bolsa de Nueva York dedicará cinco minutos de silencio antes de la apertura de los mercados.
Cuando anochezca, dos haces de luz, visibles desde cualquier punto de la ciudad y más allá, se elevarán en el cielo en el lugar donde se erigían las torres gemelas.
Pesar en todo el mundo
Una organización ha llamado a encender velas en todo el mundo para mostrar su pesar, mientras que un grupo de familiares de las víctimas ha reunido en la ciudad a personas de otros países que perdieron seres queridos en otros actos de violencia política y terrorismo.
En Washington, el monumento a los muertos en el Pentágono y otro en honor a “los héroes estadounidenses”, como se suele describir a las víctimas, serán inaugurados este sábado.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, participará en los actos del lunes en la capital.
El resto del país también conmemorará el aniversario, desde Massachussets (noreste) a Colorado (este), Florida (sudeste) e Illinois (noreste).
Aunque la solemnidad reina en la mayoría de estos actos, también hay lugar para el debate en universidades y centros educativos e incluso el humor.
Critican falta de progresos
El semanario satírico The Onion publica una noticia burlándose de la falta de progresos visibles en la Zona Cero: “Cinco años después, Nueva York inaugura un agujero como monumento al 11 de septiembre”.
En cuanto a las televisiones, CNN emitirá en tiempo real su cobertura de los acontecimientos de aquel día y ABC mostrará “El camino al 11 de septiembre”, una serie en dos episodios protagonizada entre otros por Harvey Kietel, que ha despertado las iras del ex presidente Bill Clinton, por su descripción de los esfuerzos antiterroristas de su gobierno.

El 70 por ciento tiene serios problemas de salud

Obreros que limpiaron Zona Cero reclaman beneficios

* Algunos trabajadores presentan serios padecimientos respiratorios y otros han sido tratados por problemas de cáncer.

NUEVA YORK / AFP -Inmigrantes que limpiaron la zona cero tras los ataques del 11-S y vecinos del área se unieron para reclamar al gobernador George Pataki atención médica y compensación económica para los afectados por los atentados terroristas de 2001.
La coalición “Beyond Grand Zero” realizó una conferencia de prensa frente al lugar donde hace cinco años ocurrió la tragedia, un día después de publicarse un informe que revela que el 70 por ciento de los que limpiaron la zona todavía presenta problemas de salud.
Portando carteles con mensajes de “¡Nuestra salud sí, aire tóxico no! los trabajadores contaron cómo su salud se ha deteriorado, la mayoría por problemas pulmonares y depresión, entre otros, que atribuyen a su exposición al aire tóxico.
Entre el grupo se encontraba el colombiano Víctor Niño, quien aseguró que ha perdido el 80 por ciento de sus energías como resultado del trabajo que hizo donde se ubicaban las torres gemelas y que ahora está sufriendo de asma, entre otros problemas de salud.
Que admitan errores
“Aquí se perdieron mis energías. Nosotros también somos héroes”, dijo Niño, quien acudió a la protesta con una mascarilla quirúrgica que fue la única protección que le entregaron en la zona cero, una semana después de haberse expuesto a los tóxicos.
Niño recordó que cuando trabajó en el desescombro nadie le preguntó si era indocumentado, y ahora que está enfermo no recibe la ayuda necesaria.
La coalición exige que las autoridades admitan que los oficiales del gobierno mintieron sobre la calidad del aire en la zona que limpiaban, asignar fondos para un programa médico y proveer seguro de salud de calidad para todos los residentes y trabajadores afectados por el 11-S.
También reclama compensación monetaria por daños permanentes a la salud y las dificultades económicas que han afrontado luego de la tragedia, que costó la vida a miles de residentes de la ciudad.
“Ellas eran dos niñas sanas”
Beatriz Medina, ecuatoriana, ha visto cómo se han enfermado sus hijas Gina y Janet, dos ex trabajadoras de la zona, y hoy dijo presente en el acto.
“Ellas eran dos niñas sanas. Tenían récord de que nunca habían enfermado”, dijo Medina, quien contó a EFE que a Janet, de 42 años, la sometieron hace dos años a una masectomía “y ni siquiera el Welfare (asistencia social) le han querido dar” pese a ser una mujer sola con un hijo.
Indicó, además, que Gina, de 40 años, ha desarrollado asma, tiene problemas con los ojos así como una seria condición en la piel, con ampollas.
Medina aseguró que a sus hijas “nunca les dieron ropa” para protegerse de posibles contaminantes.
Señaló, además, que aunque Gina, madre de tres jóvenes de entre los 19 y 14 años, está en tratamiento en el Belleviu, “no puede ir todos los días, porque si no, ¿cómo trabaja?”
“Hace tres meses fue a un hospital con un fuerte dolor de cabeza y después de todo el día sólo le dieron una aspirina y le mandaron una cuenta inmensa”, destacó.
Responsabilidad del gobierno
El congresista Jerrold Nader, que figuró entre el grupo de oradores, se comprometió hoy con las víctimas a someter un proyecto de ley que comprometa al cuerpo legislativo a asignar fondos para otorgarles seguro médico.
“El Gobierno a todos los niveles ha traicionado a la gente trabajadora, a los afectados por el aire tóxico. Tenemos una responsabilidad con todos los que se han enfermado”, sostuvo el legislador.
Josefina Rosa ha residido en el Bajo Manhathan por 30 años, cerca de la zona del desastre, y aseguró que su vida cambió totalmente tras el 11 de septiembre.
“Mi hogar, iglesia y centro comunitario se llenaron de polvo. Hoy, no puedo caminar mucho, tengo problemas para respirar y estoy ansiosa. Tomo muchas medicinas y el Medicare no paga por todas. Soy una anciana viviendo con un presupuesto y tengo que decidir entre pagar el alquiler y comprar alimentos”, comentó.
La coalición aseguró que la extensión que hizo Pataki a la fecha límite para reclamar compensación por daños a víctimas no resuelve el problema de ayuda inmediata, ya que el proceso puede tomar hasta diez años.

