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"Las heridas del pasado se curan con más verdad"

En entrevista exclusiva con el diario español El País, la presidenta electa de Chile habla de sus planes para fortalecer la economía más próspera de América Latina, mantener buenas relaciones con los otros países del continente y contribuir a cicatrizar las heridas aún abiertas de la dictadura de Augusto Pinochet. Todo eso en un plazo de cuatro años y sin derecho a reelección.

La socialista Michelle Bachelet, de 54 años, se convertirá el próximo 11 de marzo en la primera mujer que accede a la presidencia de Chile. En su cartera trae la reforma del sistema de pensiones y un plan de empleo que ayude a reducir la pobreza en la economía más boyante de Latinoamérica. Bachelet se ha comprometido además a garantizar que el Estado y la justicia den salida a los procesos abiertos por la violencia política de la dictadura.

Cuatro años y sin reelección. Ése es el plazo que tiene Michelle Bachelet (Santiago, 1951) para sentar las bases de una sociedad con un reparto más justo de la riqueza, la gran asignatura pendiente del Chile próspero que hereda de Ricardo Lagos.

En su domicilio de la capital chilena, la presidenta electa, de la centroizquierdista Concertación, señala que espera llegar a acuerdos con un sector de la derecha para cambiar el sistema electoral heredado de Pinochet y defiende la unidad de América Latina.

¿Cuál será la primera medida concreta que tomará después de colocarse la banda presidencial el próximo 11 de marzo?

Tengo un plan de 36 medidas que cumpliré en los primeros 100 días. Mis tres primeras medidas son: el reajuste de las pensiones más bajas, el acceso automático a las pensiones asistenciales y la gratuidad para los mayores de 60 años en los hospitales públicos. Son medidas concretas mientras avanzamos en las restantes, que incluyen la reforma del sistema de pensiones, con el envío de un proyecto de ley en el segundo semestre.

El presidente Lagos ordenó abrir las puertas del Palacio de La Moneda como gesto de su presidencia.¿Cuál será el suyo?

Más que un acto físico, el equivalente a la apertura de las puertas de La Moneda será mi formación del Gobierno. El gabinete paritario es un símbolo claro de que quiero abrir La Moneda a los ciudadanos, a las mujeres y a los hombres, lo que requiere dar espacio a éstas. También lucharé con mucha fuerza contra todo tipo de discriminación. Chile somos todos, y esto significa puertas abiertas a las regiones, mujeres, adultos mayores, jóvenes, pueblos originarios. Lo simbólico sería la integración, y el primer gran acto, el Gobierno paritario.

Durante su campaña anunció que terminará con uno de los últimos vestigios de la dictadura, el sistema electoral binominal. ¿Cómo podrá llevarlo a cabo sin el apoyo de la derecha?

A pesar de que tenemos una mayoría muy importante en el Parlamento y por primera vez mayoría en el Senado, no alcanzamos el quórum que requiere el cambio del sistema binominal. Los resultados en la última elección parlamentaria demostraron a la Concertación y a la derecha que con este sistema mucha gente estupenda se pierde y no llega al Parlamento. Espero llegar a acuerdos con una parte de la derecha para que apoye cambiar este sistema por uno más representativo.

¿En sólo cuatro años de gobierno y sin reelección habrá tiempo suficiente para acortar la brecha entre ricos y pobres, uno de los principales problemas de la economía chilena?

Obviamente, la distribución del ingreso no se resuelve por completo en un Gobierno; es una tarea para varios. Hemos contribuido a disminuir fuertemente la pobreza, que era del 44% en 1990; hoy es del 18%. Sin duda hemos avanzado, pero se mantiene una relación de 14 a uno en los ingresos autónomos de los más ricos y más pobres, que no hemos bajado. Trabajaremos a través del plan de igualdad de oportunidades para generar más empleos y sacar a la gente de la pobreza. Hay tareas con resultados a largo plazo, que vamos a iniciar o consolidar en los cuatro años.

Menciona temas de futuro, pero ¿no teme que su presidencia quede marcada como aquella en la que fueron puestos ante los tribunales los militares relacionados con abusos a los derechos humanos en la dictadura?

En democracia hemos definido, y lo señaló el presidente Lagos en su manifiesto, que 'no hay mañana sin ayer', que en este país se ha optado por avanzar en curar las heridas del pasado a través de más verdad, justicia y reparación para todas las víctimas de la violencia política. Tenemos muchos procesos en curso, gente que ha sido sentenciada, otros que estarán por recibir sentencia y garantizaré que cada poder del Estado juegue su papel y que la justicia pueda hacer su tarea.

