Especiales

Un imperio de papel y estafas desde el exterior


Empresas con créditos en el exterior desangraban al Interbank con deudas que después asumía banco

Estafa desde el exterior

* Succionaron US$12 millones que iban a cuentas de los Centeno
* Un humilde tractorista, presidente ejecutivo de una empresa
* Emblemática finca Cañas Gordas, una soberana mentira

Mauricio Miranda y Oliver Bodán

Lo primero que llamó la atención de los liquidadores fue un vehículo propiedad de la Comisión de Promoción Social Arquidiocesana (Coprosa), en el parqueo de la casa. Pero no había marcha atrás: había que embargar muebles y lo que se encontrara.
Periodistas, policías, abogados y funcionarios de la Junta Liquidadora del Banco Intercontinental (Interbank) avanzaban hacia la puerta del hogar de Saúl Centeno Roque, ubicado en el reparto Las Colinas, en Managua.
Cuando penetraron a la vivienda, se esparcieron para “barrer” con todo a su paso. Pero los sorprendidos fueron ellos. Encontraron a la secretaria personal del cardenal Miguel Obando y Bravo, muerta de miedo por la invasión. Alguien le preguntó: ¿Qué está haciendo aquí? La señora, atemorizada, respondió: “Vengo a traer las cuajadas del Cardenal”.
Ésta es una de las decenas de anécdotas vinculadas a la quiebra de la “Pirámide del Ahorro”. El “ordeño” del banco por parte de los hermanos Alex y Saúl Alex Centeno, sus socios, gerentes y demás funcionarios cómplices fue más allá del territorio nacional.
Las empresas Inversiones Bursátiles Internacionales S.A. (Interinver) y First American Investments Corp. fueron utilizadas para crear otros de los modus operandi que conformaban el engranaje, complejo y perfeccionado, con los fue socavado el capital de la “Pirámide del Ahorro” hasta derrumbarlo.
“Interinver estaba radicada en Nicaragua, y First American Investment creo que en Panamá. Las dos tenían créditos en el banco en el exterior, y parte de esa plata también se pasaba a los Centeno”, señaló Rodolfo Delgado, presidente de la Junta Liquidadora del Interbank.
Ambas empresas causaron perjuicios económicos al banco por un monto aproximado a los US$12 millones. La quiebra del Interbank dejó un “hueco” de US$164 millones, que no se pudo recuperar.
Interinver para beneficiar a Centeno Roque
El Interbank creó la sociedad Inversiones Bursátiles de Nicaragua S.A. (Interinver), la cual tenía el propósito de administrar las empresas que el banco conformara, de acuerdo con documentos vinculados al proceso de intervención en poder de END.
Según un informe de auditoría, el Interbank efectuó --por medio de Interinver-- transacciones irregulares que le causaron pérdidas al mismo banco por un monto aproximado a los 9 millones de dólares.
¿En qué consistía la irregularidad? Interinver adquiría créditos con entidades financieras en el exterior con avales del Interbank. Cuando llegaba el cobro, el aval no tenía ningún respaldo y al final el banco asumía las deudas.
De acuerdo con el Informe de Inspección Durante el Proceso de Intervención, en poder de END, Julio Arteaga, Gerente Internacional del Interbank, señaló que los encargados de renovar dichos créditos eran los funcionarios José Félix Padilla, Gerente General, y Francisco Somarriba, Gerente de Operaciones; o bien, Padilla con Manuel Cabrales, Gerente Financiero.
“Simultáneamente, el Interbank remitía una comunicación al Dresdner Bank confirmando su anuencia de que se otorgará la extensión del plazo y sus disposición para que dentro de las condiciones originales, seguir garantizando con los recursos propiedad del Interbank, la operación financiera de Interinver con el Dresdner Bank”, reza el informe.
