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Caciquismo criollo e injerencismo foráneo

Colectivamente, también soy responsable de pertenecer a una minoría que no tiene que preocuparse de desperdiciar agua en la ducha, mientras las grandes mayorías sufren desempleo o devengan salarios muy inferiores al costo de la canasta básica familiar. Así que mientras no haya una comisión de la verdad, ante la cual comparecer para un finiquito, mis raras intervenciones en la opinión pública deben llevar esta confesión como preámbulo

— Arturo J. Cruz Porras. —

I ;


Antes de abordar mi tema quisiera, a pesar de haber transcurrido ya diecisiete ańos de mi transitoria participación en política, aún quedando pocos nicaragüenses que, tal vez, recuerden mi nombre, y del malestar que pueda causar a mi familia, decir que es de rigor que yo reitere, públicamente, la admisión de que soy uno de los culpables de que el pueblo nicaragüense sufra, atrapado, en un pantano de injusticia. ;


Personalmente, lo soy por mi pasividad ante los excesos del gobierno sandinista, siendo yo miembro de la segunda Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional; luego, por prestarme a una farsa de candidatura montada por dirigentes reaccionarios del COSEP y de la CIA en 1984. Pero, sobre todo, por acceder a participar en el Directorio Político de la Resistencia, contribuyendo con ello a que el Congreso de los Estados Unidos le aprobara ayuda por cien millones de dólares. Esta ayuda benefició únicamente los bolsillos de agentes financieros y de abastecimiento. En cambio, para los combatientes de ambos lados -jóvenes idealistas y nobles campesinos- significó mutilación y muerte. Me retiré de ese Directorio, protestando, a inicios de 1987, pero mi responsabilidad me persigue hasta el día de hoy, cada vez que una mina antipersonal hiere a un inocente. ;


Colectivamente, también soy responsable de pertenecer a una minoría que no tiene que preocuparse de desperdiciar agua en la ducha, mientras las grandes mayorías sufren desempleo o devengan salarios muy inferiores al costo de la canasta básica familiar. Así que mientras no haya una comisión de la verdad, ante la cual comparecer para un finiquito, mis raras intervenciones en la opinión pública deben llevar esta confesión como preámbulo, obligado por dos razones. La primera, alertar a los jóvenes para que eviten repetir los errores de sus mayores. La segunda es que un mínimo sentido de decencia dicta mostrar seriedad ante los conciudadanos que pudieran leer esto.;


La gente está hastiada del fariseísmo de nuestra política. Hiere la inteligencia de los nicaragüenses tanta pose. Miembros del PLC que dicen creer en la inocencia de Arnoldo Alemán y, todavía peor, aquel que habiendo ocupado altísimo cargo, por cinco ańos en ese gobierno, nos diga que no es sino hasta ahora que se da cuenta de que se cometieron abusos. Bueno, más grave que esta desfachatez politiquera es la ironía de que autores de asesinatos y robos sean “padres de la patria” y de que la justicia esté infiltrada por zánganos. ;


Quedemos claro, Nicaragua no tiene el monopolio del abuso político. Hoy, corrupción y prepotencia son mundiales. También, formamos parte de todo un tercer mundo empobrecido. Sin embargo, la vergüenza de que medio millón de nuestros conciudadanos tengan que ser huéspedes “a la fuerza” en Costa Rica obedece a nuestra propia falta de gobernabilidad. La fuga de centenares de miles de nicaragüenses a Estados Unidos es, a la vez, amargura y felicidad. Los profesionales de clase media se proletarizan. Los pobres encuentran “ríos de leche y miel” en la tierra del “enemigo de la humanidad”. Sus remesas familiares han evitado que nos hubiéramos hundido, totalmente, ya.;


Muy poco nuevo se podría agregar sobre nuestra tragedia nacional. Los dibujos y textos de los caricaturistas M. Guillén y P. X. Molina nos presentan a diario, de manera muy clara, la dura realidad. ;


Hay, sí, cabida para reflexiones al haber Nicaragua pasado de subdesarrollado-potencialmente rico país, a uno estructuralmente pobre, pobre-exportador. Cada vez está más cerca un cataclismo social inevitable, el cual debe ser evitado y sobre el cual reflexionaré en los siguientes artículos. ;


Después del lomazo de Emiliano y la Guerra Constitucionalista y la de Sandino, el azar continuó jugándonos malas pasadas;


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II;


Leer a Francisco Javier Bautista es una experiencia grata y útil. Hace sesudas reflexiones sobre ciertos aspectos claves de la historia de Nicaragua de los siglos XIX y XX que, según él, “de haber sido de otra forma hubiesen derivado en circunstancias subsiguientes quizás opuestas o al menos diferentes de las ocurridas”. Su revisión analítica de nuestra historia nacional arranca con la interrogante de qué podría haber pasado si la anexión de Centroamérica a México en 1822 hubiera sido estable. (La escritora Bárbara Tuchman presenta ese mismo ejercicio intelectual sobre decisiones y circunstancias que han afectado el curso de la historia universal en la obra The March of Folly: From Troy to Vietnam). ;


