Ellas

¡Dulces sueños!


El sueño es fundamental para la vida de las personas y desde pequeños hay que enseñarles a dormir de forma correcta. Cuando somos mayores dormimos como hemos aprendido de niños, por ello es tan importante enseñarles buenos hábitos de sueño que tienen que ser aprendidos en los primeros años de vida.

Lo que no hay que hacer
Lo que nunca debe permitir es que su hijo se acostumbre a dormir delante de la televisión o en su cama, se tienen que habituar hacerlo en la suya, ni en el sofá de casa, ni en otra cama que no sea la propia. Especialistas dicen que no es recomendable acostarse con los niños en su cama o llevarlos a la de los padres. Si llama a los padres, no hay que acudir corriendo, aunque sí hablarle tranquilizándole y haciéndole saber que están cerca.
Es muy habitual contarles un cuento para ayudarles a dormir y, de hecho, es una práctica muy buena, lo que ya no es aconsejable es pasar horas leyéndoles cuentos hasta que, por agotamiento, se queden dormidos. Hay que acostumbrarles a que, tras contarles un cuento, uno se marchará de la habitación y ellos se tienen que dormir, de lo contrario cogerán la mala rutina de pedir siempre que le cuenten más cuentos y, una vez que lo tomen como rutina, es difícil quitar la costumbre.
Aunque es cierto que a los niños que se pasan horas delante de la televisión o de la computadora y no practican ningún tipo de actividad física les cueste más dormirse, también les puede pasar a los que practican en exceso algún ejercicio físico. Esto genera adrenalina y estimula a los pequeños, por ello, dentro de lo posible, hay que evitar que antes de acostarse el niño haga ejercicio, o de lo contrario, el pequeño estará en la cama dando saltos o de un lado para otro. Hay que mantenerle relajado una hora antes de ir a la cama de manera que pueda conciliar el sueño mejor.
Si el niño no quiere dormirse, hay que llevarlo a la habitación, acostarlo y dejarle una luz encendida y si es necesario dejar una mascota de trapo, que le dé seguridad, y hacerle saber que sus padres están cerca.

¿Y si llora?
Es muy habitual que los pequeños lloren cuando van a la cama o bien cuando están solos en la habitación. En este caso, los padres deben entrar en la habitación del niño y hablar con él de forma cariñosa, pero nunca cogerle. Además, no deben permanecer un tiempo excesivo dentro del dormitorio sino entrar a una serie de intervalos de tiempo que deben ser más prolongados según vayan pasando los días. De esta forma, el niño se dará cuenta de que llorando no va a conseguir nada y se irá acostumbrando a dormir solo.
Este método puede comenzar a aplicarse a partir de los seis meses de su nacimiento aunque puede alargarse a partir de los ocho.
Todo esto es factible si el pequeño no tiene ningún trastorno del sueño. De ser así, los padres tendrán que acudir a un especialista y que sea él quien les indique lo que tienen que hacer.

Fuente: Soloellas.com