Ellas

La mujer y su rol de madre


Ser madre ha sido la experiencia más maravillosa que he vivido. Aunque tengo un poco más de dos años de disfrutar de esta experiencia “caóticamente hermosa” como dice un anuncio, el sólo hecho de ver crecer a mis hijos me llena de mucha alegría.
Recuerdo que cuando Dino mi hijo mayor nació, decidí dejar mi trabajo en un medio de comunicación para dedicarme completamente a él. La verdad que cuando una es madre primeriza se las cree todas y aunque tenía la ayuda incondicional de un familiar, creía que nadie cuidaría mejor a mi hijo que “yo”.
Ciertamente el cuido de la madre es único, sobre todo durante los primeros tres años de vida de los niños, periodo en que se sientan las bases del desarrollo del individuo.
Ahora que tengo dos hijos, la tarea se vuelve más difícil ya que ahora he vuelto al trabajo y tengo que acudir a la ayuda de una niñera y al apoyo incondicional de mi suegra. Con esta ayuda me siento tranquila en el trabajo ya que mi suegra supervisa el trabajo de la joven que ve por mis dos hijos.
Miriam una fiel lectora de la columna me comenta que no ha podido disfrutar de la dicha de estar todo el tiempo con su hijo, ya que aunque lo desearía, su posición económica no le permite.
Admiro mucho a esas mujeres que tienen que laborar para buscar el sustento de sus hijos, pero igualmente admiro a esas madres que dejan todo por cuidarlos. Mi madre ha sido una de ellas, se dedicó a criar a cinco hijos, cosa que en estos tiempos son muy pocas mujeres quienes se atreverían a hacerlo. Y es que en la vida todo cambia. Antes las mujeres se quedaban en casa cuidando de sus hijos mientras los hombres salían a trabajar, ahora las mujeres tienen que trabajar duro para apoyar con los gastos de la casa.
Cuando Yesenia una amiga de mi infancia regresó a su trabajo después del postnatal, sintió que su corazón se partió en dos: “tuve que dejar a mi hijo recién nacido en manos de una niñera, no tenía otra opción, tenía que salir a trabajar y continuar mis estudios de maestría, todo lo hice por darle un mejor futuro” afirmó.
Muchas mujeres al igual que Yesenia, Miriam y yo tenemos que trabajar, aunque en muchas ocasiones nos resulte difícil y cansado, lo mejor que debemos hacer es darles tiempo de calidad a nuestros hijos, conversando con ellos, jugando o bien compartiendo en familia todas las vivencias del día.
Para aquellas profesionales que gozan la dicha de poder disfrutar de sus hijos, no se sientan como si están perdiendo el tiempo sin poder trabajar, todo lo contrario piense que esta es una inversión que tendrá sus frutos en unos pocos años.
Les invito a que me escriban en mi nuevo blog enfoque-familiar.blogspot.com o bien pueden escribirme a ardonize@hotmail.com o sandraardon@cablenet.com.ni