Ellas

Nuevo año, nuevas metas


A las puertas de un nuevo año, la mayoría de las personas siente que empezar éste es como volver a nacer, y darle gracias a Dios por estar de nuevo en enero es algo que nos gusta a todos. Es bueno pensar en un año nuevo con optimismo, creyendo que el anterior fue bueno y que éste será mejor.
Hay quienes se acuerdan de las metas que se trazaron al principio del año anterior y no realizaron como hubieran querido. Definitivamente no todo el tiempo obtendremos lo que queremos, pero eso no significa que es un fracaso.
El fijarse metas es frustrante para muchas personas, es más, hay quienes ya no las ponen porque sienten que causan más frustraciones que otra cosa. Pero no tiene que ser así.
A veces las metas son muy ambiciosas y difíciles de cumplir, o son metas encontradas unas con otras. Por esta razón hay que ser realistas, si las metas son grandes es necesario darles el tiempo que requieren y poner objetivos intermedios, para medir el avance.
No hay razón para frustrarse cuando las metas no se alcanzan. Hay muchas causas por las que las metas no se cumplen y algunas dependen de vos, otras no. Medita en lo que has alcanzado, en lo que has hecho para llegar a ellas. Si no has llegado al objetivo, analiza qué puedes hacer diferente la próxima vez y piensa si en realidad quieres alcanzar esta meta. Todo comienza primero en tu cabeza y en tu corazón, si ambos no están alineados, es más difícil tener éxito.
Piensa en que has fallado porque se te echaron a perder los planes, por tu actitud o por circunstancias que surgieron que no dependen de ti.
Las situaciones que tú puedas manejar son las que dependen de ti. Ejemplos de éstas son: bajar de peso, meta que casi todos nos proponemos a inicios de año, y que comenzamos con optimismo y mucho dinamismo, pero pasados unos meses o a veces semanas, dejamos abandonada por cualquier motivo. Aprender un idioma, cosa que todo mundo quiere, pero no persevera, etc.
Recapacita sobre los inconvenientes que se te presentaron, cuándo perdiste la motivación o fuerza de voluntad, etc. Pregúntate qué puedes hacer mejor la próxima vez (sin recriminarte).
Cuando las situaciones no dependen de ti, no te sientas mal. Al mal tiempo, buena cara, si las situaciones no fueron favorables, sácales provecho a las nuevas circunstancias y deja pendientes esas metas. Por ejemplo, si tu meta es adelgazar, cómprate una libreta pequeña y anota todo lo que comes, lleva un control estricto hasta de los vasos con agua que ingieres, no pases hambre, no te pongas a ayunar, come los tres tiempos diarios, has ejercicios, fíjate la meta de bajar por lo menos dos libras semanales, y pronto lograrás tu objetivo. No claudiques, si sientes que no puedes sola, busca ayuda profesional. Anota todas tus metas de 2009 y léelas cada vez que puedas, así las mantendrás presentes todos los días. Sobre todas las cosas, pon a Dios en todos tus planes y todas tus metas, si Él está frente a ellas, nada ni nadie podrá evitar que las cumplas.
Bendiciones y feliz año 2009.