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Un “pulgarcito” que crece y crece


A finales de agosto de 1998, Roberto Tóchez llegó a Nicaragua como representante de una empresa salvadoreña especializada en sistemas de tratamiento de agua, que abriría una sucursal en el país. Tóchez, de origen salvadoreño, tenía el encargo de montar la empresa y ponerla a funcionar.
Buscó un local, contrató el personal e inició las operaciones de la nueva compañía. Tres meses después regresó a El Salvador, pero no para quedarse: puso su renuncia ante los directivos de la empresa salvadoreña, empacó sus cosas y regresó a Nicaragua a montar su propio negocio.
Tóchez se casó con una leonesa y fundó una empresa proveedora de puertas y ventanas de madera y aluminio, la cual hoy emplea a 20 trabajadores.
Durante sus tres meses de estadía, este empresario se admiró del crecimiento de la industria de la construcción en el país, y comprobó que muchas empresas salvadoreñas iniciaron operaciones en este sector. Se puso en contacto con algunas de ellas, cuyos funcionarios se quejaban de que muchos de los proveedores nicaragüenses no cumplían a tiempo con los pedidos o que la calidad del servicio no era muy buena.
“Vi que los empresarios nicaragüenses eran muy confiados porque no tenían competencia. Decidí aprovechar esa debilidad y ofrecer un servicio de mayor calidad, prontitud y que cumpliera con los exigencias de los clientes”, dice Tóchez.
Comunidad “guanaca”
Este salvadoreño forma parte de una importante comunidad que vive e invierte en Nicaragua. Aunque se desconoce la cantidad exacta de salvadoreños que residen en el país, la embajada de El Salvador en Managua calcula que la cifra oscila entre 3 mil 500 y 5 mil personas.
Datos de la Dirección General de Migración y Extranjería muestran que en 2004 ingresaron al país 450 mil salvadoreños. Tóchez explicó que muchos de ellos utilizaron al país como puente de tránsito, pero no descartó que una buena cantidad se haya quedado.
El empresario dice que es difícil manejar cifras concretas de la cantidad de salvadoreños que se quedan en el país y de los ingresos que generan, por lo que decidió crear junto con otras personas la Asociación de Salvadoreños Residentes en Nicaragua (Asares), que tiene entre sus objetivos ayudar a los “guanacos” que viven en el país y crear bases de datos de sus inversiones.
Fuerte inversión
Pero aunque todavía no existen cifras exactas, datos del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) y de la agencia gubernamental de promoción de inversiones, ProNicaragua, muestran que en los últimos dos años las inversiones salvadoreñas han experimentado un importante crecimiento.
Las cifras del Mific registran un total de 266 millones 220 mil dólares en inversiones extranjeras en 2004, de las que 80 millones correspondieron a capital salvadoreño. El año pasado El Salvador fue el principal inversor en Nicaragua, por encima de Estados Unidos, España, México o Taiwan, inversionistas tradicionales en el país.
El segundo mayor inversor fue España, con 57 millones de dólares, seguido por Corea, con 46 millones 610 mil dólares. EU ocupó el cuarto lugar, con 42 millones 520 mil dólares, y Panamá fue el quinto principal inversionista, con 10 millones de dólares.
Juan Carlos Pereira, Director Ejecutivo de ProNicaragua, dijo que este repunte en las inversiones salvadoreñas se explica por la construcción del centro comercial Galerías Santo Domingo, inversión del Grupo Simán, y por la ampliación de Metrocentro, realizada por el Grupo Roble, que fueron los proyectos de construcción más importantes del año pasado.
Pereira explicó que estos proyectos sumaron más de 70 millones de dólares en inversiones, pero en general, el total de inversiones de empresarios salvadoreños puede ser mayor a los 80 millones de dólares, “porque en las cifras oficiales no se incluyen negocios pequeños, como comercios y restaurantes”, dijo.
Más recursos y seguridad
Tóchez dice que los inversionistas salvadoreños están contribuyendo a “cambiarle la cara a Nicaragua” con inversiones no sólo en centros comerciales, sino también en urbanizaciones, fábricas textiles, hoteles, gimnasios, restaurantes, bienes raíces, aviación, construcción, energía, automóviles y agricultura.
Datos de la Embajada de El Salvador en Nicaragua muestran que en el país existen 25 empresas registradas --medianas y grandes--, entre las que destacan marcas como Grupo Poma, Grupo Q, Lotinica, Simán o TACA, que hace poco lanzó el servicio de un Airbus que cubre la ruta Miami-Managua-Miami.
“Nicaragua es el país emergente de la región, y eso lo hace muy atractivo para establecerse aquí. En este país hay oportunidades de crecimiento, un mercado naciente y con excelentes relaciones con El Salvador. Es un país seguro y menos estresante”, dijo Tóchez.
Agregó que los inversionistas nicaragüenses no aprovechan al máximo estas características, las cuales atraen a los empresarios de la región.
