Ellas

Maquillaje “nude”


Dicen los que de esto saben que el maquillaje perfecto es aquel que embellece pero no se nota. Y sin duda, la tendencia que refleja dicha filosofía a la perfección es la del maquillaje “nude” (desnudo, en inglés), basado en la naturalidad y en jugar con las tonalidades propias de cada rostro para perfeccionarlas.
¿El resultado? Una apariencia fresca, saludable, completamente natural y con efecto de cara lavada. Es decir: lucirás buena cara sin parecer maquillada.
La clave de un maquillaje “nude” está en encontrar los tonos neutrales más parecidos a tu color de piel, ya que la tez es la protagonista de este “look”. Perseguimos una piel luminosa e hidratada.
Así, si tu color natural es pálido, optá por los tonos melocotón y rosados; si es más oscura u olivácea, mejor los cremas y beiges pálidos.
Para comenzar, necesitarás preparar el lienzo, que será tu rostro. Extiende una crema hidratante ligera o un sérum, para así nutrir la piel y lograr que luzca jugosa. Después, una base de maquillaje ligera y mate, lo más semejante posible al color natural de tu piel. Puedes probar el maquillaje mineral en polvo, una novedad que cada día tiene más seguidoras y promete un acabado natural.
Trabaja bien el fondo de maquillaje --con tus manos o una esponjilla humedecida, hasta que se funda completamente con tu piel, e insiste en el límite del cabello y el mentón para evitar el horrible efecto “máscara”.
Fuera imperfecciones
Si tienes ojeras, un inoportuno granito o alguna otra imperfección que quieras ocultar, aplica corrector también en tono neutro y séllalo con polvos traslúcidos.
Una vez extendida la base de maquillaje, llega el turno de los ojos, para los que deberás decantarte por las paletas de sombras neutras: beige, marfil, vainilla, tostado o gris.
En primer lugar, extiende la sombra clara que hayas elegido por todo el párpado, tanto en la zona móvil como bajo el arco de las cejas. La mejor forma es desde el interior al exterior, siguiendo el trazado natural del ojo y difuminando bien.
La clave no es maquillar, sino unificar tu tono natural y ocultar la despigmentación del párpado móvil. Un buen pincel específico para sombras será tu mejor arma.
Sobre el párpado móvil puedes optar por otra sombra neutra coordinada con la primera, o por un ligerísimo toque de gloss transparente.
Abrir la mirada
Finalmente, aplica máscara de pestañas negra o marrón, que es uno de los pilares de este tipo de maquillaje. Puedes hacerlo en toda la pestaña o sólo en las puntas para resaltarlas sin sobrecargarlas.
Un truco para impactar con tus pestañas poco conocido es extender la máscara con el cepillo en posición vertical, lo que consigue el efecto de abrir la mirada.
Además, un ligero toque de color blanco aplicado con un lápiz de este color en la zona del lagrimal, iluminará aún más tus ojos.
A continuación es el turno del colorete, mil veces mejor si es en crema, ya que el resultado final es mucho más natural. Aplica una cantidad mínima con pequeños toques en la zona central de tus mejillas sonrientes, y difumínalo bien en círculos y hacia el rabillo de los ojos. La meta es clonar el rubor natural de tu rostro.
El toque final son los labios, que deberán estar libres de los antiestéticos pellejitos. Extiende sobre ellos cacao incoloro, y añade un poco de brillo en un tono natural. O, si eres de las que no pueden vivir sin su barra de labios, elige una lo más parecido posible a tu color. Prueba a aplicarlo con los dedos, dando pequeños toques, para un acabado menos artificial.
Fuente: Terra