Como jefa del Estado, en el caso de que en los próximos cuatro años se produzca el fallecimiento del general Pinochet, ex jefe del Estado, ¿piensa asistir al entierro?

Tres cosas. Lo primero, como jefa de Estado haré todo lo que me digan la Constitución y las leyes. Lo segundo es que la situación procesal del general Pinochet está en curso y habrá que esperar para conocer su resultado. Y lo tercero es que violentaría la conciencia de los chilenos rendir honores a una persona que estuviera procesada o a lo mejor inculpada -eso lo dirá el proceso- por delitos al fisco y violación a derechos humanos.

¿Ha perdido Chile la oportunidad de encabezar la llamada nueva izquierda latinoamericana y cedido el puesto a personas con otra manera de hacer política de izquierdas, como Hugo Chávez?

No me gustan las caricaturizaciones de ningún tipo. En América Latina se ven procesos de cambio, de elección democrática como Bolivia o Chile, donde los nuevos gobernantes tienen un alto apoyo, algo muy importante en el caso de Bolivia, y sustentabilidad para llevar adelante el programa de gobierno en pos del bienestar de sus pueblos.

Hay quienes miran esto casi con el concepto de la guerra fría: buenos y malos. Todos hemos aprendido que no queremos volver a mirar el mundo con los ojos de la guerra fría. No estoy de acuerdo con buscar estereotipos o catalogar de una u otra manera a los gobernantes, porque cada pueblo y su evolución, desafíos, tradición, experiencias y coaliciones políticas que los apoyan son diferentes. Daré una gran prioridad a los países de la región y a los vecinos porque tenemos diversidad y desafíos comunes, a lo mejor con profundidad distinta. Además, para tener una voz en el mundo es bueno que América Latina se una.

¿Cuál es el modelo de izquierda en el que usted cree?

No me gustan los estereotipos ni me califico con uno determinado. Quisiera más bien ser recordada como una presidenta que trabajó sin descanso por avanzar en la justicia social, por un país más solidario y amable, más integrado y sin exclusiones. Y para eso hay distintos instrumentos. Probablemente por mi historia personal, hablo de un país inclusivo en el sentido de que la diversidad política es una riqueza, sobre todo cuando se puede expresar en democracia. Yo soy una mujer fuertemente pluralista. Tengo mis opiniones, mi sello y mis prioridades claras, pero también entiendo que en Chile tenemos que garantizar el ejercicio de la democracia cada día, no sólo el día que se vota.

En América Latina, Mercosur y ALCA se perciben como vías alternativas.¿Con cuál se queda?

No me parece que sean necesariamente alternativas, pueden ser complementarias. No somos miembros plenos de Mercosur porque la estructura aduanera y el desarrollo de nuestra economía son distintos. No es justo que un país deba inhibir su propio desarrollo para poder ingresar a algún tipo de subpacto, sino que uno entre con sus características. Lo mismo pasa con el ALCA [Acuerdo de Libre Comercio de las Américas].

Empujaremos fuertemente para seguir avanzando en el ALCA, pero también guardando la diversidad. Hay países que tienen grados de desarrollo comercial, económico y aduanero muy diverso, y sería injusto que algunos tuvieran que modificar toda esa estructura para poder tener cabida en un modelo preconcebido.

He sostenido que se pueda avanzar en un ALCA básico, el cual debe ser definido, que esté al alcance de los países para que puedan beneficiarse de la factibilidad de un tratado comercial de esta naturaleza. En el fondo, es buscar un acuerdo que permita a todos estar incluidos y reconozca la realidad de que hay países con distintos grados de desarrollo.

¿Los vecinos del norte pueden ser un factor de inestabilidad en su presidencia?

Espero que a mis vecinos les vaya muy bien. Bolivia ha elegido un nuevo gobernante, con el cual hablé el domingo en la noche, y espero continuar trabajando una agenda positiva y constructiva. Con Perú lo mismo. Soy una mujer que entiende que lo mejor es una política de integración y cooperación porque tenemos desafíos comunes y podemos trabajar estrechamente en los desafíos de cada país e internacionales.

¿Cuál será la característica de sus relaciones con España?

Continuarán siendo muy buenas. El presidente Rodríguez Zapatero fue el primer jefe de Gobierno que me llamó apenas se supo del triunfo. También me llamó el rey Juan Carlos. Todos los Gobiernos de la Concertación, incluido el presidente Lagos, han establecido muy buenas relaciones, y sin duda yo haré lo mismo. Conozco a varios ministros y ministras y espero que continuemos cooperando activamente en los temas iberoamericanos y bilaterales.

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