Especiales

Ni el Ineter se salvó


* Más de ocho millones de dólares salieron del Interbank bajo estas modalidades
* END confirma que fincas verdaderas jamás fueron prendadas con la “Pirámide del Ahorro”
* Abogados confirman que conductores o testaferros recibían jugosos préstamos

TERCERA ENTREGA

¿Esta es la finca La Estrella?

Así se llama aquí.
Andamos buscando al señor César Urbina López. ¿Es el dueño de la propiedad?
Aquí los dueños somos otros.
EL NUEVO DIARIO viajó hasta el municipio El Tuma-La Dalia, en Matagalpa, ubicado a 175 kilómetros de Managua, para confirmar la efectividad de otro modus operandi perfeccionado por una mafia de estafadores para ordeñar al Banco Intercontinental S.A. (Interbank).
El mecanismo consistía en crear valiosas propiedades por medio de certificaciones de microfilmes falsos emitidas supuestamente por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), dejando dichas fincas como garantía para obtener cuantiosos préstamos de la “Pirámide del Ahorro”.
De acuerdo con un escrito interpuesto por la Junta Liquidadora del banco ante la Comisión Disciplinaria de la Corte Suprema de Justicia, el 28 de junio de 2002, éste es otro de los más de cinco modus operandi utilizados para quebrar al Interbank, y causó un perjuicio económico por 4 millones de dólares. Al final, la quiebra del banco dejó gran “hueco” de unos 164 millones de dólares.

“Al Ineter le informamos, llamamos a Claudio Gutiérrez (director de la institución): “De allí han sacado certificados que los han usado para crear propiedades, tengan cuidado”, comentó Rodolfo Delgado, quien fue presidente de la Junta Liquidadora.
Según Delgado, también se le advirtió a la Fiscalía del daño que causaba al Estado la falsificación de documentos públicos, pero no se obtuvo mayor respuesta. “Nos reunimos como cuatro o cinco veces con el Fiscal, pero al desaparecer la Junta Liquidadora del Interbank, que es el acusador, el caso quedó en el aire, y entonces como que la causa va muriendo”, añadió.

La inspección in situ de END
Melvin Herrera, socio de la Cooperativa Agropecuaria “Alfonso Núñez”, propietaria de la única finca “La Estrella”, en El Tuma-La Dalia, atendió las inquietudes de END. Intentamos confirmar la existencia de César Urbina López como un fuerte productor cafetalero, que recibió irregularmente del Interbank --por esta propiedad-- un préstamo por 199 mil 710 dólares.
El terreno, supuestamente perteneciente a Urbina, tenía una extensión de 210 manzanas. Sin embargo, Herrera explicó que “La Estrella” de El Tuma-La Dalia no ha sido jamás prendada con el Interbank, tal como se descubrió en los registros de dicho banco. Tampoco Urbina López es conocido en la zona ni es socio de la cooperativa.
“Está otra finca ‘La Estrella’ en Matagalpa, que es una que tiene uno de los Aráuz, que estuvo en pleito, delante de La Pintada, pero no es de La Dalia, y aquí en la zona es la única. Y la finca “La Estrellita” ya es en Matagalpa, que es por el Tepeyac, que esa ya ha sido cooperativa desde hace rato también. Yo tengo más de doce años de estar aquí en esta zona y es la única que conozco como finca ‘La Estrella’”, explicó.
También le preguntamos a Herrera sobre otros supuestos “grandes productores de la región” que recibieron empréstitos del Interbank.

¿Conoce a Enrique Jirón Alvarado?
No, de aquí de la zona no. Aquí la gente de peso son: Ernesto Osegueda, Ernesto Quezada, Pastor Osegueda, tenemos a Marvin Pérez, tenemos a Raúl Montes. A un señor llamado Francisco.

¿Carmelo Gutiérrez Lira?
A ese nunca lo he oído mencionar aquí en la zona.

