Ellas

De niña a mujer


Sayali Baca

Las muñecas son las eternas niñas que nunca crecen y son el juguete más solicitado en las primeras dos etapas de las pequeñas. Sin embargo, también son relegadas por un espejo, lápiz labial o cualquier otro producto rumbo a la preadolescencia que va entre los 8 y 11 años.
Durante la preadolescencia, las niñas empiezan a ver con más gusto, tacto y por supuesto con más interrogantes sus vidas. Esta etapa las envuelve y ayuda a definirse y con ayuda de sus padres deben prepararse para que su adolescencia sea la más bonita y mágica.
La etapa entre niña y mujer, es llamada así porque es cuando empiezan a inclinar sus gustos femeninos por juguetes más coquetones como los espejos, brillos, aretes, carteras, lápiz labial y muchos otros, dejando a un lado sus muñecas, dice la Psicóloga Clarita Espinoza y especialista en tema de familia y pareja.
Cuando la niña entra en esta etapa, es cuando los padres deben poner más énfasis y esfuerzo en la transmisión de los mensajes o consejos, deben prepararlas para lo que les devendrá en el futuro. Sus padres son las personas ideales para explicarles los cambios que sufren su cuerpo y mente.
Es importante hacerles ver a la niñas que están entrando a una nueva experiencia, que su madre siempre será la mejor amiga y que puede contar con ella siempre; en los momentos de alegría y tristezas, dado que en este proceso de niña a mujer el trabajo hormonal empieza a notarse más a través de sus preferencias y comportamiento, explicó.
A las niñas se les debe cuidar como a una flor, dado que son como las rosas bellas y delicadas, las cuales con un descuido por parte de los padres pueden sufrir cambios no muy productivos para su vida y la intención debe ser prestarles más atención en cuanto a sus nuevos gustos y sentimientos, para que su camino hacia la adolescencia sea exitoso, sostuvó.

Cambios
Cuando las niñas empiezan a ponerse tacones de la mamá, aplicarse lápiz labial aunque sea un color muy natural, pendientes más grandes o largos de lo que puede usar una niña, a preferir un brillo labial que una muñeca o un vestido, son indicadores que la niña empieza a cambiar.
No es anormal que las niñas empiecen a seleccionar más amiguitas que amiguitos, puesto que su condición de mujer la lleva a una selección de confianza para contar sus secretos y divertirse juntas sin problemas.
Con el cambio de niñas a mujercitas la mayoría de las niñas experimentan distintos cambios, los cuales muchos de ellos son vistos por ellas mismas como normales o con curiosidad, pero lo cierto es que tanto pre-adolescentes como adolescentes ya no quieren usar vestidos, sino pantalones, porque según ellas aparte de ser más cómodos se les ve más sexy, dado que se ajustan al cuerpo, una acción inocente de niña pero con gusto por el vestir.
La sociedad y la televisión también influyen un poco en el comportamiento y cambio drástico en algunos niños. Por ejemplo, hoy en día las niñas a corta edad empiezan a relegar a sus muñecas por las coquetas o cosmetiqueras y carteras, los colores rosa por algo más sobrio, de forma acelerada y no gradual como debe ser, es por eso que los padres deben testar alerta en este proceso de cambio, “todo debe ser a su tiempo”, especifica la experta.
La comunicación de madre e hija debe ser el arma número uno para combatir cualquier mala influencia para su proceso de desarrollo y de esta manera permitirles disfrutar cada etapa de sus vidas sin conflictos, frustraciones, desilusión, desconfianza, temores hasta convertirse en una mujer, detalló.

Créditos
Modelo: Alejandra González Mejía
Fotos: Carlos Cortez/END