Ellas

Superando la pérdida de un ser querido


Hace pocos días tuve la desdicha de perder a mi abuelita, un ser muy especial para mí, “la mujer que le dio la vida a mi madre, alguien que amo con todo mi corazón”.
El sufrimiento se apoderó de todos, pero en especial de mis tíos, tías y de mi mamá, quienes la vieron sufrir en su dura batalla en contra del cáncer.
Cuando alguien de la familia pasa por situaciones tan difíciles como ésta, lo primero que le pide al Señor es sanidad, pero si esa no es su voluntad, entonces le pides misericordia, sobre todo por el sufrimiento del enfermo y por el desgaste emocional que sufre la familia.
Esto también me recuerda la dura experiencia que viví con mi madre, quien es una sobreviviente de cáncer, y con quien sufrí mucho en su doloroso proceso de quimioterapia y radioterapia.
El perder a un ser amado es una situación muy triste, existen algunas personas que pasan muchos años guardando luto y les cuesta resignarse. Dentro de ese grupo algunos no superan la pérdida del ser amado, y padecen de depresión e incluso hasta llegan a quitarse la vida.
Según la psicóloga, Thelma Hernández, “los primeros días después de la muerte de una persona pueden ser intensos, la gente puede expresar emociones fuertes, tal vez llorar o consolarse mutuamente y reunirse para expresar su apoyo y sus condolencias a quienes se ven más afectados por la pérdida.
Es normal que sientas que ‘te estás volviendo loco’ y que sientas ansiedad, pánico, tristeza e impotencia. Algunas personas dicen tener una sensación de ‘irrealidad’, como si estuviesen mirando el mundo desde un lugar lejano. Otras, se sienten malhumoradas, irritables y con resentimiento”.
El proceso de duelo es gradual y dura más en algunas personas que en otras, es por ello que la especialista nos brinda algunos consejos de cómo lidiar con el dolor en estos momentos difíciles.
Primeramente, es importante sentir el apoyo de los seres que te rodean, el reunirse con los amigos y algunos miembros de familia te puede ayudar a no sentirte aislado durante los primeros días, semanas y duelo.
El expresar tus emociones y sentimientos ayuda también a liberar tus penas y sentirte más tranquilo. Nunca dejes de comer durante estos días ya que esto puede afectar tu salud.
Si bien es cierto que el tiempo cura las heridas, pienso que con la ayuda de Dios cualquier situación difícil se vuelve más llevadera.

Aunque en algunas ocasiones nos parezca lejano, todos en algún momento de nuestra vida debemos estar preparados, ya sea para perder a un ser amado o bien para irnos de este mundo; es por ello que debemos tratar de vivir en comunión con Dios y de llevar la vida con plena conciencia cada segundo, disfrutando cada paso con ella, y aceptando todo lo que ocurra con alegría y buen carácter.
Recuerde que para sugerencias y comentarios me puede escribir a mi blog
enfoque-familiar.blogspot.com o bien a ardonize@hotmail.com sandraardon@cablenet.com.ni