¿César Urbina López? ¿Fidel Ríos Zelaya? ¿Ervin Benavides Dávila?
Tampoco. Son nombres que no suenan aquí en la zona para decir que son grandes productores. Los únicos productores que sacaban en ese tiempo esas cantidades éramos nosotros y los que ya le mencioné. En la zona de Yale son otros apellidos, Pineda.
Jirón Alvarado, Gutiérrez Lira y Benavides Dávila, entre otros, aparecen como grandes productores de café que obtuvieron cuantiosos préstamos, de acuerdo con un poder especial que la Junta Liquidadora otorgó el 13 mayo a un abogado penalista, para que los acusara por la vía criminal. Los delitos que se les imputaban eran estafa, y asociación ilícita para delinquir.
El préstamo que obtuvo que Jirón Alvarado fue de 212 mil 800 dólares; el de Gutiérrez Lira fue de 234 mil 500 dólares, y el que adquirió Benavides Dávila fue de 219 mil 730 dólares.
END consultó a varios campesinos que se encontraban en el lugar, y ninguno de los nombres que mencionamos les resultaban familiares. También se consultó el padrón del Consejo Supremo Electoral (CSE) y no aparecen Jirón, Benavides ni Ríos.
En tanto, existe el ciudadano Carmelo Gutiérrez Lira, pero tiene domicilio en el municipio de Palacagüina, Madriz. Y el ciudadano César Urbina López aparece en San Ramón, Matagalpa. Consultas realizadas por END en esa comarca confirmaron que no se trataba de un poderoso cafetalero.
¿Cómo habían obtenido estos supuestos cafetaleros cuantiosos créditos del Interbank con propiedades inexistentes?

¿Cómo operaban?
Este modus operandi, al igual que las ventas judiciales, tenía el propósito de crear fincas extensas y de un gran potencial para el cultivo de café.
El proceso iniciaba cuando una persona solicitaba al registrador público de la propiedad del departamento --en este caso Matagalpa--, que le reinscribiera el título de dominio de una finca de su pertenencia, de acuerdo con documentos oficiales vinculados a la liquidación del Interbank en poder de END.
Esta persona adjuntaba una certificación de microfilme supuestamente extendida por el Ineter, la cual hacía constar que en los archivos de esa institución se encontraba registrada la finca con sus respectivas características.
Obtenida la reinscripción del título de dominio se efectuaban desmembraciones a la finca, o de manera directa se solicitaban créditos al Interbank.
Funcionarios del banco revelaban los documentos, preparaban certificados de avalúos sobre las propiedades y las garantías --miles de quintales de café-- para de inmediato aprobar los préstamos.

Los involucrados
En las sucursales del banco actuaron los valuadores, que debían corroborar la existencia y el estado de las fincas y las garantías; los abogados que autorizaban las escrituras de crédito hipotecario; y los gerentes de las sucursales en los departamentos, en este caso Matagalpa. Por último, la casa matriz en Managua, que aprobaba los préstamos.
Una investigación realizada por abogados y especialistas contratados por la Junta Liquidadora del Interbank, confirmó en viajes realizados a las comarcas, que los productores de café no existían, así como tampoco sus propiedades.
Una acusación criminal interpuesta el 16 de mayo de 2002, por los delitos de estafa y asociación ilícita para delinquir en contra de las personas que ejecutaron este modus operandi, precisó el perjuicio económico al Interbank en 4 millones de dólares. Se identificaron 18 casos.
Intentamos conocer la versión de Claudio Gutiérrez, Director del Ineter, pero no pudimos localizarlo.

Otro mecanismo: constancias notariales
Otro de los modus operandi ideados para derrumbar la “Pirámide del Ahorro”, consistió en inventar fincas por medio de dos constancias notariales, para solicitar préstamos en las sucursales departamentales del banco.
El proceso partía de una reposición de un título de propiedad que una persona solicitaba ante el registrador público de la propiedad. Para esto presentaba dos constancias notariales.
Una vez reinscrita la reposición del título, la persona procedía a efectuar desmembraciones de la propiedad, o directamente solicitaba créditos al Interbank. Mientras, funcionarios del banco se encargaban de preparar los préstamos.
Con este modus operandi, la mafia desangró al Interbank por 4.9 millones de dólares, según el escrito presentado ante la Corte.
En un documento vinculado a la liquidación se refleja un caso: Juan Ramón Paiz Guerrero adquirió una finca ubicada en la Isla de Peñas Blancas, según una escritura autorizada por Raymundo Baltodano Escobar, el cuatro de abril de 1978.
“Ésta no se encuentra reflejada en el índice de la CSJ, ya que el notario en referencia cartuló hasta en 1976. Solicitó al registrador de Matagalpa reposición de finca rústica, previa certificación de los notarios Carlos Chávez Bermúdez y Flor de María González González”, reza el documento.

