Ellas

Eligiendo al pediatra

A los padres nos corresponde disfrutar de nuestros hijos: acompañarlos, verlos crecer y madurar, jugar con ellos, darles ánimo, quererlos y recibir su cariño, pero inevitablemente vamos a pasar momentos de preocupación por su bienestar

Nos preocupamos cuando presentan fiebre, o un resfrío, o llanto imparable, pero también debemos preocuparnos por saber qué es lo mejor para que nuestros hijos se mantengan sanos, para su crianza, su alimentación y la prevención de enfermedades. También vamos a querer saber cómo crecen y si su aprendizaje corresponde a su edad.
Para acompañar en estas dudas la familia puede elegir a un pediatra, el médico que se dedica a los niños desde bebés hasta el fin de la adolescencia.
Con el avance de la ciencia y los conocimientos, se hace necesario que los recién nacidos hasta el mes de edad, llamados neonatos, sean asistidos por un pediatra que a su vez se especializó en esta edad, denominado neonatólogo, o un pediatra con amplia experiencia en el manejo de recién nacidos.
Si el bebé tiene algún problema según los controles, es decir, si el embarazo es de riesgo, debe programarse el nacimiento en un lugar adecuado.

¿Qué hay que saber del pediatra?
Antecedentes académicos, dónde se formó, en qué institución, durante cuánto tiempo, antecedentes docentes, de investigación, etc. En general los colegios médicos hacen esta averiguación, y sólo por mérito dan la matrícula de cada especialidad.
Tenga cuidado, en nuestros países no es raro que algunos médicos se anuncien como médicos de niños, aun como pediatras y como neonatólogos por el simple hecho de hacerlo hace años, por ser dueños de una institución, o siendo médicos generales sin la matrícula de especialista correspondiente.

Disponibilidad de horario
Saber cuándo y dónde atiende, si se lo encuentra por las noches y los fines de semana, o si propone un lugar adonde consultar en estos casos.
Los niños no se enferman en horario de consultorio, lo hacen en cualquier momento. Todo padre desearía que sean evaluados justamente en estas situaciones por su pediatra de cabecera, pero esto es imposible.
Aun el pediatra con mayor disponibilidad de la ciudad va a faltar alguna vez, se va a ir de vacaciones, o va a dormir alguna noche completa, y de hecho eso es fundamental para que siga siendo un buen profesional.

Relación con la familia
Saber que un conocido se siente muy a gusto con un pediatra no garantiza que con todos suceda igual. La prueba definitiva va a ser el paso final: consultar y ver si surge una relación como uno desearía con su pediatra. Como padres tenemos que elegir como pediatra a una persona que sepamos vaya a hacer lo mejor que esté a su alcance en cada situación, preocupado por el niño antes que nada.

Fuente: zonapediatrica.com