Ellas

Al hilo de la justicia

Es abogada de gestión administrativa en una sala de la Corte Suprema de Justicia. Se prepara en el ámbito judicial, porque no descarta algún día contar con la experiencia requerida para ser juez

María Teresa Pérez

Para cada respuesta tiene una sonrisa. Entre sus cualidades predominantes, sus amigas la definen como una joven sociable, dulce, inteligente y aplicada en sus labores. No en vano se desempeña como abogada de gestión administrativa en una sala de la Corte Suprema de Justicia.
Hoy se le nota feliz con su carrera jurídica, no obstante, María Guadalupe Delgado Mejía confiesa que no era su mejor opción al iniciar la vida universitaria. Pues cuenta que su eterna pasión fue la Medicina, carrera que no estudió por razones que consensuó con su familia, por la extensión y costo.
La carrera que no pensaba la conquistó a través de la práctica, pues durante dos años se desempeñó como secretaria de actuaciones.
El trabajo que desempeña en el máximo órgano de justicia representa sus primeros pasos para la realización de sus metas, pues no descarta algún día llegar a convertirse en juez. “Todo esto ha sido muy bueno profesionalmente, la universidad da la base, pero la práctica es lo que realmente te forma; este cambio es una buena escala profesional”, dice.
Enamorada de la carrera judicial
Su aplicación en la carrera judicial la visualiza con un futuro prometedor. “Realmente nunca había pensado llegar donde ahora estoy, pues más bien me veía como litigante, lo que honestamente no me enardecía, ya que es un trabajo bien complejo, competitivo y con muy pocos buenos profesionales”, expresa.
Actualmente María Guadalupe estudia una especialización en derecho económico, esto porque asegura que además de su titulación le abre campo hacia nuevas ramas, especialmente en el sector privado.
Más de María Guadalupe
Tiene 23 años. Sus ratos de esparcimiento los dedica a disfrutar de una buena película en el cine, salir a comer o visitar los centros comerciales. Adora los animales, de ellos aprecia su sensibilidad, fidelidad e inteligencia, dice.
Su forma de ver la vida es “allegarse al presente sin menospreciar el pasado”, pues asegura que de cada adversidad aprende y las convierte en retos. “Se deben adquirir fuerzas, porque la felicidad depende de la actitud de uno mismo”, puntualiza.