En realidad, qué diferente podría haber sido el destino de Nicaragua si después de los Treinta Ańos conservadores y de la dictadura liberal modernizante y reformista de Zelaya, el poder público hubiese estado en manos de estadistas. Lamentablemente, nuestro récord del siglo veinte ha sido desmeritado con desaciertos y delitos de políticos de profesión. Así como por los de figuras públicas circunstanciales, de quienes no me excluyo. ;


Es inexplicable como injustificable que los adversarios del General José Santos Zelaya no hayan hecho la paz con el sucesor, Dr. José Madriz (1909-1910), erudito y patriota. En una de sus obras, el Doctor Carlos Cuadra-Pasos comenta que en noviembre de 1907, por razones de su profesión de abogado y notario, es huésped en la hacienda “El Porvenir”, en la vecindad de San Marcos, de su amigo y correligionario Don Anastasio Somoza-Reyes, notable conservador. Al llegarles la noticia de la victoria electoral en Estados Unidos del Republicano William H. Taft sobre el Demócrata Williams Jennings Bryan, comentan que eso significaba que los acuerdos sobre sucesión presidencial en Centroamérica tomados en conferencias auspiciadas por el predecesor de Taft -Theodore Roosevelt- podrían crear un clima político regional opuesto al absolutismo de Zelaya. Y al respecto, recuerdan los valiosos aportes de José Madriz (liberal disidente) a las resoluciones adoptadas en el foro mencionado. El anfitrión considera que el triunfo republicano es para la causa conservadora motivo de celebración con champán que ordena abrir de inmediato. ;


Dicho sea de paso, otro servicio de esta anécdota a la verdad histórica es desvirtuar, una vez más, el mito creado por algunos historiógrafos de que el futuro dictador Anastasio Somoza-García, hijo de Somoza-Reyes, es hijo de gente poblana sin mayor significación social y de medios económicos modestos, y que salta escalas de clase al casarse con una Debayle-Sacasa, princesa metropolitana, lo cual, dicen, le abre el camino del poder. En realidad, sus propios vínculos familiares, sanguíneos son más determinantes en darle la oportunidad de asaltar el poder. ;


En Filadelfia, recomendado a un primo de su padre, el eminente médico y cirujano Dr. Desiderio Román y Reyes -hermano de un futuro Presidente-, estudia comercio y, sobre todo, aprende inglés. En León le ayuda a pasar tiempos adversos un segundo primo de su padre, el rico e influyente Dr. Fernando Sánchez-Reyes. Otro pariente, el presidente José María Moncada, le nombra viceministro de Relaciones Exteriores de su gabinete, lo que le da la oportunidad de cortejar la amistad e influencia de los funcionarios y militares americanos de servicio en Managua, entonces monolingües, por regla general, y siendo el dominio del inglés privilegio de muy pocos nicaragüenses.;


El lomazo de Emiliano Chamorro en 1925 y su secuela tienen una causa circunstancial que no puede ignorarse: el “No” de Dońa Cora. En 1920, los grandes del partido Conservador designan a Don Diego Manuel Chamorro candidato a la presidencia y ofrecen la candidatura a la vicepresidencia a Don Martín Benard. Contemporáneos granadinos atribuyen el rechazo de Don Martín a la voluntad de su esposa Dońa Cora Lacayo. En su lugar, es escogido el conservador matagalpino Don Bartolomé Martínez. Si esto es así efectivamente, cabe preguntarse cómo podría haber sido diferente nuestra historia política del siglo veinte, si en 1923, al morir Don Diego en el ejercicio de su cargo, el nuevo presidente es Don Martín en vez de Don Bartolo.;


Don Albino Román y Reyes, liberal, esposo de Dońa Ninfita Vega, sobrina del presidente Martínez, como favorito influyente en el gobierno conservador es causa de celos en sectores cachurecos. ;


Bajo su influencia se gesta un gobierno nacional con el conservador Don Carlos Solórzano de presidente y el liberal Dr. Juan Bautista Sacasa, de vicepresidente. El General Chamorro, siempre inconforme con la influencia de Don Albino, comete en 1926 su atropello histórico contra el orden constitucional. El resultado es la Guerra Constitucionalista. De no haber ocurrido ésta no se habría producido la intervención americana y no habría existido Guardia Nacional que le sirviera a Somoza-García para convertirse en amo de Nicaragua. Probablemente, el joven Augusto C. Sandino habría seguido trabajando en México. ;


Después del lomazo de Emiliano y la Guerra Constitucionalista y la de Sandino, el azar continuó jugándonos malas pasadas. En 1933, Franklyn Delano Roosevelt, con buen juicio, pone fin a la intervención en Nicaragua, lo cual conlleva adelantar, por varios ańos, el vencimiento de la cooperación técnica que consistía en que la alta oficialidad de la Guardia Nacional fuera constituida por militares americanos, uno de cuyos propósitos era convertirla en fuerza apolítica. De haberse considerado alguna salvedad, con la conformidad de Sandino, para completar los diez ańos del acuerdo, se podrían haber evitado, al menos pospuesto, los zarpazos de Tacho. ;