Ellas

El primer amor de mamá


Sayali Baca

El privilegio de ser madre es un verdadero regalo, el mejor de todos. Cuando se es mamá por primera vez, la emoción y el temor son dos sentimientos encontrados que aminoran con la sola sensación de tu primer hijo en el vientre y el corazón materno colmado de genuino amor para ese chotecito que recién viene al mundo.
A muchas mujeres, sobre todo jóvenes, el simple hecho de ser mamá las atemoriza, por diversos factores, que van desde lo estético hasta las enseñanzas de la vida y su educación. Pero para otras madres, el hecho de dar a luz las vuelve más fuertes sin importar cuáles son las consecuencias de traer al mundo un pedazo de su ser.
Madres cuentan en el Suplemento Ellas acerca de sus experiencias como primerizas y de la fortaleza que sus pequeños les han dado a través del instinto que solo ellos te pueden provocar.

* Tanya Marenco Abea, de 27 años de edad, es una joven Analista Económica y además tuvo el privilegio de ser candidata a Miss Nicaragua 2006. Ella dice que no es lo mismo lo que te dice la gente a lo que realmente experimentas cuando te toca ser mamá, “porque las personas suelen decirte muchas cosas, talvez sin la intención de ponernos en miedo, siempre me dejé llevar por mi instinto de madre. No me esperaba nada de lo que estoy viviendo, la verdad me quedaba corta con lo que me imaginaba sinceramente…es un bebé que me dejó sin aliento desde la primera vez, logró sacar a flote todos esos sentimientos que no sabemos que los tenemos, al punto de llorar cuando vemos algo tan pequeñito”.

La joven madre igualmente comentó su vivencia de cuando alimenta a su crío. “Darle el pecho a tu hijo es la mejor conexión que una madre, sea primeriza o no, puede tener”, y por lo tanto, aconsejó a todas las mamás y más aún a las primerizas, que no deben privar a sus hijos de un privilegio como la lactancia materna, “porque también nos privamos nosotras de vivir una experiencia realmente maravillosa con nuestro primer amor, en el caso que sea primeriza”, agregó.

* Lubela Parrales Schiffmann. Para esta joven empresaria, ser mamá es lo más maravilloso que le ha tocado vivir desde su embarazo hasta el parto de su pequeña, lo que la hizo sentir parte de un milagro al dar vida y sentirse bendecida. “Francamente desde que estaba embarazada opté por vivir mi propia experiencia, porque considero que la maternidad es única para cada mujer”, dijo entusiasmada Parrales y añadió que “durante el parto sentí mucho dolor, pero no así temor lo que es diferente, porque siempre estaba lista para ese gran día y a partir de ese momento me siento parte de esos millones de mujeres que antes que yo, han albergado y traído al mundo una nueva vida”.

En palabras de Lubela, “lo que más me satisface de ser mamá de Ananza (su pequeña hija), es sentirme unida más a ella, cuando queda desparramada en mis brazos después de comer, sintiendo como ese calorcito de su cuerpo abriga mi alma… y entonces pienso: ya no estoy sola”.

* Sandra Ardón, licenciada en Comunicación Social, es madre de dos bebés: uno de dos años y el otro de un mes de nacido. Nos cuenta que desde que nació su primer bebé, la experiencia de ser madre sigue siendo igual de especial como lo fue la primera vez, pues “creo que siempre uno es primeriza con los hijos porque cada uno es diferente al otro y, es de lo que aprendemos cada día. Mis hijos son mi prioridad y dejé de trabajar para dedicarme a ellos de tiempo completo”, manifestó.

Sandra considera, según nos confirmó, que “los hijos son una bendición que llega a la vida de los adultos para que retribuyamos un poco ese amor que nos salpica desde lo más profundo del corazón.
Mis hijos han sellado una parte de mi vida y en conjunto con ellos, mi trabajo como madre y profesional, me siento realizada”.