Ellas

Mujer sin límite


¡Chisme! ¡Chisme!

Seguro que este título me ganará nuevos lectores. Seamos honestos, a todos nos gusta un buen “bochinche”. ¿Cuántas veces alguien ha venido a traerte un chisme de un amigo, familiar o compañero de trabajo y paras la oreja inmediatamente? Conversaciones que comienzan con “¡adivina lo que me dijeron de Fulanita!”, son demasiado tentadoras para rechazar.
¿Te consideras una persona chismosa? De seguro dirás: “¿Quién, yo?” Si alguna vez has compartido información que perjudica la reputación de alguien, ¡lo eres! No importa si la información era verdadera o falsa, lo cierto es que te diste gusto chismeando de alguien.
Algunos se excusan diciendo que no llevan chismes, pero si se los traen los escuchan. Su defensa es: “A mí no me gusta el chisme, pero me entretiene”. Quien se presta a oír rumores es tan responsable como el que lo cuenta, pues la conversación de ambos es lo que alimenta el chisme. Daño.
Quizás piensas que un chisme es sencillamente una conversación picosa y nada más, sin embargo, puede ser como el cáncer, que si no se para a tiempo, puede crecer hasta que ocasione consecuencias fatales. Chismear es dañino y no aporta absolutamente nada a tu vida ni a la de los demás.
De seguro has pasado por la experiencia de que alguien regó un rumor sobre ti y sabes lo hiriente y humillante que es. No te prestes para causarle ese tipo de dolor a otra persona. La próxima vez que alguien te diga: “¿oíste lo que se comenta de la secretaria y el jefe?”, antes de escuchar, haz las tres preguntas “anti-chismes”:
¿Ya comprobaste si lo que me vas a contar es indudablemente cierto?
Si la persona te dice que no, hazle la segunda interrogante:
¿Lo que vas a compartir es positivo y nos va a ayudar de alguna manera?
En caso de que la respuesta sea negativa, continúa con la pregunta final:
¿Es necesario que me entere de esta información?
Si la contestación es no, significa que estás a punto de escuchar algo que quizás no es cierto, no es positivo ni necesario, en pocas palabras… ¡un chisme!
No fomentes el chisme. Uno de mis pasajes bíblicos favoritos dice: “de la abundancia del corazón, habla la boca”. Lo que un ser humano enuncia es un reflejo de la nobleza que guarda en su interior. Deja que tus palabras muestren la bondad de tu corazón.

María Marín es figura radial en los Estados Unidos, motivadora internacional y autora de Mujer Sin Límite. Visite: www.MariaMarin.com