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Yalí, “todo bajo lodo”

Las corrientes de agua y lodo “se tragaron” plantíos completos de frijoles, maíz y otros cultivos, allá donde ningún campesino olvida la tragedia y los relatos de “la noche del terror” son contados todavía con nerviosismo. Aunque no hubo muertos, han perdido todo lo necesario para vivir

SAN SEBASTIAN DE YALÍ, JINOTEGA
La tormenta 46 llegó como “ladrón” en la noche, pero no se llevó nada, lo dejó todo en ruinas. Las comunidades de El Gamalote, Peñas Negras, El Roble, Mal Paso, Las Pilas, Cerro la Gloria, El Bijagual, Los Achotes, Los Chilares y El Roble, del municipio de San Sebastián de Yalí, hoy ven con tristeza todo lo que perdieron por los deslaves del primero de octubre.
Muchos años de trabajo se perdieron en “un abrir y cerrar de ojos”, aseguran los afectados, todos desde tres albergues de las comunidades de El Bijagual y Las Guayabas, quienes quedaron a “la buena de Dios” y a la espera de la ayuda del gobierno central y de organismos humanitarios.
18 viviendas quedaron totalmente destruidas, dos de ellas soterradas bajo toneladas de lodo. Pero no es todo lo que se lamenta, bajo el fango, quedaron 35 quintales de frijoles junto con gallinas, perros, artículos de cocina y ropa.
“Muchos logramos salvarnos subiéndonos a los árboles. Desde ahí miramos pasar las correntadas de agua y lodo que a su paso arrasaban con todo, todo lo que nos costó con esfuerzo construir”, relata el campesino Leonel Montenegro, de la comunidad El Roble, quien impotente vio cómo el lodo soterró su humilde vivienda.
Una pesadilla
Juan Augusto Rugama, otro sobreviviente de la tragedia, comparó aquello a una pesadilla de terror. “Por todos lados se escuchaban los gritos desesperados de la gente pidiendo ayuda y el llanto de los niños era aterrador”, recuerda. Relató que los mayores buscaban cómo salvar sus vidas y las de los niños. “Nos ayudamos unos a otros, por eso creo que hoy lo podemos contar”, agrega.
La tragedia no respetó edades. Fredy Rugama Espinoza tiene apenas diez años. De la escuela nada sabe, pero sí de siembra de frijoles. Balbuceando nos contó que él escuchó una especie de trueno prolongado. “Era el cerro”, apenas logra decir. Y es que la tierra derrumbada cayó sobre la casa y logró salir raudo “jalado” por sus padres. De la vivienda hoy sólo hay lodo.
“Sólo Dios nos ayudó a salir vivos de esto tan horrible”, agregó entre sollozos doña Álvara González. Recuerda que la noche de la tragedia fue el lodo el que meció la casa, el que los sacó de la cama. “Tomé a mis hijos, intenté sacar algo, pero fue inútil. Nada parecía detener el lago de lodo que se nos vino, y apenas pudimos salir huyendo”, contó.
“Fue una embestida”
Noel Marenco, Alcalde de San Sebastián de Yalí, dijo que desde la mañana siguiente, o sea, el domingo dos, se trasladó a las zonas afectadas. “Al principio nadie creía que Yalí había sufrido la embestida de la tormenta tropical, por lo que la ayuda tardó un poco. Los medios de comunicación se pusieron ‘las pilas’ y está comenzando a llegar la asistencia del Ministerio de Salud, de MiFamilia y el Fondo de Inversión Social para la Emergencia, quien llevó alimentos, ropa, zapatos y juguetes para los niños”, señaló.
El edil señala en un informe elaborado por la alcaldía, que dentro de las primeras necesidades para ayudar a los afectados están la construcción de viviendas, letrinas, sistema de agua, reparación de caminos, alimentación, ropa, medicina y utensilios para cocinar.
Un informe preliminar elaborado por la Defensa Civil de la VI Región, señala que hasta la fecha han contabilizado 18 deslizamientos de 30 a 80 metros de profundidad, que obstruyen el paso vehicular hacia la zona. Campesinos han advertido que en lugares donde no hay acceso del todo, también hubo deslaves, y aunque sin confirmación aún oficial, se hablan de unas diez casas más destruidas.
Graves pérdidas
En lo que respecta a las pérdidas de la cosecha de postrera, se contabilizan 161.5 manzanas de maíz, 174.5 de frijoles, 59.25 de café, 41 de pasto, media manzana de caña, 3 de tomate, una de cebolla y una de papa. Aunque el recuento no es total, se estima que en total, unas 21 mil 770 manzanas podrían haberse afectado, donde cerca de 400 correspondían a cultivos de diferentes rubros. Las pérdidas económicas en la producción de granos básicos se estiman en unos 2 millones 987 mil córdobas.
Pero los campesinos afectados, principalmente los habitantes de la comunidad El Roble, no sufrieron sólo la pérdida de sus viviendas y cosechas, lo más grave es que para el mes de enero tienen que pagar 27 mil córdobas cada uno para cancelar sus parcelas. El pago lo harían con la cosecha que el lodo soterró. “Hoy no tenemos ni cosechas y estamos endeudados. Esperamos el apoyo del gobierno para salir adelante”, pidieron.
Llegan primeras ayudas
La ayuda alimenticia comenzó a llegar al municipio de San Sebastián de Yalí, la que fue repartida en tres refugios ubicados en la comarca El Bijagual y Las Guayabas, así como en hogares de familiares y amigos.
El Fondo de Inversión Social de Emergencia, FISE, bajo la dirección de Liliam Osejo Sacasa, llevó 37 canastas básicas para las 37 familias ubicadas en los refugios, además de cien paquetes alimentarios que lograron reunir por medio del Oficina Social de la primera dama de la República, doña Lila T. de Bolaños.
Soraya Rayo, jefe de relaciones publica del FISE, además de los paquetes alimentarios entregó a los afectados cien pares de zapatos, cuadernos, lápices, mochilas y juguetes para los niños. El alcalde Moreno agradeció el apoyo del FISE. “Es importante que no olviden que aquí hay gente que lo perdió todo, que no tienen nada, ni techo que los cubra de otro temporal, ni alimentos cuando se nos terminen los que nos entregaron”, dijo.
Muchas necesidades
El alcalde dijo que es necesario que el gobierno o cualquier otro organismo independiente, les consiga plásticos o casas de campaña para los damnificados. Agregó que también urgen maquinarias para limpiar el desastre en que quedaron algunos caminos hacia las comunidades.
“Aquí hay zonas intransitables, caminos que el lodo cubrió por completo”, explicó.
Señaló que hasta la fecha, los afectados han recibido ayuda de MiFamilia, del Minsa, aparte de lo que la población ha donado voluntariamente para ayudar a sus hermanos.
Finalizó diciendo que hay mucha gente que perdió todo lo que tenía, desde casas hasta sus cosechas, y ha quedado con deudas, lo que no les permite volver a construir las viviendas. “Aquí hay que empezar por construir viviendas para esta gente, esperamos que nos llegue ayuda para hacer algo en ese sentido”, dijo el edil.