Ellas

Emprendedor por naturaleza

Su principal filosofía en este sentido es “mejoramiento continuo”

Su espíritu emprendedor le ha permitido pisar con firmeza en el mundo de los negocios.
Juan Carlos Zúniga es un joven amante de los deportes y un gran fanático del Motocross, hace siete años lo practicaba, pero luego de un accidente optó por ser sólo un espectador.
Hoy lo que más le interesa a este joven es luchar por un presente exitoso y un futuro brillante. Su principal filosofía en este sentido es “mejoramiento continuo”, pues confiesa que “soy de las personas que se exige constantemente, por muy bien que esté, porque para mí estar bien hoy es luchar para mañana estar mejor. La suerte es la combinación de una buena oportunidad y la dominación de una buena técnica”, dice.
Una familia de luchadores
Su amor por los negocios no es reciente, comenta que desde los nueve años, en vacaciones su papá lo incorporaba en alguna labor, “me enseñó que todo en la vida se tiene que ganar, todo es formación, empezar desde abajo con sacrificio es importante cuando uno tiene algo en mente y quiere lograr sus metas, mi familia y yo somos gente que ha luchado siempre”.
Desde los 15 años Juan Carlos empezó a involucrarse en el negocio de las ventas, para él éstas no sólo son una técnica, también significan un arte, sobre todo amor por lo que se hace. Inició vendiendo todo tipo de ropa, celulares, perfumes, y esto fue parte del capital con el que contó para su nuevo negocio.
La idea que lo movió a crear un nuevo concepto de viviendas, pensado en visitantes de escasos recursos, fue tiempo después de haber conversado con un extranjero preocupado por no contar con suficiente presupuesto para alojamiento.
La idea del negocio que surgió hace seis meses es ofrecer viviendas a menor precio que los hoteles y con buena calidad.
En el plano profesional Juan Carlos se prepara estudiando la carrera de Business Administration en la Universidad Americana (UAM).
A futuro
Como Juan Carlos es un chico que siempre ve hacia un futuro prometedor, comenta que en diez años pretende verse casado, con una sólida carrera profesional y un negocio más amplio.
Se considera un joven normal, nada apegado al libertinaje, comenta que para él la juventud no tiene relación con la madurez, todo está en el entorno y el pensamiento de cada individuo.