El principal beneficiado por estas operaciones eran empresas vinculadas al consorcio agropecuario de los hermanos Centeno Roque, señalan los mismos documentos.
Según el documento, en una consulta sobre los fondos del Interbank en el Dresdner Bank L.A.G., éste informó que tres avales emitidos por el Interbank respaldaban tres préstamos adquiridos por Interinver, que sumaban un total de US$7 millones.
Más adelante el informe señala: “Según informe de relación de hechos preparado por el Lic. Manuel Cabrales, informa lo siguiente: “…esta empresa pertenece a los socios del Banco y se usó para canalizar financiamiento existiendo actualmente un crédito back to back con el Dresdner Bank, el cual fue dirigido a financiar a Agresami”.
Además, entre las transacciones irregulares detectadas para socavar al banco se encontraron: operaciones de descuento de Interfin, por US$2 millones; cancelación de giros no enviados a cobro, por otros US$2 millones; y redescuento de letras de cambio al Interbank por US$1 millón, reveló un informe de auditoría presentado durante el proceso de liquidación.
De acuerdo con el Informe de Inspección, el presidente de la directiva de Interinver era el doctor Julio César Avilés, padre del actual general con el mismo nombre y jefe del Estado Mayor del Ejército. Francisco López Pérez era el secretario, quien además era el asesor legal del Interbank; Brenda Chamorro la tesorera; y Francisco Somarriba Pérez, el vigilante.
“Nosotros demandamos a Interinver con miedo, porque tal vez íbamos a empapar al papá del general que quizá llega a ser jefe del Ejército. Y de repente, en el juicio, apareció una certificación de migración de que el día en que firmaron un préstamo con el Interbank, estaba fuera del país”, aseguró Delgado.
“Según la Lic. Brenda Chamorro, el Lic. Manuel Cabrales A., asistía como asesor financiero de la sociedad y él era la persona que se encargaba de llevar los asuntos contables y financieros de la empresa”, detalla el Informe de Inspección durante el proceso de intervención en poder de END.
First American Investment Corporation
De forma similar, en First American Investment Corporation se efectuaron operaciones bancarias que luego eran transferidas a cuentas de empresas del Grupo Centeno-Conagra, o que estaban vinculadas a éste, revela el informe de auditoría presentado en el proceso de intervención. En este caso, la cifra llegó a US$3.6 millones.
Entre las transacciones irregulares se detectó la emisión de un cheque a Alex Centeno Roque por US$800,000; un crédito a la cuenta corriente de la empresa Ajonjolí Export; y hasta bonos para los trabajadores del mismo Interbank por un monto aproximado a US$129,000, de acuerdo con el mismo informe.
“Cuando demandamos a las empresas nunca supimos quiénes eran los socios de la empresa en Panamá”, dijo Delgado.
Los responsables directos de este perjuicio millonario fueron funcionarios del banco, ya que sus firmas eran las que autorizaban las transacciones, revelan los informes.
Un imperio de papel
El poderoso Consorcio Comercial Agropecuaria (Conagra) que dirigían los hermanos Alex y Saúl Centeno Roque, y las empresas agropecuarias que instalaron por todo el país, era todo un imperio de papel.
“La verdad es que sólo existían como dos o tres empresas, pero el resto eran empresas de papel, que se crearon en los escritorios con el único propósito sacar préstamos para ordeñar al Interbank”, aseguró Delgado.
