Ellas

Las temidas rabietas


Las famosas rabietas o berrinches que los niños mayores de dos años suelen manifestar ante la no concesión de algo que quieren es un tema que preocupa a los padres, sobre todo cuando el niño ha crecido con mimos y atenciones.
Sandra Celedón, directora del Kinder Montessori, está muy familiarizada con el tema, ya que a ella le toca lidiar todos los días con niños en esa etapa. Dice que es normal y parte del crecimiento.
Es más, señala que si un niño a esta edad no da ninguna señal de oposición, entrega sus juguetes con facilidad, no se ofende, no protesta, ni se defiende cuando le quitan o le niegan algo, debemos preocuparnos.
“Ese niño tiene miedo de expresarse”, advierte. Según Celedón todas las manifestaciones de rebeldía son normales a esta edad, estas son las repuestas al “no” de los padres frente a sus acciones. Es decir a esas órdenes como: “no llores”, “no toques”, “no hagas eso”, etc.
Después de esa explicación, sentí un gran alivio pues por un momento pensé que estaba fallando como madre, al ver esas reacciones de malacrianza reflejadas en mi hijo.
Ahora, la pregunta del millón: ¿Cómo debemos de manejar nosotros los padres esta situación?
Primero debemos reconocer lo complicado que nos resulta identificar lo que nuestros hijos quieren comunicar, así es que, no debemos sofocar la expresividad del niño, pero tampoco debemos dejarlo libre a sus impulsos. Con autoridad se le llama la atención y se le explica de manera clara qué es lo bueno y qué lo malo.
Aunque muchas veces la paciencia se nos rebasa y en ocasiones muchos padres acuden a darles las famosas nalgadas. Esa forma de castigo no es la mejor solución, la experta nos explica que los castigos físicos están contraindicados ya que puede causar retraso en el desarrollo del menor. Su consejo para los padres es esperar a que se al pequeño se le pase la malacrianza y posteriormente verlo a los ojos y hablarle sobre su conducta, “los niños entienden todo”, asevera.
Algo que me ha funcionado, es explicarle a mi hijo antes de salir las reglas que debe de cumplir en la calle, por ejemplo: “Vamos de paseo no me haga berrinche porque te compre un juguete, no grités, ni toqués objetos en casa ajena”.
No esperemos que nuestros hijos sean perfectos, ayudémosles a evitar su frustración que comúnmente es reflejada cuando tienen hambre, sueño o están enfermos.
Mi mejor recomendación es que eduquemos a nuestros hijos con amor, enseñándoles las reglas del hogar de manera razonable. A medida que los niños van creciendo y desarrollan su lenguaje las rabietas irán despareciendo y su relación con él o ella mejorará.
Recuerde que este y otros temas de familia los abordamos en la Revista Día a Día de 100% Noticias los días martes y jueves. Si tiene alguna sugerencia o comentario escríbanos al correo: ardonize@hotmail.com