Ellas

Fuera el look “raído”

Pantalones rajados a la altura de la rodilla, camisetas que parecen recién bañadas por un balde de pintura, zapatos desteñidos, simplemente están “out”. Ahora lo que se lleva es la elegancia, como en el cine de los años 20

EFE

Vuelve la mujer elegante. Las telas cobran protagonismo en las nuevas tendencias de la moda, que pasan a un primer plano debido a la recuperada calidad.
¿Pantalones? No, gracias. Ahora la dama no hace ascos a mostrar toda su feminidad con unas faldas tipo “lápiz” que dejan entrever sus curvas. Ese aspecto de niña desvalida y mendiga está pasado de moda, ¡llega la conquista de la mujer bandera!
Las chaquetas de corte clásico se combinan con camisetas de sobrios estampados, ideales para acudir al trabajo y dejar a los compañeros con la boca abierta. Pero estas cazadoras tienen una particularidad, ya que la manga no cubre la muñeca, realzando así la figura estilizada de la mujer.
En cuanto a las mangas, llegan las novedosas “espadachín”, que permiten el movimiento del brazo y con las que te sentirás como cualquier dama “shakespeariana”.
Y para sentirse esbelta... nada mejor que las faldas a la altura de las pantorrillas.
Las únicas prendas que dan algo de tregua a los estampados son precisamente los vestidos, que combinan rayas, pero también flores, aunque siempre en tonalidades oscuras. La forma resalta más que el fondo.
Los escotes también reaparecen tras este paréntesis de moda “raída”. Pero no se llevan los exuberantes, sino los recatados, ya que hasta la moda tiene que pasar por una transición. Destacan los que finalizan en un suave pico, que tan sólo llegan a insinuar el busto.
Las camisas clásicas son, por tanto, la prenda favorita que nunca tiene que faltar para la nueva temporada. Negras, blancas, todo vale, pero siempre con tonos uniformes, nada de estampados llamativos.

Complementos
Los fulares extra largos son los protagonistas de los complementos de la nueva temporada. La figura se estiliza aún más con esta prenda, que cae sobre el cuello lánguidamente. Es el contraste entre la abundancia de las curvas y la esbeltez de los cortes y formas rectas.
No se puede dejar de lado el tratamiento de los jerséis. Se acabaron las estrecheces y vuelve cierto toque ochentero con las telas caídas de punto calado que parecen dos tallas más grandes de lo habitual. Son los vestigios de la moda raída aunque, claro está, la tela elimina cualquier duda sobre su falta de elegancia.
A partir de ahora no vale aparentar un estilo descuidado que en realidad es el más arreglado. Las mujeres han ganado la batalla con las curvas y las lucen sin miedo, dejando atrás a los raídos de chica abandonada, ¡vuelve el “girl power”!