Un 11 de septiembre que el mercado parece haber olvidado

Nueva York recupera arrogancia y glamour

James Hossack

NUEVA YORK / AFP -Cuando las torres gemelas fueron derribadas el 11 de septiembre de 2001 se creyó que Nueva York iba a perder algo de su arrogancia y glamour característicos. Pero cinco años después, la economía superó el golpe, los precios inmobiliarios vuelven a dar miedo y el ánimo es bueno.
Junto a gente afectada de forma directa por los atentados conviven millones de neoyorquinos cuyas vidas no se vieron sustancialmente alteradas, pese al incremento visible de la seguridad y las incomodidades que ello conlleva.
“Los neoyorquinos se han recuperado sobradamente. Creo que la gente salió adelante”, dijo Nancy Foner, profesora de sociología en el centro universitario Hunter College.
“Está ahí, siempre de trasfondo, pero no creo que afecte a los neoyorquinos en sus vidas cotidianas. Después de todo, ya pasó algún tiempo”, explicó a la AFP.
Foner, que participó en la obra “Ciudad herida: el impacto del 11 de septiembre”, afirmó que los que sólo vieron los atentados en la televisión son menos susceptibles de padecer secuelas que los que estaban en la zona.
“La mayoría de los neoyorquinos no estaban ahí, no vivían cerca de la zona, sus trabajos no se vieron alterados. La gente estaba desconcertada, pero creo que en menos de seis meses la mayoría de los neoyorquinos habían vuelto a la normalidad”.
Un miembro de la Guardia Nacional que patrulla la estación de trenes de Grand Central explica que aunque el incremento de la seguridad recuerde constantemente a los neoyorquinos que viven en un mundo “post-11/S”, eso no parece haberles alterado.
“La ciudad ha cambiado, la seguridad se ha incrementado notablemente”, dijo el hombre, de unos 50 años, que vive en Brooklyn y no quiso revelar su nombre.
Al mismo tiempo, precisó, si en algo han influido los atentados, es en aumentar la determinación de sus habitantes.
“Soy neoyorquino. Los neoyorquinos tienen una actitud fuerte, no estoica. Pueden enfrentarse a cualquier cosa, y yo creo que el 11 de septiembre fortaleció esa actitud”.
Económicamente, todo pinta color rosa. Los turistas, que al principio se mantuvieron alejados, han vuelto a manadas, gastando más y más, tanto en las tiendas baratas de Broadway y el Bajo Manhattan como en las más refinadas de la Avenida Madison.
Los indicadores económicos describen un horizonte despejado.
El gasto de los visitantes se ha incrementado regularmente después de los ataques, de 15,000 millones de dólares en 2001 a 23,000 en 2005, mientras que la proyección de turistas para 2006 muestra un incremento de 22% respecto de las cifras de 2000.
Los viajeros no se dejan intimidar por el nuevo régimen de seguridad. Para una jubilada de Connecticut (noreste) que visitaba Nueva York, ni los atentados ni la amenaza de nuevos ataques ha restado brillo a la ciudad.
“Adoro Nueva York”; los problemas que sufre “no me importan. La vida es así”, sentenció.
Para Steve Freedman, de 53 años, empleado de una empresa de mensajería, la presencia de la Policía y los militares es más tranquilizadora que molesta.
“Lo primero que percibes es la Policía, los perros, las Fuerzas Armadas. Es desafortunado, pero tiene que ser así. Son los tiempos en que vivimos”.
Freedman cree que la ciudad será siempre un objetivo terrorista, pero que saldrá adelante gracias a la actitud contagiosa de sus habitantes.
“La vida continúa. No puedes preocuparte de todo. Actúas como si nada pasase. Este lugar es un hogar. No importa de dónde vengas, éste es tu hogar. Nueva York siempre estará aquí”.

