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"Mágicas manos" en juicios a Haroldo

* Señalan a ex banquero de “terciar” justicia “negociando” con el FSLN * Del “timbo al tambo”, Montealegre tiene un largo recorrido por los tribunales comunes * Aludido se defiende: “Absolutamente falso”, y es ALN la que tiene vínculos con el Frente

Haroldo Montealegre Lacayo, fundador y ex presidente del Banco Mercantil (Bamer), se ha librado de todas las causas judiciales iniciadas en su contra por el supuesto delito de estafa en contra de la misma institución financiera.
La primera causa fue en 1998 por el delito de estafa en contra de Martín Aguado y de las sociedades mercantiles Vamersa e Invamersa. La acusación fue interpuesta por María Idis Montealegre, esposa de Aguado, de acuerdo con la sentencia 554, emitida ese mismo año por el Juzgado 8º de Distrito del Crimen de Managua.
Montealegre recibió entonces sobreseimiento definitivo. Según la resolución, no se demostró la existencia legal de las sociedades Vamersa e Invamersa, ni se comprobó la suma de la supuesta estafa.
Sin embargo, EL NUEVO DIARIO conoció por medio de fuentes ligadas al proceso de intervención del Bamer, que Valores Mercantiles (Vamersa) sí existió, y que ésta tenía depósitos en el Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), de hasta 1.7 millones de córdobas.
En su acusación, María Idis Montealegre también aseguró que Montealegre estafó a los socios del banco al utilizar la tarjeta de crédito corporativa Bamer-Visa 4984-5840-2200-0033 para gastos personales, cuando ésta se la había otorgado la Junta Directiva para gastos de representación.
Según la “ofendida”, la estafa ocurrió en 1997 y causó un perjuicio de 5 mil córdobas. El acusado argumentó que hasta febrero de 1998 no contaba con una tarjeta de crédito corporativa.
El trece de julio de 1998, en el Juzgado Octavo de Distrito del Crimen, se dictó sentencia de sobreseimiento definitivo a favor de Haroldo Montealegre por los señalamientos.

Cuentas sobregiradas
Aún no se había dictado sentencia en la primera acusación por estafa en contra de Montealegre Lacayo, cuando era nuevamente acusado por el mismo delito en perjuicio del Bamer.
El 9 de junio de 1998, Mauricio Téfel González, en representación del banco, denunció que Montealegre se había lucrado por medio de sobregiros en cuentas corrientes creadas por él mismo. Entre los sobregiros se encontraban 3 millones 500 mil córdobas a favor de Publicaciones La Tribuna.
“El señor Haroldo José Montealegre Lacayo, valiéndose de contratos falsos de cuenta corriente, simula actos por medio de los cuales obtiene del Banco Mercantil S.A., fondos que no ha depositado, o sea inexistentes, y al retirarlos ilegítimamente causa perjuicio económico al Bamer, lucrándose él mismo en beneficio propio, haciendo manifiesto el lucro personal”, reza el escrito de denuncia.
En la misma acusación, Téfel González hace referencia al uso indebido de una tarjeta de crédito Visa expedida por el Bamer. El acusador señala los gastos con dicha tarjeta sobrepasaban el millón y medio de córdobas, por compras realizadas en los años 1996 y 1997.
Entre las “gastos extraños” de Haroldo Montealegre, denominados así por Téfel en su acusación, están viajes al extranjero, compra de valiosas antigüedades, joyas, prendas, cerámicas de pisos, valiosos adornos, “y otros artículos para su mansión en construcción en el reparto El Mirador”.
Pero de acuerdo con la sentencia número 117, emitida en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen “del análisis de autos encuentra esta autoridad que no logró demostrarse la relación o el nexo causal entre el delito investigado y el proceso Haroldo Montealegre Lacayo, quien en declaración indagatoria rendida en este despacho judicial negó ser el responsable de dicho delito”.
Además, la resolución señaló que después de veinte días de presentada la acusación todavía no se había comprobado el cuerpo del delito y la delincuencia del procesado, como manda la ley. La sentencia favoreció a Montealegre con un sobreseimiento definitivo.

De nuevo en los juzgados
En 2002, Haroldo Montealegre Lacayo fue llamado nuevamente a los juzgados por una acusación en su contra por el delito de estafa.
Patricia García Moncada, en representación del Banco Mercantil, acusó a Montealegre por el uso indebido de la cuenta corriente 02-000258-2, y el uso de 650 mil dólares por un cheque identificado con el número 601.
“Este cheque que el señor Montealegre Lacayo depositó en su cuenta en el Banco Mercantil, era un cheque librado por él mismo contra otra cuenta que el señor Montealegre Lacayo tenía en el Metrobank de Miami”, señala la acusación.
De acuerdo con el mismo escrito, el mismo día 29 de junio de 1996, cuando se realizó el depósito, Montealegre logró que los 650 mil dólares del cheque 601 quedaran a su disposición.
Sin embargo, esto se efectuó “haciendo una excepción al procedimiento bancario normal de la institución bancaria para el caso de los cheques librados contra cuentas en el extranjero, que señala un período de retención de veintiún días hábiles durante los cuales el depositante no puede retirar los fondos”, según la acusación de García Moncada.
Los 650 mil dólares fueron desglosados en depósitos en otras cuentas a nombre de personas o entidades vinculadas a Haroldo Montealegre, como Desirée Sansón, su esposa, y el partido Unidad Liberal.
Pero el primero de febrero de 2002, el Juzgado Quinto de Distrito del Crimen emitió sentencia a favor del ex banquero.
“Se sobresee definitivamente al procesado Haroldo Montealegre Lacayo, de generales de ley de en autos, por el delito de estafa en perjuicio del Banco Mercantil…, en virtud de prescripción de la acción penal y versar la misma sobre cosa juzgada”, reza la resolución número 89 de dicho tribunal.

Rechazan argumento de “cosa juzgada”
García Moncada apeló la sentencia y solicitó su nulidad, señalando diferencias evidentes de que no se trataba de la misma acusación preparada por Mauricio Téfel cuatro años atrás.
“La metodología a la que hace referencia el doctor Téfel es la apertura de cuenta sin llenar los requisitos establecidos y los sobregiros de las cuentas. Se habla de la misma cuenta, pero es su creación como tal, no es el mismo hecho que presenta la denuncia, la cual se refiere a la simulación de un depósito del cheque 601”, insistió la acusadora en un escrito que introdujo en marzo del año dos mil.
“Así como tampoco existe relación con la acusación que interpusiera la señora María Idis de Aguado, ya que la misma hace referencia al uso de las tarjetas de crédito y a las sociedades Vamersa e Invemersa”, sostuvo García Moncada, quien señaló que en la resolución judicial se había cometido un “error de hecho”.
Sin embargo, García Moncada no pudo revertir la decisión judicial. De acuerdo con una resolución del 30 de enero de 2004, la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua dictó: “No ha lugar al recurso de apelación interpuesto… Se confirma en todas y cada unas de sus partes la sentencia interlocutoria dictada por la Juez Quinto de Distrito del Crimen de Managua”.