Ellas

Los niños deben dormir solos


Psicólogo

Es cada vez más frecuente que los padres compartan habitación o la cama misma con el hijo, situación que afecta tanto la privacidad de la pareja, como la autonomía de los pequeños.
Este fenómeno se registra principalmente en la nueva generación de padres: los niños pequeños se pasan o los pasan para evitarse la molestia del desvelo. Permitirlo o fomentarlo termina por afectar la relación de la pareja.
También es posible que esta situación se haya incrementado por el temor que sienten los menores debido a la inseguridad y violencia imperante, lo cual los motiva a buscar la compañía y la sensación de seguridad al lado de sus padres en la noche. Otra posible causa es la angustia sobreprotectora que muchos padres y madres sienten hacia sus vástagos. Ésta se expresa en otras áreas y momentos de la vida de los hijos, que a la larga terminan convertidos en “pequeños monstruitos” que dominarán la vida de sus progenitores.
Igualmente, puede ser el resultado de los sentimientos de culpa que invaden a muchos padres por su continua ausencia del hogar, algo que tratan de compensar complaciendo a sus hijos en todo, incluyendo el dormir con ellos, con tal de verlos tranquilos y que los dejen descansar.
En muchas oportunidades, la noche es el único momento en que se ven después de un día agotador, aprovechan la cama para compartir y se quedan rendidos todos en una misma cama viendo el televisor.

¡Ojo!: relación en riesgo
La compañía casi diaria del menor en la misma cama es más que una simple molestia para papá y mamá. Termina por deteriorar la relación de pareja. No solamente tienen que dormir incómodos, aguantar patadas, manotazos y a veces orinadas, sino que pierden una de las escasas oportunidades para estar a solas como pareja, gozar de su intimidad, tener actividad sexual, resolver conflictos o conversar temas de adultos.
Dormir al lado de papá y mamá también puede tener efectos negativos en la futura vida sexual de los niños, en su seguridad, estima personal, afectividad o en su forma de ser.
A los padres solteros o separados, la presencia de su hijo o hija en la cama puede traer repercusiones aún más serias en las relaciones familiares y en la estabilidad emocional de los menores. Además, el hecho de que el niño o niña ocupe un lugar que eventualmente podrá ser de una nueva pareja, establece de entrada un obstáculo más en la relación de éste con su futuro padrastro o madrastra.

Prevenir es lo mejor
Resolver este problema cuando ya los niños tienen más de seis meses o un año de edad, es sumamente difícil y requiere, además de mucha paciencia, horas de desvelo para ambos padres.
Significa que: deben permanecer en la habitación del niño acompañándolo hasta que se duerma, de preferencia a la par de la cama o cuna, nunca acostados. Puede que este esfuerzo tarde más de 2 ó 3 días, en algunos casos hasta una semana. Es ese tiempo durante el desvelo será la tónica dominante porque muchos niños acostumbrados a dormir con los padres, desarrollan el hábito de despertarse y comprobar si están o no en la cama con ellos y si no lo están, levantarse para ir a su cuarto.
Es una situación muy engorrosa que requiere que la pareja se ponga de acuerdo para dominar la situación, evitar la búsqueda de culpas o culpables y llevar a cabo las acciones necesarias que le den confianza y seguridad a su hijo, para que duerma solo en su cuarto.
Cuando los niños tienen más de 4 años, la situación se pone más incómoda. Su sueño es menos profundo y se despierta ante situaciones muy ruidosas o movidas, de ahí que la vida sexual de la pareja se mire afectada ante su presencia en la cama. A esa edad el proceso de reversión del problema es mucho más complicado y requiere de más paciencia y coordinación de los padres. Existen casos en que los hijos regresan a sus camas hasta llegada la adolescencia, ante la frustración de los padres y el deterioro de su relación.

Recomendaciones

Para evitar que la relación de pareja y el mismo desarrollo de los hijos se vea afectado tenga presente los siguientes consejos:
* Siempre es preferible que papá o mamá vayan al cuarto del niño para que se duerma mientras le cantan o le cuentan o leen un cuento.
* Si le teme a dormir solo acompáñelo al acostarse. Inicialmente puede ser que usted se acueste con él en su cama, pero luego tendrá que acostumbrarse a que usted esté a la par, sentado en una silla.
* Se puede permanecer con ellos hasta que hayan conciliado el sueño.
* Si el niño está muy asustado, puede permitirle que duerma con la luz encendida y la puerta abierta. O si prefiere, puede comprarle una pequeña lámpara de noche, o de mano, esto le dará más seguridad en algunos casos.
* Si se despierta o se levanta a mitad de la noche hay que reiniciar el proceso, y si se cruza a la cama de los padres, deben regresarlo a su cuarto.
* La cama debe ser cómoda, el cuarto agradable y la decoración adecuada.
* Cuando ya tiene edad para entender razonamientos, es recomendable conversar con él sobre los beneficios de dormir solo, así como las desventajas de dormir con sus padres.
* En el caso de hijos únicos, es conveniente invitar a dormir a la casa a primitos, amiguitos que le vayan acompañando de manera ocasional, para que se acostumbre a dormir en su cuarto. Otras familias implementan las visitas de fin de semana, con dormida incluida a los abuelos y otros parientes, para que el proceso de independencia y autonomía vaya consolidándose.
* Los castigos, amenazas, rechazos afectivos y demás sanciones no siempre producen buenos resultados; generalmente refuerzan el problema y hacen más difícil su solución.
* Es más fácil iniciar esta autonomía en el dormir, cuando apenas son unos bebés, pero si no pudo evitar esta situación, procure armarse de paciencia para proceder a desmontarla, siempre en estrecha coordinación con su pareja.

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