Bush conmemora 11/S bajo sombra de Irak

Alfonso Luna

NUEVA YORK / AFP -El presidente George W. Bush inició ayer domingo los actos conmemorativos del 11 de setiembre, bajo los nubarrones de la guerra en Irak y la incógnita del paradero de Osama bin Laden, un escenario muy distinto al de la unidad nacional que reinaba cinco años atrás cuando el país sufría el trauma de los peores atentados terroristas de su historia.
Bush y su esposa Laura Bush, vestidos de un rígido luto, depositaron dos ofrendas florales rojas y blancas en la Zona Cero, donde fueron destruidas las emblemáticas torres gemelas en Nueva York, en un tributo que dio inicio a dos días de homenajes.
Posteriormente el mandatario y su esposa participarían en una misa del recuerdo en la Capilla Saint-Paul, cercana al lugar.
Pero mientras Bush llevaba adelante estos actos, muy cerca de allí, docenas de manifestantes salieron a la calle en protesta por la guerra, erigiendo pancartas que leían: “Pongan fin a la ocupación” en Irak, “Que vuelvan las tropas ahora” y “Bush y Co. Criminales de Guerra”.
Estados Unidos recordará, sobre todo, el lunes, 11 de setiembre, a los 2,973 muertos y la enorme cantidad de heridos, víctimas de cuatro ataques terroristas perpetrados en una mañana de sol, de 2001, por 19 piratas del aire de Al Qaida a bordo de aviones comerciales.
Aunque habrá ceremonias en todo el país, las más significativas tendrán lugar en los escenarios de la matanza: la Zona Cero de Nueva York, el Pentágono en Washington y en un campo de Shankville (Pensilvania, noreste) en el que cayó uno de los aviones secuestrados.
Bush estará en los tres sitios el lunes y cerrará la jornada dirigiéndose al país desde la Casa Blanca, culminando así unos días dedicados a tratar de centrar la atención del público en los esfuerzos de su gobierno por combatir la “amenaza terrorista”.
El país entero estará convocado a observar un minuto de silencio a las 0H46 del lunes (12H46 GMT), la hora exacta en que el primer avión se estrelló contra una de las torres gemelas.
En un discurso pronunciado el sábado, Bush aseguró que su acción contra el terrorismo ha sido de un “valor inestimable para la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados”. Sin él, Al Qaida seguramente hubiera logrado atacar de nuevo al país, dijo.
A algo más de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre, en la que los sondeos indican que los demócratas podrían recuperar el control de ambas cámaras, los republicanos tratan de reconducir el discurso hacia un tema que les ha dado buenos réditos, siempre y cuando no vaya asociado a Irak, donde han muerto más de 2,600 soldados norteamericanos y decenas de miles de civiles.
Irak se convirtió, tras Afganistán, en el segundo destino de una “guerra contra el terrorismo” que no ha logrado capturar a Bin Laden, el líder de una organización que, desde entonces, ha sido omnipresente gracias a una serie de mensajes grabados.
En momentos en que Bush usa todas sus argucias para volver a la unidad que lo acompañó tras los ataques de 2001, el Senado hizo público esta semana un informe que concluye que el régimen de Saddam Hussein no tenía vínculo alguno con la red terrorista Al Qaida.
“Saddam Hussein no tenía confianza en Al Qaida y consideraba a los extremistas islámicos como una amenaza a su régimen, y negó todos los pedidos de ayuda material y operativa que le realizó Al Qaida”, señala un informe de la comisión de Inteligencia de esa cámara.
Las múltiples controversias han erosionando el espíritu de unidad que reinaba en los primeros aniversarios, y los estadounidenses empiezan a ver al conflicto en Irak como algo separado de la guerra contra el terrorismo, y se muestran divididos con respecto a la posibilidad de fijar un calendario para la retirada de soldados en el país, víctimas de una violencia sectaria.
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, reconoció este domingo que había sido demasiado optimista en relación a Irak, reconociendo que la insurrección estaba siendo más larga y difícil de lo previsto a comienzos de 2005, cuando aseguró que estaba en “sus últimos sobresaltos”.
“Es indiscutible que la insurrección dura más tiempo y más difícil de lo que había anticipado”, declaró Cheney a la cadena de televisión NBC.
Estados Unidos ocupa Irak desde que lo invadió, en marzo de 2003, cuando desplazó del poder a Saddam Hussein.

