Ellas

Coma snack sabiamente y baje de peso


Si quiere bajar de peso, comer pequeñas porciones frecuentemente y comer snacks entre comidas ayuda a lograr las metas. Esas comidas frecuentes hacen que no lleguemos hambrientas al almuerzo o cena y comamos como si fuera la última vez.
El problema es cuando un buen hábito se vuelve malo y sucede al ingerir muchas calorías en esos snacks o simplemente, en lugar de comer un poquito, no dejamos de hacerlo.

¿Cómo comer snacks sabiamente?
* Establecer el momento del snack correctamente. Comer eso que nos gusta 1 hora después del almuerzo o cena no es snack, ¡es postre! Un snack trabaja mejor 2 horas a 3 horas después de la comida. Este es el momento en donde los niveles de azúcar de la sangre bajan y comenzamos a sentirnos famélicas. Si no atendemos nuestro estómago por mucho tiempo entonces vamos a estar desesperadas al momento de la comida y terminaremos comiendo más de lo planeado.
* Mantener porciones pequeñas. Un snack debe contener entre 100 y 200 calorías. Esto es lo adecuado para mantenernos sin hambre hasta que llegue el momento de la comida pero no es lo suficiente para que el snack se transforme en una comida en sí.
* Cambiar la idea del snack. Elija snacks saludables y de esta manera es más probable que no perdamos el control o comamos demasiado. Si comemos snacks con muchas calorías o altos en grasa, como galletas, caramelos o chips nos darán más hambre que si comemos algún vegetal. Los mejores snacks entre comidas son aquellos que combinan proteínas que se digieren lentamente como peras o nueces o galletas integrales o de granos enteros. Estos harán que mantengamos nuestro nivel de azúcar estable y nuestro apetito controlado.
* Planear estratégicamente. No esperar a que estemos con hambre para decidir qué comer. Un hábito saludable comienza en el supermercado cuando hacemos las compras. Haga una lista de snaks listos para llevar o que podamos tomar rápidamente, sin que requieran mucha preparación y tengámoslos siempre a mano.
* Aprenda a entender sus necesidades y darse cuenta si lo que siente es realmente hambre o ansiedad por algo emocional. Antes de abrir una bolsa de papitas o un paquete de galletas, peguntémonos si una manzana o un banano nos va a satisfacer. Si la respuesta es no, entonces el hambre no está detrás de nuestra necesidad de comer algo.