Ellas

El peligro de las dietas extremas


Existen distintos tipos de régimen de adelgazamiento estrictos, los cuales pueden producir problemas de salud agudos y hasta la muerte.
Muchas mujeres llevan una alimentación drástica que puede desencadenar graves consecuencias en su organismo. El mayor problema, es que la mayoría no sabe que puede tener en su organismo factores de riesgo frente a las dietas y las extreman por varios meses. Un ejemplo de ello es la denominada ‘very low calorie diet’, es decir, dieta muy baja en calorías. Este tipo de alimentación no debe ser usada en forma ambulatoria ya que produce trastornos hidroelectrolíticos, de sodio y potasio, que pueden derivar en problemas al corazón, arritmias e, incluso muerte súbita. También se generan dificultades cuando alguno de los componentes de la dieta se extralimita, por ejemplo, si sólo se consumen grasas.
Este régimen genera un desbalance nutricional y si la persona no sabe que tiene triglicéridos y colesterol altos, puede tener un riesgo cardiovascular mayor, que puede derivar en arteriosclerosis o infarto. Las dietas cetogénicas son hiperproteicas, es decir, quienes la llevan a cabo sólo comen proteínas como carne, pollo, yogurt, leche o huevo. El problema es que si un sujeto es susceptible a esta forma de alimentación, se produce una elevación de cuerpos cetónicos en su sangre, lo que hace disminuir su apetito, pero a la vez le produce dolor de cabeza y por supuesto, un desorden metabólico. Además, puede elevar el ácido úrico y favorecer una crisis de gota.
Asimismo, la especialista señala que cuando el régimen de adelgazamiento se basa sólo en el consumo de carbohidratos -alimentos con azúcar- se genera un desbalance completo de la nutrición y, si el paciente tiene intolerancia a la glucosa, hiperinsulinemia o es diabético, va a empeorar su condición metabólica. Tampoco son recomendables las dietas basadas en pura sopa, ya que casi no aportan nutrientes y son demasiado bajas en calorías.
En general son las mujeres quienes tienen más complicaciones producto de las dietas, dado el concepto general que existe de la imagen femenina. Sin embargo, ha aumentado la cantidad de hombres con trastornos de alimentación.