Ellas

Que el ejercicio sea un hábito


Sabemos que ejercitarse regularmente es algo que necesitamos hacer. Los beneficios de hacer ejercicio 30 minutos tres veces por una semana son incuestionables.
Recientemente en el Journal of the American Medical Association, se divulgaron los resultados de un estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Pittsburgh, en el cual se analizaban los riesgos en la salud de la mujer relacionados a enfermedades coronarias, diabetes y presión arterial alta.
Concluyeron que los peligros debido a estas condiciones entre las mujeres que tienen sobrepeso fueron subestimados y que realmente el ejercicio ayuda a prevenirlas. Si esto no es suficiente para comenzar una rutina de ejercicios, no sé cuál será.
Pero, ¿cómo adquirimos el hábito del ejercicio y lo mantenemos? La respuesta está en la comprensión de lo que significa “proceso.” Ponerse en forma es un proceso, no un viaje. Los viajes tienen destino y fin. Si medimos nuestro progreso por los puntos finales a los cuales llegamos, entonces tendemos a pararnos en esos puntos o nos frustramos por falta de progreso. Los procesos, por otra parte, nunca se terminan. Los procesos son lo que hacemos y quiénes somos. Si usted es alguien que hace ejercicios regularmente, entonces siempre lo hará.

El progreso está en el proceso
Si ha tenido un verano ocupado durante el cual no pudo hacer ejercicio con regularidad, en lugar de sentirse frustrada, simplemente comience el proceso otra vez. Usted sabe que no tiene ninguna opción sobre ejercitar. No es una decisión que debe ser tomada nuevamente. Usted sabe que puede intercalar solo 30 minutos de su tiempo, al menos tres veces por semana en su horario. Usted sabe que cuando está haciendo ejercicio es su tiempo. Su ropa le sienta mejor. De hecho… ¡su vida se siente mejor!
Lograr que el ejercicio sea un hábito en su vida le tomará alrededor de 30 días. Durante el primer mes es probable que sienta culpa por destinar tiempo para usted, o no tenga energía para ejercitarse; pero a la vez sabe que es la única manera de conseguir esa energía.
Aprender la rutina implica esfuerzo y el sudar puede ser una nueva experiencia. Pero a medida que comienza la cuarta o quinta semana, vera que va al gimnasio regularmente sin culpa o pavor. Programe su semana de ejercicios por adelantado. Encuéntrese con sus amigas en el gimnasio. Hable con su entrenadora acerca de sus metas y cómo las va logrando. Y recuerde que el progreso está en el proceso.
Comienza a ser fácil ir a hacer ejercicio y difícil no ir. Ésa es la magia del proceso.

La autora es gerente propietaria del gimnasio Curves. Correo electrónico: curvesnicaragua@aol.com