Emprenedores

Empresariado emergente requiere apoyo institucional

Empleo casi no hay, pero trabajo hay en p...

Con la finalidad de estimular la definición de políticas de gobierno, concertación entre agentes económicos y el desarrollo emprendedor nicaragüense, la página Emprendedores estará llevando a sus lectores, entrevistas alternadas con destacados profesionales de nuestro país, las cuales nos brindarán nuevas y frescas perspectivas sobre la mejor manera de potenciar nuestra maquinaria emprendedora. Iniciaremos esta serie de entrevistas con nuestro amigo y destacado economista, doctor Néstor Avendaño.
Las necesidades básicas de la población
Enfocándose principalmente en el potencial emprendedor que egresa de las universidades, el economista considera que en las actuales circunstancias, emprender nuevas empresas implica un alto riesgo, considerando la crisis energética, el precio del petróleo y la incidencia de ciertos factores externos. No obstante, estima que por su nivel académico, el emprendedor universitario tiene ventajas sobre el sector informal, y esa ventaja lo debe impulsar a encontrar soluciones innovadoras a todo tipo de problemas.
Avendaño sugiere que el movimiento emprendedor debería destinar sus esfuerzos empresariales al mercado interno: consumo e inversión. Apuntar hacia las necesidades básicas de la población, buscando cómo mejorarle su nivel de vida. Un ejemplo de esta oportunidad de mercado podría ser la construcción de viviendas de interés social. Recuerda que tenemos 40 años de no dar ninguna atención al problema de la vivienda. En tal sentido, opina que se debería buscar un diálogo con el gobierno, para que la tasa del 9% sea reducida a un nivel mínimo aceptable, un 4 ó 5%, y que el diferencial se asuma por la vía presupuestaria, especialmente ahora que viene una reforma tributaria para resolver problemas sociales.
Gobierno no sólo debe dialogar con el Cosep
Al abordar el contexto en el que se desarrolla el movimiento emprendedor, Avendaño recomienda al gobierno dialogar con éste, y establecer un convenio tal como lo hizo con el Fondo Monetario y con un sector de los empresarios. “No es justo que únicamente haya un diálogo Cosep-Gobierno. Se debe dialogar con el movimiento emprendedor y la gran cantidad de empresarios pequeños que existen en el país”.
Avendaño añade a continuación: “Así como el gobierno tiene un programa “Hambre Cero”, y entrega medios a campesinos pobres que tienen una manzana de terreno, o bien ayuda a un sector de las mujeres con el programa “Usura Cero”, debería concebir un programa empresarial con el sector emprendedor universitario, el cual, por su preparación académica, tiene mayores ventajas y probabilidades de éxito. El gobierno debería considerarlo, y que el movimiento emprendedor también debería elaborar propuestas en este sentido.
De esa manera, en lugar de ver cómo cada año se incorporan 90,000 nuevos demandantes de empleo a la sociedad, se estaría ayudando a incorporar tal vez a unos 50,000 nuevos empresarios generadores de empleo. Así, se reduciría uno de los principales problemas políticos de los gobiernos: el desempleo”.
Al sector emprendedor le recomienda disciplina empresarial para pasar de micro a pequeño, hasta llegar a ser una gran empresa, pues ese es un reto para el movimiento emprendedor. Debe ahorrar en el más amplio sentido de la palabra y tener un cierto nivel de sacrificio, que le permita: capitalizar la empresa, mejorar su nivel tecnológico, mejorar su cobertura, y, en fin, para pensar en grande.
Capital y seguros para proyectos emprendedores
El especialista en materia económica considera que el movimiento emprendedor por sí solo no puede dar respuestas a algunos obstáculos para su desarrollo, por lo cual plantea una especie de concertación multisectorial.
¿Crees que el Banco de Fomento permitirá mayor acceso al crédito para los emprendedores?
No. Primero, porque tiene capital insuficiente ante las grandes necesidades de producción que hay en el campo, recuerda que el 70% del campesinado vive en la pobreza. Menos que pueda atender a más gente de otros sectores. Una opción que yo veo es que las tesis de graduación que elaboren los estudiantes sean muy bien calificadas, y que algunas instituciones financieras estén anuentes a financiar los mejores proyectos. Que sean el banco y la universidad los que supervisen el buen desarrollo de los proyectos.
¿Estás invitando al sistema financiero a ofrecer lo que se conoce como capital de riesgo?
Sí. Creo que deberían incluir en los costos de cada proyecto un seguro, pero un seguro de tratamiento especial en el sentido de no maximizar las ganancias de las compañías aseguradoras. Las instituciones financieras deberían formular módulos atractivos para esta clase empresarial emergente. Esto podría también ser convenido entre el sistema financiero y el gobierno nacional. Así como se está hablando de una reestructuración de la deuda en un convenio, se puede pactar o convenir un sistema de seguros que proteja el esfuerzo de los emprendedores. Por ejemplo, los bancos casi no prestan para sembrar por todos los riesgos inherentes en las cosechas. Con un seguro de ese tipo se elimina tal riesgo, pues en caso de malas cosechas el banco no pierde.
¿A dónde crees que se deba dirigir el principal esfuerzo emprendedor, al sector rural o a la ciudad?
El campo genera el 40% de la ocupación, contribuye con el 20% del PIB y genera el 60% de las exportaciones domésticas. Hay que buscar cómo el movimiento emprendedor contribuya a transformar la agricultura en agroindustria y de esa manera elevar la producción y productividad de nuestra economía, y, por supuesto, mejorar la calidad de los servicios. Hay que transferir tecnología a la agricultura, hay que mejorar los rendimientos de leche por vaca, y, por supuesto, el de los cultivos. Ningún país se ha desarrollado únicamente sobre la base de una agricultura tan elemental como la nuestra.

Exigir al empleado público calificado, impartir clases en la universidad estatal
¿Cómo valoras el rol de la universidad en el ámbito emprendedor?
Es bastante cuestionado. Los estudiantes de secundaria, cuando llegan a las universidades dejan mucho que desear. La universidad da muchas facilidades para ingresar y descuida la calidad. Yo sugiero a las universidades, que estimulen a tomar carreras técnicas a los bachilleres que no estén suficientemente preparados. Se ha desvirtuado la educación universitaria, hay muchos profesores con poca preparación, con poca formación. Se requiere que a nivel universitario haya profesores con un nivel mínimo de maestría. Con profesores de bajo nivel, la calidad de los profesionales egresados no es la más adecuada, y es una seria restricción para el desarrollo del país.
Aquí salen ingenieros graduados en sus diversas especialidades, químicos, civiles, eléctricos, etc., pero no los vemos (no se ven sus aportes). Las autoridades universitarias deberían ser más inflexibles. Arnulfo, en nuestros tiempos había sólo dos universidades: la UNAN y la UCA, una estatal y la otra privada. Y te diré: los egresados de la UNAN eran de mejor calidad, aunque se molesten mis amigos egresados de la UCA (risas). La UNAN tenía profesores con alta calificación académica y experiencia. Muchos de ellos graduados de master y doctores en los Estados Unidos. Se le exigía al empleado público altamente calificado impartir clases en la universidad estatal, en las diversas ramas de la educación. Era su obligación. Nosotros en el Banco Central lo hacíamos. Ahora nadie quiere ir a dar clases.