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Nueva York a pie

La Gran Manzana afronta una devastadora huelga de transporte en vísperas de Navidad. Unos siete millones de neoyorquinos se quedaron sin poder ir a sus puestos de trabajo o centros de estudio al iniciar la huelga, que puede generar caos y pérdidas millonarias.

El transporte público de Nueva York ha entrado hoy en huelga, una situación que no se producía desde hacía 25 años y que puede tener efectos devastadores para la economía de la ciudad, al ocurrir en el cenit de la campaña navideña de ventas.

Cerca de siete millones de neoyorquinos se quedarán hoy sin poder ir a su puesto de trabajo o centro de estudios, especialmente en Manhattan, el corazón de Nueva York, donde se espera un caos en el tránsito de vehículos y graves daños en la actividad comercial y turística.

Detrás de esta protesta se encuentra la incapacidad de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, por sus siglas en inglés) de poder alcanzar un acuerdo sobre el nuevo convenio con el sindicato WTU Local 100, con el que ha estado negociando intensamente desde hace días.

Fracaso de negociaciones

En un último intento de evitar la protesta, la MTA, de titularidad pública, ofreció anoche una nueva propuesta a los trabajadores, que la rechazaron por considerar que recorta sus derechos en materia de pensiones y beneficios sanitarios.

Los empleados de la MTA se han propuesto parar durante el día de hoy, y de manera indefinida hasta que se logre un acuerdo, la red de autobuses y metro de la ciudad de Nueva York, la mayor de Estados Unidos.

En palabras del alcalde de la ciudad, el republicano Michael Bloomberg, esta huelga- la primera que sufre el transporte público desde 1980, cuando duró once días- tendrá efectos devastadores para la economía de la ciudad, que puede llegar a perder 400 millones de dólares diarios.

El sindicato había previsto que la huelga se iniciara el pasado viernes, justo en la fecha en que vencía el anterior convenio colectivo, pero decidió aplazarla cuatro días al constatar una mejor disposición al diálogo.

En un intento de forzar el acuerdo, el alcalde aseguró que los neoyorquinos estaban viviendo estos días con una gran incertidumbre, y aseguró que las ventas fueron el pasado viernes un 40 por ciento inferiores a lo previsto, pese a no haber huelga.

Una de los principales obstáculos en la negociación del convenio colectivo ha sido el intento de la MTA de recortar las prestaciones por jubilación e imponer el copago del seguro sanitario a los nuevos empleados que accedan a la compañía, que emplea actualmente a unas 34.000 personas.

En una intervención pública horas antes de comenzar la huelga, el alcalde animó al sindicato a aceptar la propuesta de la empresa.

Nuevo mundo

En su opinión, los empleados del sector público y privado deben hacer frente a un "nuevo mundo", en el que los costes de las pensiones y la sanidad son muy elevados y en el que los empresarios no pueden permitirse el lujo de ser tan generosos.

En concreto, la MTA había propuesto elevar de 55 a 62 años la edad de jubilación con todo el salario, la retención del 1 por ciento del salario para los costes de salud, así como un incremento salarial del 3 por ciento anual.

El sindicato WTU se mostró dispuesto a aceptar la propuesta salarial, pero no a recortar las prestaciones de los nuevos empleados, por considerar que sería una medida poco solidaria.

Además, consideró que el superávit de 1.000 millones de dólares que ha registrado este año no justifica la medida.

Con esta huelga, los empleados del transporte público se enfrentan a consecuencias legales, ya que una ley estatal les prohíbe, como funcionarios públicos, realizar este tipo de protestas laborales.

En previsión de la situación que se avecina hoy, el ayuntamiento ha organizado un elaborado plan de contingencia, que establece medidas como la obligación de que los coches que accedan a Manhattan lleven al menos cuatro ocupantes y que los taxis puedan transportar a varios pasajeros en un mismo trayecto.

El alcalde ha urgido a los neoyorquinos a usar la bicicleta o, en la medida de lo posible, ir andando al trabajo, si bien esta posibilidad es remota, teniendo en cuenta que hoy se esperan cuatro grados centígrados bajo cero en la ciudad.

En marcha plan para evitar el caos

La ciudad de Nueva York ha constituido en Brooklyn un centro de emergencias donde coordina, desde primera horas de la madrugada, un plan de contingencias para evitar que cunda el caos y el desorden durante la huelga de transporte.

La mayor parte de los neoyorquinos se han quedado sin otro medio de transporte para llegar a sus puestos de trabajo que el automóvil propio o los taxis, si bien algunos han sacado las bicicletas a la calle, pese a las bajas temperaturas que se registran en la ciudad, en torno a cinco grados bajo cero.

El alcalde de Nueva York, el republicano Michael Bloomberg, ha recomendado a los ciudadanos otro medio más asequible, ir a pie, y como ejemplo el mismo ha recorrido andando, a las 7.30 hora local, el puente que separa Brooklyn de Manhattan, para llegar al ayuntamiento a la hora prevista.

El alcalde pasó la noche en el Centro de Gestión de Emergencias, donde representantes de las agencias federales, la policía y las autoridades estatales tratan de coordinar el plan de contingencia de la huelga.

En previsión de que el tráfico se congestione en la entrada a Manhattan, el ayuntamiento ha prohibido acceder a la isla a ningún vehículo que no contenga, al menos, cuatro pasajeros, entre las cinco y las 11 de la mañana.

Vigilancia policial

De hecho, agentes de la policía se han apostado en la salida de cada túnel y puente que conecta con la ciudad, con el propósito de comprobar que cada coche entra lleno de pasajeros.

Además, se ha limitado la entrada de vehículos de reparto de mercancías, y se han reservado varias avenidas y calles principales para el uso exclusivo de emergencias, es decir, para el paso de ambulancias y coches policiales.

Los taxis y otros vehículos de pago, como limusinas, han sido autorizas a recoger a varios pasajeros en un mismo trayecto, y se han reforzado los servicios para acceder a la ciudad por medios alternativos, como son los ferrys y determinados trenes de cercanías que no están afectados por el paro.

Pérdidas millonarias

Grandes corporaciones y empresas han contratado servicios alternativos para facilitar el desplazamiento de sus empleados y algunas empresas permitirán que se trabaje desde casa, siguiendo las recomendaciones del ayuntamiento.

Uno de los pilares económicos de Nueva York, Wall Street, también se ha movilizado para evitar que este paro dañe la actividad diaria de los mercados financieros.

Las firmas bursátiles de Wall Street han animado a sus empleados a organizarse en coches, o bien han puesto a su disposición furgonetas y autobuses privados.

La Asociación de Firmas Bursátiles ha alquilado cerca de medio centenar de autobuses privados, para poder transportar a los trabajadores a una veintena de firmas localizadas en el Bajo Manhattan.

La ciudad calcula que con esta huelga, que se produce en el cenit de las campaña navideña, con la ciudad llena de turistas, las pérdidas económicas de los comercios y las empresas neoyorquinas podrían ascender a unos 400 millones de dólares diarios.