Ellas

¿Hijos malcriados o padres alcahuetes?


Chequeando mi correo el pasado martes encontré algo de una fiel lectora, titulado “Ayuda Urgente”. El escrito relataba el momento de desesperación que pasaba una madre porque su único hijo, un adolescente de 13 años no le obedecía. Elsa nos comenta cómo ha perdido autoridad sobre él y como él en reiteradas ocasiones le ha faltado el respeto a tal punto de quererla golpear.
Casos como éste, es común verlos en algunos noticieros de nuestro país. Uno que me partió el corazón fue el de un hijo drogadicto que mató a su madre de una pedrada. Diría mi madre: “En mis tiempos no se veía esto”. La verdad es que los tiempos han cambiado. Antes mi madre sólo me hacía una mala mirada y rapidito entendía la señal; ahora hasta le sacan los ojos. Me pregunto, ¿En qué estamos fallando los padres para que los hijos se comporten así?
Para la licenciada Estela Márquez, psicóloga, “es importante que a los hijos desde muy pequeños se les enseñe las reglas básicas de respeto. El niño no debe olvidar que sus padres tienen el deber de educarle y por consiguiente él tiene que obedecer”.
Durante los primeros seis años de vida, los niños son más receptivos, según la Lic. Márquez de ahí en adelante ellos tienden a retroceder, pero ojo no se alarmen por eso, la psicóloga nos aclara que esto es un proceso natural, ya que muchos necesitan probarse a sí mismos que ellos mandan. A pesar que pasen inconvenientes como este, el padre y la madre no deben perder su posición, por el contrario tienen que mantenerse firmes”.
Solución a golpe no es conveniente
Una amiga me decía: “la faja es muy efectiva para esos berrinches, si no pregúntale a mi mamá que así nos educó”. Pero, ¿qué tan efectivo es repetir el círculo de maltrato?
Muchos deciden educar a sus hijos como ellos fueron educados, si bien es cierto los padres nunca deben debilitarse ante sus hijos malcriados, los maltratos no son la mejor solución. Disciplina no quiere decir maltrato, sino respeto y educación, las cuales son normas elementales para la convivencia.
Si decidimos educar a punto de maltrato a nuestros hijos, posiblemente este círculo se repetirá con las futuras generaciones, lo recomendable es buscar otras alternativas como la comunicación para evitar que esto se siga transmitiendo.

Padres alcahuetes
Es bueno mimar al hijo, quererlo y consentirlo de vez en cuando, pero no ser permisivo en todo. A la hora de buscar soluciones, José Luis Pedreira Massa, presidente de la Sociedad española de psiquiatría infantil, quien lleva estudiando este fenómeno desde 1998, aconseja una educación pilota en torno a lo que él llama las tres C. La primera C es coherencia, que se puede traducir en no llevarnos la contraria nosotros mismos, tener siempre el mismo criterio. La segunda C es consistencia: el Sí es Sí el No es No. Y la tercera es la continuidad, que significa ser coherente y consistente de forma permanente.