Ese era otro de los modus operandi con que los hermanos Centeno Roque, y el resto de la banda de estafadores “afinaron” para sustraer los depósitos de los cuenta-habientes del banco.
Tal operación causó un daño económico por el orden de los US$24 millones, de acuerdo con el Informe de Inspección durante el proceso de de Intervención en poder de EL NUEVO DIARIO.
Jornalero dueño de finca
“Esas empresas no tenían existencia física. René Vivas se asustó una vez cuando encontró en una champa sobre la carretera a Corinto, a un jornalero que era presidente de unas de las empresas”, relató Delgado.
Aseguró que en las mismas empresas de los hermanos Centeno Roque se utilizaba papelería del Interbank.
Vivas reconoce esas anécdotas. “Yo conocí presidentes de juntas directivas que eran tractoristas. Los empleados de ellos eran los presidentes, los secretarios, y te dabas cuenta de la gran estafa que hicieron”, comentó Vivas.
Según Vivas, entre las pocas propiedades reales que se dieron en pago para cancelar la deuda estaban “dos beneficios de café, la finca Cañas Gordas en Rivas, las propiedades estrellas de ellos”.
Pero ni siquiera el emblemático centro de mejoramiento genético ubicado en Rivas, donde llegaban productores de todas partes del país a observar la mejores razas de ganado, era lo que aparentaba, dijo Óscar Mayorga, uno de los penalistas que se encargó de acusar ante los juzgados a los responsables del fraude.
“El caso más famoso fue el de Cañas Gordas. Ellos la entregaron como que valía un poco de cosas, pero llegabas al laboratorio y nada era de ellos. No habían pagado, y lo quitó la casa que lo había financiado. Te ibas a los secaderos, y toda la maquinaria se la llevaban por falta de pago, estás hablando de un cascarón”, reveló Mayorga a END.
“Ahora, a varias socios de las empresas de los Centeno Roque se les acusó como cómplices del robo. Ellos tenían escrituras que les habían endosado y traspasado todas las acciones a los Centeno Roque, que ya no las manejaban desde hace años. Así ocurrió en Chinandega con Agrosa, no tenían nada que ver”, dijo Mayorga.
René Vivas dio a conocer otro modus operandi que idearon los hermanos Centeno Roque y compañía. “Había embarques de café, quince millones que se los dieron a los hermanos Centeno Roque, y el barco fue desviado. Pues resulta que ese barco nunca salió, ¿quién les dio a ellos esa documentación que hacía constar que el barco partió de Corinto y que va para Holanda? Resulta que el barco con costo llegaba a Bluefields”, señaló Vivas.
La documentación era facilitada por las mismas empresas navieras. “Entonces, con eso se hacía otro modus operandi, otros 15 millones de dólares”, aseguró Vivas.
La clave: sistema informático
Vivas reveló a END que la clave para transferir las cuantiosas cantidades de dinero era el sistema informático del mismo banco.
“A cocineras, choferes, les metían, por decir algo, US$300,000 a las siete y cinco minutos de la noche, US$150,000 a las siete y diez, US$80,000 a las siete y treinta y dos minutos de la noche, con el banco cerrado”, aseguró.
“Y entraba medio millón a la cuenta de esa señora. Ya en la mañana no estaba, salía e iba a parar a las compañías. Era una cosa verdaderamente mafiosa”, dijo Vivas.
Según él, cuando la Junta Liquidadora empezó con su tarea de recuperar parte de las pérdidas, lo que más cuidó fue el sistema informático. De lo contrario, habría sido imposible descubrir todo el operativo. “El Interbank estaba podrido”, comentó.