Abogado que aprobó crédito a “La Estrella”, ahora magistrado de Apelaciones, se excusa:

“No sé qué pasó”

Las indagaciones de END llegaron hasta el Tribunal de Apelaciones de Matagalpa. En el segundo piso del edificio, ubicamos la oficina de José René Aráuz, magistrado liberal.
Aráuz trabajó para el Interbank autorizando créditos hipotecarios aprobados por la gerencia en ese departamento. Entre ellos, el empréstito autorizado a César Urbina López por 199 mil dólares, por el cual el Interbank recibió como garantía la inexistente finca “La Estrella”.

¿Conoció a César Urbina López? Usted elaboró una escritura de préstamo hipotecario y el señor recibió 199 mil 710 dólares.
Tendría que ver el protocolo para contestar esa pregunta.

¿Vio esa finca de 210 manzanas?
Yo sólo hago el papelito. La verificación de la existencia o no, y a quién pertenece la propiedad la hace el agrónomo de Interbank.

¿Pero no se corría el riesgo de que esta propiedad no existiera?
Sí, se puede correr el riesgo, pero en todo caso la culpa no es de uno, si no del agrónomo. Y sucedió, en el caso del Interbank, sucedió con varias escrituras.
¿Qué pasó con la finca “La Estrella”? Jamás apareció.
Como abogado de Interbank no sé qué pasó, porque a mí en mi oficina sólo me decían: “Haga este crédito”, por medio de un oficio que me mandaba mi secretaria y con el dictamen al agrónomo.

¿Usted se acuerda de haber conocido personalmente a César Urbina López?
¡No me acuerdo, eran bastantes clientes! El banco los mandaba ya con el dictamen, entonces si traía los papeles en orden yo lo hacía, si no, no lo hacía. O sea, que el banco te mandaba los papeles nada más.

¿Fue parte de la confabulación que llevó a la quiebra del banco?

Yo no pertenezco a ninguna confabulación. A mí me mandaban a mi casa, en mi oficina los papeles. Los revisaba y me mandaban al cliente. Después yo iba donde José Félix Padilla (gerente general) o donde Javier Zacarías (gerente de la sucursal de Matagalpa), que eran los que firmaban. Iba a Managua una vez a la semana o una vez cada quince días. Pero al cliente me lo mandaban a la oficina.

Campesino también confirma lista de “fantasmas”

“No los conozco”

Entre los lugareños que EL NUEVO DIARIO abordó en el municipio El Tuma-La Dalia, está Pablo Cruz Ramón, quien dice residir en la zona desde los años setenta. A él le preguntamos sobre productores que recibieron jugosos préstamos del Interbank.

¿Conoce a Enrique Jirón Alvarado?
No lo conozco.

¿Carmelo Gutiérrez Lira?
Tampoco.

¿César Urbina López? ¿Ervin Benavides Dávila? ¿Fidel Ríos Zelaya?
No los conozco aquí en los alrededores. Ni han existido como antiguos dueños. Es que aquí son otros dueños. Ni por cerca.

¿Hay algún nuevo dueño que no conozca?
Sí, los militares desmovilizados, que recibieron unas propiedades. Son los únicos.

¿Hace cuánto vive aquí?
Yo vivo aquí en esta finca desde 1974, aquí en “La Estrella”. Conozco todos los alrededores y a los antiguos dueños, y a los que han venido después, que son desmovilizados del Ejército y de la Resistencia. Que algunos ya vendieron. Y los hijos Olivas, que son los antiguos dueños de “Los Tres Laureles”, Pero esos nombres los desconozco.

Abogados aseguran que algunos funcionarios conocían anomalías:

Órdenes venían de Managua

Dos abogados que trabajaron en la sucursal de Matagalpa del Interbank, relataron a EL NUEVO DIARIO una serie de anomalías en la aprobación y desembolsos de créditos, que al final provocaron la quiebra del Interbank
Jorge Ballesteros y Genaro Santana, éste último involucrado directamente en el otorgamiento de empréstitos anómalos, confirmaron que conductores o testaferros recibían de forma irregular jugosos préstamos de la “Pirámide del Ahorro”.
Ballesteros y Santana también corroboraron que las instrucciones llegaban de Managua, principalmente de los ejecutivos de la casa matriz en la capital: José Félix Padilla, ex gerente general, y Francisco Somarriba, gerente de operaciones.

