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¿Es casado y no lo sabes?


Puede que en la primera cita no te des cuenta de nada: es difícil saber que el hombre con el que estás hablando vuelve a dormir a su casa con su mujer y sus niños. Pero a medida que pasa el tiempo, algunos detalles revelan que tu chico ideal no te está diciendo la verdad.
Lo mejor es que mantengas los ojos abiertos y estés preparada para aceptar la realidad, antes de que sea demasiado tarde y te conviertas en la sufrida “otra”.
“A veces las mujeres nos hacemos las tontas y miramos para otro lado. Y así sucede que nos enteramos de que el hombre con el que estamos es casado pasados muchos meses”, dice la especialista en relaciones de pareja Andrea Eggas. En ese momento estallamos de ira, pero parte de la culpa, asegura, es nuestra.
“Hay cosas que delatan que alguien tiene doble vida. Horarios complicados, respuestas evasivas, fines de semana ocupados”, explica Eggas. Lo cierto es que a veces no queremos ver la realidad, a fuerza de no convertirnos en unas desconfiadas.
Si un amigo o amiga te presentó al susodicho, estás a salvo, porque seguro te darán referencias. Pero si lo sacaste de un chat, de un bar o de la calle, no te fíes. Los especialistas dicen que muchos hombres siguen haciendo vida de solteros puertas afuera de su casita familiar.
Aunque tú tengas una concepción de la vida, hay gente que tiene otra: existen señores que les mienten a sus mujeres, pero hay otros que les dicen la verdad, ya que en el matrimonio han planteado tener una “pareja abierta” y salir cada cual por su lado.
Lo importante es que seas realista: si sospechas, pregunta. Si tienes la certeza, no te ilusiones: lo más probable es que no deje a su mujer por ti. Así que ahórrate los dolores de cabeza y sal corriendo de ahí a tiempo.

“Péscalo” en la primera cita
Lo mejor, en todo caso, es que te des cuenta en las primeras citas, así te ahorras la ira, la tristeza y la sensación de que te engañaron. April Massini, experta en relaciones de pareja y autora del libro “Think and date like a man” (Piensa y liga como un hombre), dice que un buen recurso es buscarlo en Google.
Debes poner su nombre y apellido entre comillas en el buscador. Si trabaja en algún sitio con más de cien empleados y con Web, puede que aparezca. Allí podrás seguir algunas pistas de tu galán. Hasta puede que encuentres una ficha o un currículum en el que dice si es casado o no.
Si el buscador no te arrojó ninguna revelación y decides salir con el chico que te ha invitado, tienes que ponerte manos a la obra en la cita. Massini recomienda preguntarle sutilmente dónde vive, y si alquila o es dueño.
Si te dice que tiene una casa grande en un barrio, anota un punto a favor de la columna de “casado”. Por lo general, los solteros viven en condominios o apartamentos fáciles de mantener y de limpiar, y no necesitan un gran jardín para que jueguen sus sobrinos.
Mira su dedo. Estamos en verano, y lo más probable es que haya estado al sol con el anillo que se quitó para la cita. Puede que el anular tenga una marquita blanca que te revele la cruda verdad.
Una vez que entras en confianza, pregúntale si alguna vez ha estado casado. Si se pone colorado y tartamudea o da rodeos, peligro. Si te dice que se está separando, no te veas más con él. “No es lo mismo estar en trance de separación que estar legalmente divorciado”, advierte Massini.
Ten en cuenta que todo hombre casado que se vea acorralado, te va a decir que se está por separar, o que convive por los niños pero no tiene relaciones con su mujer. No creas nada, porque si no entrarás en una relación enferma que se prolongará durante años.
En caso de que las primeras citas no sean suficientes, no bajes la guardia. A medida que pase el tiempo, algunas conductas te dirán si estás haciendo el papel de inocente engañada y si tu relación no va a ninguna parte. Toma nota de estos diez puntos:
* Cabos sueltos. Cuando estás con él todo marcha fenomenal. Pero no tienes idea de lo que hace o lo que deja de hacer cuando está solo. Si le preguntas, las respuestas son vagas. Cuando te da detalles, hay cosas que no cierran.
* Pronombres confusos. Se confunde con los pronombres. A veces habla de yo, otras de nosotros. Dice “nos cortaron la luz”, por ejemplo. Pero no sabes si el nosotros es una pareja, son sus compañeros de trabajo, son diez amigos, es su madre o son sus primos.
* No tiene horarios. No sabes a qué hora entra o sale de trabajar. Él dice que su profesión le requiere horarios flexibles, así que no tienes idea de cuándo está disponible.
* No se queda a dormir. De noche desaparece como la cenicienta. Si se queda, lo hace por dos o tres días y durante la semana.
* Celular apagado. Cuando se queda contigo, su celular está siempre desconectado. Dice que no quiere que lo molesten en el trabajo, pero lo cierto es que no quiere recibir llamadas comprometedoras mientras estás a su lado.
* Los fines de semana son una excepción. Si no pasa los fines de semana contigo, dice Massini, es hora de que te preguntes con quién lo hace. Si te dice que está trabajando pero no tienes idea dónde (no te da un número fijo), empieza a temblar.
* Amigos anónimos. No conoces a su grupo de amigos. Él dice que es un solitario y que sus conocidos hacen vida familiar. No le creas.
* No tienes su teléfono fijo. Se manejan por celular y por e mail. Si no te da ese teléfono, es porque no quiere que te atienda su mujer
* Nunca te deja que lo busques en el trabajo. Jamás te dice que lo pases a buscar para ir a comer o salir a pasear. No quiere que te vean.
* Las salidas son demasiado originales. Restaurantes alejados, idas de campamento, hoteles en las afueras. Pídele que te lleve a tomar el té un domingo al sitio más popular de la ciudad. Si te dice que no le gustan esos lugares, empieza a sospechar.

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