“El empresario salvadoreño ve grandes oportunidades en Nicaragua, porque ellos tienen escasos recursos en su país y los buscan en el exterior. Ahora compran terrenos para explotación ganadera y para expansión comercial. Los salvadoreños entienden mejor la realidad nicaragüense y saben aprovechar el hecho de que no existen barreras culturales o problemas con los sistemas de migración”, dijo por su parte Pereira.
Cafta e integración
Y es precisamente en las facilidades de movilización entre ambos países en los que, según Francisco Imendia, Embajador de El Salvador en Managua, radica el éxito de las inversiones e intercambios comerciales entre ambos países.
Imendia prevé que las inversiones salvadoreñas incrementarán mientras avance el proyecto de integración centroamericana y la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con EU (Cafta, por sus siglas en inglés), prevista para enero.
“La iniciativa del CA-4 (Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua) ha permitido una mayor integración de los países, la libre movilidad de personas, bienes y capitales, lo que hace que muchos trabajadores nicas lleguen a El Salvador e inversionistas de mi país vengan a Nicaragua”, dijo.
Según Imendia, las inversiones de empresas nicaragüenses en El Salvador también se ha incrementado, pero sobretodo en el sector financiero. Los datos manejados por la Embajada muestran que hasta mediados de este año las inversiones nicaragüenses en El Salvador habían ascendido a más de 33 millones de dólares.
Empresas como el Grupo Financiero Lafise, BAC-Credomatic y Banco Uno, dominan las inversiones en ese país. “Después de los banqueros salvadoreños, la banca nica es la de mayor crecimiento en El Salvador”, agregó.
Facilidad de hacer negocios
El embajador explicó que el incremento de las inversiones entre ambos países también se explica por la implementación de un convenio de promoción y seguridad jurídica de inversiones, que El Salvador ha firmado con 23 naciones, incluida Nicaragua, que lo ratificó en 1999.
Imendia dijo que este convenio ha permitido una mayor protección de las inversiones y la repatriación de capitales, que les da tal seguridad a los inversionistas de ambos naciones “como si estuvieran invirtiendo en su propio país”.
A estos atractivos, Tóchez suma la rapidez para formar una empresa en Nicaragua, ya que explicó que en el país son más fáciles los trámites sobre licencias o pago de impuestos.
El estudio “Haciendo Negocios 2005” del Banco Mundial (BM), el cual mide las facilidades para apertura de empresas en todo el mundo, ubica al país en el puesto 65 de un ranking de 155 economías, muy por encima de Honduras (129), El Salvador (127), Guatemala (120) y Costa Rica (83), sólo superado por Panamá (21).
Impuestos e inestabilidad política
Pereira explicó que los inversionistas salvadoreños que piden información en ProNicaragua preguntan sobre temas relacionados con el potencial de mercado, la legislación nacional, derechos de propiedad, estabilidad política, acceso a mercados y los beneficios del Cafta para Nicaragua.
Sin embargo, Tóchez dijo que hay problemas que afectan la percepción del país y crean dudas en los empresarios, entre los que mencionó el sistema tributario, ya que los impuestos en Nicaragua están entre los más altos de la región: el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en Nicaragua es de 15%, mientras que en El Salvador representa el 13%.
Lan inestabilidad política es otro factor negativo para las inversiones, las cuales, según Tóchez, afectan principalmente a las inversiones “fuertes”, por el temor de los empresarios de que en el país haya un cambio en las reglas del juego económico.
“Con la inestabilidad política la economía se contrae y la gente deja de comprar. En Nicaragua ves las noticias y todo gira alrededor de cuestiones políticas. Aquí la gente se involucra mucho en política, en lugar de trabajar más para salir adelante”, dijo Tóchez.
Más inversión
Pero para el próximo año las perspectivas de crecimiento de las inversiones salvadoreñas son positivas. Pereira dice que en 2006 superarán la cifra actual, ya que un solo consorcio italo-salvadoreño, Lageo-ENEL Italia, invertirá más de 200 millones de dólares al acreditarle la explotación de energía geotérmica, con una capacidad de producción mayor a los 100 mega watts.
La entrada en vigencia del Cafta será un factor de incentivo para las inversiones, dice por su parte el embajador Imendia, ya que presentará a Centroamérica como una sola región de más de 35 millones de habitantes y un mercado potencial.
Una oportunidad única, dijo Roberto Tóchez, quien espera incrementar sus márgenes de ganancia el próximo año. Para ello, la empresa de Tóchez, Windor, manejará la representación de una compañía italiana en el país, que ofrecerá accesos automáticos para comercio y viviendas, “lo más moderno en sistema de acceso”, dijo.
Este empresario mira con buenas perspectivas la situación de los salvadoreños y las inversiones en Nicaragua: “La construcción seguirá siendo el gran atractivo, porque a Nicaragua le hace falta mucha infraestructura para desarrollarse. Tienen mucho futuro, pero ahora es un país rico, que vive como pobre”, afirmó.