¿Estas personas que recibieron créditos existían?
Físicamente sí. Podía ser un conductor, podía ser un testaferro por lo general. Y entonces a esa persona más adelante se le otorgaba crédito.

¿Había casos de personas que no existían?
Creo que no, porque los mandaban a firmar. Pero la verdad es que esa persona físicamente sí existía. Ellos presentaban su cédula de identidad y todo, pero a lo mejor era una persona que no tenía la capacidad económica para poder ser dueño de una gran propiedad.

A simple vista se observa que no eran personas que podían dejar en garantía tres mil 15 quintales de café. ¿O sí?
A lo mejor físicamente no existían, y también, como aquí en Matagalpa hay muchas zonas montañosas, eran de una finca que no era a la que le correspondía al título.

¿Qué papel tenían los abogados?
Al abogado le pasaban una instrucción para que diera un dictamen sobre un documento. Entonces, en el documento se decía por ejemplo, una venta forzada.
¿De dónde venía la instrucción?
Venía del gerente, Javier Zacarías. Era el gerente de Matagalpa, pero él sólo tenía facultades hasta por 25 mil dólares.

¿Cómo supieron de las anomalías?
Las anomalías nosotros no las conocíamos porque los créditos al darse ya venían aprobados de Managua. Se presentaban en el comité de crédito de la sede central.

¿Las instrucciones venían de Managua?
La verdad que venían las instrucciones elaboradas. Las pasaban por correo electrónico y decían: “Crédito para fulano de tal”, y aquí lo que se hacía era administrar ese crédito. ¿Qué iba a cuestionarse si era la casa matriz la que daba las instrucciones al gerente? Y el gerente a su vez se las transmitía al abogado que consideraba bien.
Aquí se pueden reflejar los problemas, porque es aquí donde se sitúan las presuntas propiedades fantasmas, y es aquí el centro de operación económica de los personajes involucrados en el escándalo financiero. Por esa razón es que suena Matagalpa, pero no porque la expresión del banco aquí en Matagalpa haya sido la responsable.

¿Qué hacían los abogados del banco cuando venían estos casos?
Cuando nosotros revisábamos esos casos, ya los dábamos por un hecho de que estaban filtrados, en tanto que venían aprobados por el Comité de Crédito en Managua, que ya no había problema. Ninguno de nosotros participó en elaborar esas “pre escrituras” que sirvieron de garantía (propiedad). Nosotros fuimos abogados del banco para hacer la escritura de garantía de crédito que otorgaba el banco a favor del acreedor, no sé si existente, sea testaferro, pero por instrucciones nada más.

¿Es lógico que la Junta Directiva se entere de la quiebra hasta que esta ocurre?
No, porque la Junta Directiva tiene que autorizar esos créditos, no los puede autorizar ni siquiera el gerente general, porque tiene un límite que era de 150 mil dólares. Arriba de 150 mil dólares, toda la Junta Directiva tiene que firmar. Eso se encuentra en los poderes. Parece que aquí había una confabulación tanto de miembros de la Junta Directiva, inclusive de gente que juega en política.
Yo entiendo que la estructura encargada de eso en Managua es una estructura de varias personas, en donde no sólo el gerente general es el responsable, sino también la Junta Directiva del banco.
O se hicieron los sorprendidos. Porque, ¿quién me va a decir a mí que Francisco Somarriba no se daba cuenta? Si al momento de destaparse el nacatamal aquí afloraron un montón de anomalías, que es difícil decir que ninguna de esas personas se daba cuenta.

¿Qué clase de escritura se elaboraban?
Las de crédito formal, ¡qué sé yo!, para infraestructura, para compra de ganado, para labores de precorte. Y los montos, había arriba de los 100 mil dólares, pero venían instrucciones de Managua.

