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El pecho tras la lactancia

Aquí te traemos algunos consejos de cómo cuidar el pecho para recuperar su tonicidad después de la lactancia

El pecho, símbolo de feminidad y de maternidad, es víctima de los diversos cambios que se producen en la mujer a lo largo de su vida.
En particular, durante el período de la gestación y la lactancia, las bruscas variaciones de forma y volumen que sufre el seno en cuestión de pocos meses, a menudo, son la causa de una antiestética distensión de los tejidos mamarios.
Por ello, es importante que durante y, sobre todo, después del período de lactancia, se cuide el pecho de manera adecuada, bien con tratamientos estéticos o con ejercicios específicos.
En el período que precede a la lactancia es recomendable:
* Masajear el seno, al menos una vez al día, con una crema o un aceite de alto poder hidratante y reafirmante, previniendo así la aparición de las antiestéticas estrías.
* Utiliza, cuando te duches o te bañes, un jabón neutro y delicado.
* De vez en cuando hazte una exfoliación, evitando la zona del pezón, y aclárate alternando agua caliente y fría.
Durante el período de lactancia, para evitar la flacidez de la zona mamaria:
* Pon a tu bebé al pecho frecuentemente, esto impedirá al seno llenarse demasiado entre una toma y otra, favoreciendo así la relajación de los tejidos.
* Lleva sujetadores que no compriman demasiado el pecho.
Procura que el niño, en el momento de la toma, se agarre al pecho de manera correcta, porque de este modo podrá vaciarlo completamente.
Amamantar al pequeño conlleva, a pesar de las atenciones procuradas durante los meses precedentes al parto, una notable flacidez de los tejidos mamarios. Pero, no te preocupes, este pequeño problema estético tiene remedio: basta con tener paciencia y dedicar un poco de tiempo a la gimnasia.
El seno es una estructura blanda, sujeta por una base de músculos y ligamentos. Si, después de la lactancia, el tejido mamario presenta una especial relajación, puedes recobrar una forma armoniosa gracias a la actividad física.
Aquí tienes algunos consejos:
* Eleva durante un minuto los hombros hacia las orejas.
* Pesas: levanta con las manos dos pesas de medio kilo cada una, realizando los siguientes movimientos:
1 Con los brazos a lo largo del cuerpo, eleva las pesas llevando los brazos a la altura de los hombros. Realiza tres series de 15 repeticiones.
2 Extiende los brazos frente al esternón, a la altura de los hombros, y dobla el antebrazo llevándolo hacia el pecho.
* Otro ejercicio muy efectivo es el llamado “movimiento del cascanueces”: une las palmas de las manos y ejercita una fuerte presión apretando la una contra la otra, como si quisieras romper una nuez con las manos.
Obtendrás mejores resultados si, además, te aplicas una crema reafirmante para el pecho.
Fuente: www.aquimama.com