Los Centeno Roque habilitaban producción, pero “embarcaban” a productores

Endeudaron a humildes campesinos

* Deudores ni conocían Managua y supuestamente recibieron jugosos préstamos
* Empréstitos en cuestión de minutos, pero luego alteraban información para conseguir millones

René Vivas, abogado de la Junta Liquidadora del Interbank, viajó hasta San Juan de Río Coco. Su misión: cobrar una serie de garantías que decenas de productores había ofrecido al banco por préstamos supuestamente a su favor.
Cuando llegó al lugar indicado en la escritura, no encontró a ningunos de los fuertes productores, pero sí a varias familias de humildes agricultores que jamás en su vida imaginaron esa visita inesperada.
“La gente humilde, los campesinos, te decían: ‘Yo ya pagué’. Y te sacaban unos papeles rosados donde demostraban que pagaron la deuda con Agropecuaria Renacer de San Miguel (Agresami)”, relató Vivas.
“Pero señor” --le increpó Vivas a uno de ellos-- “aquí dice que usted debe 99 mil dólares”. “Yo no sabía” --cuenta que le respondió--. “Y además, eso fue en Managua, si yo no conozco Managua, no conozco la casa matriz de Interbank, es más, no conozco ni la sucursal de Somoto ni de Ocotal, nunca he ido a un banco, allí no me dejan ni entrar”.
Decepcionado, Vivas confirmó otro modus operandi utilizado para desangrar al Interbank, en el cual intervinieron los hermanos Centeno Roque, sus emisarios en municipios y comarcas de todo el país; falsificadores de documentos públicos y privados, y funcionarios y directivos del Interbank.
Este modus operandi funcionó, efectivamente, para defraudar al banco por unos 17 millones de dólares, según un reporte vinculado al proceso de liquidación del Interbank.
Dadivosidad: una trampa
Los hermanos Alex y Saúl Centeno Roque adquirieron la fama de ser grandes benefactores de los campesinos en varios departamentos del país, por los préstamos que les otorgaban con ínfimos intereses, y sin mayor documento que su firma en un pagaré.
Según Boanerges Olivas, un fiel ex trabajador de Alex Centeno Roque en Matagalpa, préstamos de mil a 3 mil dólares los facilitaba en cuestión de minutos y sin mayor trámite.
Tenían la plata para “ayudar” a los campesinos para la compra de insumos para su producción: compra de machetes, mejoras en el sistema de riego, compra de urea para abonar la tierra, vitaminas para el ganado…, cualquiera que fuera la necesidad de los hombres en el campo, Alex y Saúl mostraban la disposición y soltaban el efectivo.
“Un montón de campesinos en Nicaragua añoran a los Centeno, porque ellos dieron crédito a miles de productores, grandes, medianos y pequeños, sólo con un pagaré”, sostuvo Olivas.
Agricultores y ganaderos de casi todas las comarcas del país preferían solicitar ayuda económica a los “respetados” hermanos Centeno Roque, antes que hacerlo ante la ventanilla de un banco o de una microfinanciera.
“Te cuento que cuando me mandaban a ver una finca, me decían: Cómprese un pan y me les da a toda la gente que está trabajando allí, yo le repongo eso”, aseguró Olivas.
“A los campesinos” –añadió-- “con un pagaré les daban reales. Les mandaban a ver su finquita, si tenía su finquita, pero la mayor parte con un pagaré. El pequeño que te solicitaba mil, dos mil o tres mil dólares. Pero si hablamos de 50 ó 100 mil dólares, me imagino que era con hipoteca”, afirmó.
Nuevas identidades
Pero apenas el agricultor o ganadero plasmaba su firma en un pagaré, que detallaba el monto que quedaba debiendo a la empresa Agresami, se extendía un recibo color rosado e iniciaba a operar la mafia.
Los nombres, firmas y domicilio, entre otros datos, eran utilizados para crear nuevas identidades por medio de la falsificación de documentos públicos, con el objetivo de solicitar ante las sucursales cuantiosos créditos que estaban fuera de las capacidades de los suplantados.
Deudores, fiadores “fantasmas”, propiedades inexistentes… los miles de quintales que supuestamente debían estar en los beneficios no aparecían. En los registrados de crédito del Interbank, los liquidadores debían lidiar con estos “créditos difíciles”.
Este modus operandi se registró en los departamentos de Managua, Chinandega, Matagalpa, Ocotal y Jinotega, según los mismos investigadores.
“Allí es donde me topaba con los campesinos”, recuerda Vivas a END. “Me acuerdo que le tuve que decir a Rodolfo (Delgado): ‘Sería injusto llevarnos en el saco a toda esta gente, que dos manzanas, tres, cuatro manzanas, creo que el que más tenía era uno de ocho manzanas’”, señaló.
“No se dieron cuenta de que les dieron unos centavos para insumos agrícolas, herramientas, machetes, y te sacaban 99 mil dólares a tus espaldas”, agregó.
Según él, los socios de las cooperativas agropecuarias también fueron estafados. “Me reuní con varias cooperativas para hablarles de las deudas que tenían con el banco. “Pero si yo lo que debo son 120 mil córdobas, decían”. No --les digo--, usted debe millón y medio de dólares, aquí está su poder, aquí está el acta”, relata Vivas.
“Por los cien mil pesos los de la cooperativa firmaban el acta, los otros la agarraban y la rellenaban después”, señaló.
A inicios de febrero de 2002, un inverosímil acaparó la atención de los medios. Petronila Antonia González Velásquez, cocinera del Consorcio Comercial Agropecuario (Conagra), fue llamada ante los juzgados para que respondiera a préstamo que el Interbank le otorgó por 300 mil dólares.