El paso de polémicos hermanos por el norte de Nicaragua

Campeonato “made in” Centeno Roque

* Unos los recuerdan con cariño
* Otros explican cómo engañaron a productores: aprovecharon falta de financiamiento al agro

El 23 de marzo de 2000 Matagalpa se desbordó. Con una inclemente actuación de Asdrudes Flores desde la loma y una lluvia de batazos que arreció a partir de la cuarta entrada, el equipo Norte se coronó amo y señor del Campeonato de Béisbol Superior con un abrumador marcador de veinte carreras por una sobre el Rivas.
Desde el graderío, el presidente del club norteño, Alex Centeno Roque, saboreaba la victoria y el agradecimiento de un todo un pueblo.
“Pienso que con la experiencia adquirida a lo largo de la última temporada, podemos pisar con mayor firmeza el terreno del béisbol nacional en busca de darle más consistencia al club de la próxima temporada y fortalecer las esperanzas de esa generosa afición norteña”, declaraba Centeno en una entrevista a END en abril ese año, un mes después de la coronación.
Otros también recuerdan con cariño a los Centeno. “Matagalpa entera se dio cuenta de la ayuda que dieron los Centeno para el deporte. Les daba uniformes, les prestaba reales, les pagaba hotel, viáticos, todo. Nadie ha hecho lo que hicieron los Centeno con el deporte, eran sus hijos mimados”, recuerda Boanerges Olivas, un fiel trabajador de los hermano Alex y Saúl.
A excepción de Dios y su esposa, Olivas sostiene que no necesita dedicar “reverencias a nadie”. “Pero si soy agradecido, tengo que decir la verdad: los Centeno hicieron más cosas buenas que malas. Valen la pena los Centeno en Nicaragua”, expresa el zooctenista, quien sirvió de puente entre los campesinos y los entonces poderosos empresarios del café.
Además de admirar lo “amable” y a “campechano” de Alex --con quien admite tuvo mayor confianza--, Olivas resalta el “despojo” que los hermanos tenían hacia los campesinos. “El campesinado me decía: don Boanerges, necesitamos unos centavos, háblele a Alex, y yo le hablaba con gusto”, comparte.
“Alex nunca fue de los hombres, y póngalo en mayúscula, que le gustó embargar gente ni molestar gente. Él no era partidario de molestar a un campesino. Ellos eran hombres flexibles, aunque es lógico que tuvieran que defender su capital”, expresó Olivas.

“Se aprovecharon del hambre del campesino”
Otros analizan el caso con más frialdad. Eugenio López, Alcalde de Jinotega y productor, asegura que los hermanos Ramón Alex y Saúl Centeno Roque aprovecharon el abandono económico que sufren los campesinos en la zona norte del país para desarrollar su imperio económico.
Según López, los hermanos Centeno Roque ofrecían a los productores y campesinos abierto financiamiento para su cosecha, sin exigir mayores garantías que un pagaré, lo cual, además de atractivo, llenaba el vacío que existe desde la desaparición del Banco Nacional de Desarrollo (Banades).
“Sencillamente, aquí desapareció toda forma de obtener un financiamiento acorde a las expectativas de los campesinos y productores nicaragüenses”, explicó López.
“Entra la banca privada a partir del noventa, desaparece la banca estatal, y eso te deja un Fondo de Crédito Rural que atiende a unos cuantos pequeños, a unas cuantas cooperativas, sin la fuerza que tenía el Banades, que tenía cobertura nacional”, aseguró.
López señaló que los campesinos y productores sentían gran confianza en el banco porque siempre encontraban una respuesta de financiamiento, “además, el banco nunca le quitó propiedades a nadie”, aseguró.
“Entonces, ya en 1994 lo que tenés es un gran hueco de personas que te atiendan bien, y es la oportunidad de que aparezca alguien y ‘le dé vuelta’ a todo el mundo”, dijo.
“Si aquí aparece alguien con el apellido Rodríguez, con el apellido Montenegro, con cualquier apellido, y te facilita crédito con tasas más bajas y todo eso, lo aceptan porque hay una necesidad de crédito. Si vuelven a venir los Centeno Roque, en condiciones legales, y le dan un buen trato a la gente, yo te aseguro que es posible que ellos vuelvan a entrar al mercado”, planteó el alcalde.

Productores coinciden
Ariel Pastora y Óscar Centeno, productores de Jinotega, coinciden con López. “Al venir aquí a Jinotega los Centeno Roque con las bolsas llenas de plata, entonces el campesino vio la oportunidad para desarrollar su poquito café que tenían”, dijo Pastora.
“Ellos cubrieron un vacío que ahora creo que lo están haciendo las microfinancieras, pero los montos son pequeños y los intereses son salvajes”, añadió el productor jinotegano.
“Esos banquitos son matadores. Andá prestá un córdoba, tenés que pagar uno ochenta. Y si te atrasás, a lo mejor pagás tres veces lo que te prestaron”, comentó Centeno.