Ellas

Luce cejas de impacto


Las cejas son el marco de los ojos, tienen el poder de crear efectos ópticos en nuestro rostro y definen nuestra expresión. Cuando nos enojamos, asombramos, nos entristecemos o queremos seducir, éstas son las que se encargan de reflejar lo que sentimos.
El estilo de las cejas debe reflejar nuestra personalidad y ayudar a definir facciones. Al igual que las pestañas, sirven pare proteger los ojos de las partículas que se encuentran en el ambiente.
Cada época impuso su tendencia. En los años 60 se usaban espesas y caían hacia los extremos, producían una mirada seductora al estilo de Marilyn Monroe. Esta moda fue el ‘boom’ de la liberación femenina. Se empezaban a notar cejas más depiladas, finas, dibujadas y alargadas artificialmente. En la década de los 80 la mujer buscaba verse más natural, las usaban más gruesas y despeinadas.
Para darles forma hay que tener en cuenta pequeños detalles:
La depilación, aunque así lo parezca, no es tarea sencilla. Lo ideal es depilarse alguna vez con una especialista, que hará un estudio de sus facciones para que el esculpido destaque mejor sus rasgos.
El mantenimiento posterior lo podés hacer en casa, teniendo en cuenta estos consejos:
La piel debe estar limpia antes de la depilación, ya que los restos de maquillaje pueden causar irritación.
Antes de utilizar la pinza pasa por tus cejas un algodón con agua caliente, esto te va a ayudar a que los poros se dilaten, para que el trabajo te resulte más sencillo.
Cepillalas y definí los pelitos que vas a sacar, al arrancarlos estirá la piel y tomá el vello en dirección al crecimiento.
Al terminar podés pasar una loción astringente o colocar hielo para evitar el enrojecimiento.
Quienes tienen las cejas dobladas pueden depilársela, pero las personas que las tienen muy finitas o carecen de vello, pueden recurrir al maquillaje correctivo para aumentar su volumen.
Para esto hay que seguir los siguientes pasos:
Es preferible usar un pincel fino con una sombra de color más parecido al color de su cabello, ya que el lápiz delineador resta naturalidad.