Ellas

Miss Universo, mucho más que belleza


Desde que Stefanía Fernández fue coronada como Miss Universo 2009, las controversias en cuanto a su selección no han cesado. Por mi parte, siempre pensé, ¡y por favor que alguien me corrija si estoy errada!, que los jueces seleccionan a las cinco finalistas basándose en la belleza física, talento para modelar, vestuario y carisma. Pero, entre ellas, la merecedora de la corona es aquella que responda mejor la pregunta final.
Al parecer, este año el jurado hizo caso omiso a la porción de pregunta y respuesta. A Stefanía le hicieron una pregunta estrechamente relacionada con la superación femenina y su respuesta no fue acertada. En mi opinión, ella tuvo una gran oportunidad para motivar a otras mujeres con la interrogante que le formularon: “Aún existen obstáculos que impiden a las mujeres alcanzar cargos altos en corporaciones, ¿qué pueden hacer las mujeres para cambiar eso?”.
A lo que respondió: “Pienso que ya hemos llegado al nivel de los hombres. Debemos darnos cuenta que ya no existen fronteras entre nosotros”. Considero que no ofreció el consejo que se le pidió. Su respuesta fue pobre y no representativa de la realidad. De hecho, en los Estados Unidos, únicamente el 17 por ciento de los puestos ejecutivos de las empresas más grandes pertenecen a mujeres, y en el resto del mundo este porcentaje baja dramáticamente. Es obvio que sí existen fronteras entre hombres y mujeres en el mundo corporativo.
Si existiera un concurso para mujeres maduritas, simpáticas y con mucha carne en los huesos, me atrevería a competir. Y si me hicieran la misma pregunta que le hicieron a la venezolana hubiera respondido:
“El arma más efectiva que tiene la mujer para obtener puestos prominentes y convencer a otros de su preparación y capacidad profesional, es la confianza en sí misma. Cuando crees en ti, automáticamente provocas que otros crean en ti. Este es el paso más importante para alcanzar cualquier meta tanto en tu vida personal, como en los negocios”.
Este concurso no se limita a la belleza. La ganadora de este prestigioso cetro se convierte en una voz que representa a la mujer, su cultura y sus causas. La reina posee el gran privilegio de llevar cualquier mensaje y ser escuchada. Por eso es tan importante que la elegida tenga conocimiento de los asuntos que afectan a la humanidad, especialmente a la mujer.
La belleza de Stefanía Fernández no es cuestionable y, si esta columna llega a sus manos, sólo le recuerdo que como Miss Universo 2009 tiene la responsabilidad de motivar, liderar y ser ejemplo para otras mujeres.

Maria Marín es motivadora internacional, figura radial en los Estados Unidos y autora de “Mujer sin límite”. Visite: www.MariaMarin.com