Ellas

Aprendizaje a partir del movimiento


Sayali Baca

A través de estímulos que propician el autodescubrimiento, los padres pueden contribuir al desarrollo de sus hijos. ¿Cómo? Deben aprender lo que su bebé realmente necesita, según cada etapa de crecimiento para estimularlo y no forzarlo a realizar actividades antes del tiempo que sabiamente la naturaleza marca para ello.
Es lo que plantea el Método Feldenkrais, enfocado en trabajar directamente con el niño, su desarrollo a partir del movimiento. Se basa en la premisa que el cuerpo es el principal vehículo de aprendizaje de los seres humanos. En el caso específico de los niños, este método es una guía para los padres respecto de cómo relacionarse y trabajar el cuerpo.
“Es importante que los padres sepan que los niños no pueden saltarse las etapas de su crecimiento, es decir, enseñarles a caminar sin haber gateado, eso puede tener repercusiones (negativas) en un futuro”, afirma Robert Trummer, profesor del Método Feldenkrais, de la escuela Cooperativa Tininiska y voluntario del albergue Pajarito Azul.
El especialista plantea que “no hay que forzar a los niños en su evolución, hay que dejarlos experimentar cada uno a su paso, dándole espacios para que ellos exploren, sin hacer uso de artefactos”, señaló.

Mejor calidad de vida
Explica que los niños que aprenden a descubrir sus movimientos, generados por su propio instinto, cuando crecen sufren pocas limitaciones a diferencia de quienes llevan un desarrollo forzado. Trummer se refiere a que de jóvenes o adultos corren menos riesgos de padecer dolores físicos.
El experto indica que el Método Feldenkrais no es excluyente. Es aplicable tanto para los niños nacidos con todas sus facultades como para aquellos prematuros, o bien que presentan problemas ortopédicos, inmadurez en el desarrollo, daños neurológicos, con Síndrome de Down, entre otros que afecten el desarrollo.
Trummer aclara que el resultado del Método Feldenkrais no es igual en todos los niños. Lo que sí garantiza es abonar cosas positivas a sus vidas.

¡En la práctica!
El Método Feldenkrais se desarrolla en sesiones que plantean la práctica de ejercicios orientados. En las clases grupales incluso se motiva a los niños proponiéndoles imitar los movimientos de animales, todos esos movimientos les aportan agilidad, destreza mental y física, y a la vez motiva la socialización.
Se trata de movimientos suaves y naturales. “Forzado es sinónimo de tensión y tensión es sinónimo de dolor, por eso indicó que las posiciones perfectas y naturales de una persona es una donde ésta se tiene que mover en todas direcciones y pararse y regresar a su punto de partida. El cuerpo no tiene que estar bloqueado en ninguna opción de movimiento para que tampoco bloquee el pensamiento”, explica el especialista.
Es por eso que Trummer recomienda “no hacer uso de las sillas artificiales, que se comercializan en los mercados para que su niño acelere su etapa de caminar, dado que éstas van contra la anatomía humana”.
Y agrega: “Los niños tienden a encorvar la espalda, asentarse sobre la espalda, lo que muchas veces debilita la espalda y con sólo el hecho que un niño, esté en una escuela horas y horas en una misma postura, es malísimo para la oxigenación del cerebro y también afecta los órganos”.
Es por eso que motiva a los padres a motivar a sus hijos por medio de juegos que involucren movimientos.

Entre los beneficios
* Mejora la postura, la flexibilidad, la coordinación, la eficiencia y la organización de los movimientos.
* Desarrolla la atención, la sensibilidad y la creatividad.
* Permite una mejor utilización de la energía del cuerpo.
* Sirve de guía para aprender a moverse sin esfuerzo ni tensiones.
* Enseña a optimizar patrones de movimiento haciéndolos más eficientes.
* Mejora la autoimagen, la autoconciencia y la salud en general.

Fuente: Robert Trummer de la Cooperativa Tininiska. Teléfono: 22773321
Agradecimientos a Robert Trummer Profesor.