Embargos revelan vínculos de socios del Interbank con cúpula de Iglesia Católica

Los Centeno Roque-Cardenal: una amistad de años

La primicia desató una tempestad. La tarde del 11 de septiembre de 2000, periodistas y camarógrafos de todos los medios se desbocaron hasta el exclusivo reparto Las Colinas, en Managua, para presenciar el embargo que la Junta Liquidadora del Interbank consumó sobre la casa de Saúl Centeno Roque sobre muebles y enseres que se encontraban en ésta.
Una fuente vinculada al caso, que prefirió permanecer en el anonimato, recuerda la enorme sorpresa que se llevaron él y los abogados cuando se disponían a “barrer” con el lugar gracias a una orden judicial.
“En ese lugar se encontraron dos cosas: un vehículo de Coprosa parqueado afuera de la casa, y adentro, a doña Chepita, la secretaria personal del Cardenal, muy asustada porque no se daba cuenta de que lo ocurría”, confió la fuente a EL NUEVO DIARIO.
La Comisión de Promoción Social Arquidiocesana (Coprosa) es un organismo no gubernamental de la Iglesia Católica que estuvo vinculado estrechamente a los hermanos Centeno Roque. Además, la Administración de Arnoldo Alemán fue beneficiada por una “lluvia” de exoneraciones.
“Cuando le preguntaron qué estaba haciendo allí, respondió con miedo: ‘Vengo a traer las cuajadas del Cardenal’”, relató la fuente. Todos se quedaron atónitos.
Roperos, sillas, cuadriciclos, equipos de sonido, computadoras, obras de arte... los abogados de la Liquidadora y los policías cargaron con todo lo que se encontraban a su paso: floreros de la sala, camas, platos comedor…
Todo sería liquidado en una subasta para recuperar de esa manera una ínfima parte de lo perdido con el fraude cometido por los hermanos Ramón Alex y Saúl.
La fuente reveló otra insólita anécdota que tuvo lugar ese mismo día. “Había un recién salido de la universidad que trabajaba en el área de crédito del Interbank. El chavalo, asustado, porque vio que llegaron los grandes camiones y empiezan a buscar todo, un juez, las cámaras de televisión y todo el alboroto…, no sabía qué hacer, y le dice René (Vivas): ¡Ayudá en algo!”
“Había una imagen del arcángel Gabriel y se lo lleva. Él aparece en la televisión que lo lleva chineándolo. Entonces, el mismo muchacho cuenta que su mamá lo vio por la tele y su mamá le dijo: “Hijo, qué lindo ese arcángel Gabriel”, relató.
“Después el mismo Alex Centeno dijo se lo había regalado el Cardenal a Saúl y que estaba bendecido por el Papa”, ríe la fuente al recordar el estrecho vínculo Centeno Roque-Iglesia Católica.
Pero los lazos iban más allá de una fraterna amistad. “Había una empresa que una parte era de él (Alex), y otra de Roberto Rivas, pero Alex no la quería dar en pago”, informó la fuente. “Resultó que antes ya se la había dado en pago al Tower Bank”, comentó.
Vehículos de Coprosa
Por su parte, René Vivas, uno de los abogados que investigó y acusó en los juzgados la quiebra del Interbank, señaló que tampoco podían embarbar los vehículos supuestamente propiedad de los hermanos Centeno Roque.
“Cada vez que querías embargar un carro no podías porque era de Coprosa. Allí estaban los grandes carros de lujo que no los podías tocar”, aseguró el abogado.
Coprosa era la instancia que se encargaba de administrar bienes, ejecutar proyectos y realizar trámites por medio de las instituciones del Estado, de las exoneraciones sobre ayuda recibida por la Arquidiócesis de Managua.
Otra fuente vinculada al embargo, que prefirió el anonimato, reveló que durante el embargo del centro de mejoramiento genético Cañas Gordas, en Rivas --uno de los pocos bienes recuperados--, se descubrió una habitación con imágenes sagradas y un “enorme crucifijo”.
Saúl Centeno le reveló a unos de los liquidadores que ese era el cuarto del cardenal Miguel Obando y Bravo.
Una hermosa vista al Estero Real
Según la misma fuente, los hermanos Centeno tenían en su poder la finca Santa Carlota, ubicada a unos 30 kilómetros de Chinandega, con salida hacia el mar.
“Se decía que el cardenal llegaba al segundo piso desde donde se miraba el Estero Real, y pasaba horas contemplando el paisaje de la costa, el mar, y las gaviotas. Llegaba a meditar”, comentó la fuente.
La finca pasó a ser propiedad de los hermanos Centeno Roque por medio de un juicio amañado que promovieron ellos mismos. Pero los liquidadores no pudieron recuperarla, ya que al momento del embargo, terceras personas se presentaron con documentos alegando ser los dueños, aseguró nuestro informante.
Los hermanos Ramón Alex y Saúl Centeno Roque habían cultivado fuertes lazos de amistad con Su Eminencia, cardenal Miguel Obando y Bravo, que se remontaban a los tiempos en que el padre de ambos colaboraba con la Iglesia, reveló la fuente.