Cinco años de pesadilla para EU tras los atentados del 11 de septiembre

* Bin Laden prófugo, pero no hubo más ataques
* Caos en Irak y tortura

Steve Collinson
WASHINGTON / AFP -Cinco años después del trauma de los ataques del 11 de septiembre, Estados Unidos se encuentra en el atolladero del sangriento conflicto en Irak, comprometido además en una “guerra contra el terrorismo” que puso en jaque las libertades que definen la identidad del país.
El 11 de septiembre de 2001, bajo un cielo despejado, 19 piratas aéreos causaron la muerte de cerca de 3,000 personas y pusieron fin al mito de la invencibilidad de Estados Unidos desde la caída del imperio soviético a principios de los 90.
Aquel día, mientras el polvo del World Trade Center cubría Nueva York, el incendio del Pentágono enrojecía el cielo de la capital y un cuarto avión se estrellaba en Pensilvania, “la noche cayó sobre un mundo diferente”, afirmó el presidente estadounidense, George W. Bush.
Unos días después, parado sobre los escombros de las torres gemelas de Nueva York, el mandatario se presentó como un jefe de guerra, dispuesto a liderar el debate político interno y las acciones norteamericanas en el extranjero con su “guerra antiterrorista”.
Cinco años después, los primeros éxitos ya parecen lejanos, como la victoria sobre el régimen de los talibanes en noviembre de 2001 en Afganistán, donde recrudeció la violencia en los últimos meses.
Bin Laden prófugo
Bush tampoco cumplió su promesa de capturar “vivo o muerto” a Os ama bin Laden, el instigador de los atentados del 11 de septiembre, que logró escapar a los soldados estadounidenses pese a los intensos bombardeos norteamericanos en las montañas de Afganistán.
A pesar de no haber detenido al líder de Al Qaida, el presidente republicano logró una cómoda reelección en noviembre de 2004, a pesar de que las tropas de su país ya habían sufrido muchas más muertes de las previstas en Irak, un país al que atacó en 2003 en nombre de la lucha antiterrorista, sin el aval de la ONU.
Los soldados estadounidenses no sólo no encontraron las armas de destrucción masiva que su Gobierno había denunciado para atacar al régimen de Saddam Hussein, sino que tampoco fueron recibidos con los brazos abiertos por la población a la que habían acudido a liberar.
Tres años más tarde, la entrada triunfal de los soldados estadounidenses en Bagdad en abril de 2003 y la posterior declaración de Bush de que la guerra había concluido, sólo son un recuerdo.
Hoy día, regiones enteras de Irak están sometidas a una violencia diaria, y la oposición a la guerra no deja de crecer en Estados Unidos, principalmente en las filas de la oposición demócrata.
Caos en Irak y tortura
Desde 2003, más de 2,600 soldados estadounidenses murieron en Irak, mientras 3,200 iraquíes fallecieron sólo en la capital en los últimos dos meses, según un recuento de las autoridades iraquíes.
Al mismo tiempo, los tribunales norteamericanos cuestionaron la legalidad de los medios utilizados por el Gobierno para llevar a cabo la lucha antiterrorista.
En Estados Unidos, la Corte Suprema invalidó los tribunales establecidos por el presidente para juzgar a los detenidos de Guantánamo y el Gobierno tiene dificultades para justificar su programa de escuchas telefónicas sin mandato legal y el uso de la tortura en los interrogatorios.
Frente a las críticas, los partidarios del presidente recuerdan que ningún atentado volvió a perpetrarse en territorio estadounidense desde el 11 de setiembre, mientras las bombas de Al Qaida sí explotaron en Madrid, Londres e India.
Cuando todavía le quedan más de dos años de mandato, y a dos meses de las elecciones al Congreso, Bush perdió parte de su popularidad en las encuestas, aunque tampoco se desplomó, a pesar de las malas noticias provenientes de Irak.
Su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sigue en el cargo, pese a las numerosas críticas sobre su gestión de la guerra en Irak, haciendo oídos sordos a los numerosos llamados a la renuncia.
Tampoco sobrevivió a la guerra en Irak y al unilateralismo estadounidense, la ola de solidaridad internacional expresada tras los atentados del 11 de septiembre, ni tampoco la unidad nacional que se rompió para dejar lugar a un país extremadamente polarizado.
La revelación de vuelos de prisioneros secretos de la CIA que aterrizaron en varios países europeos, dejó además mal parados a muchos de los aliados de Washington frente a su opinión pública.