Ellas

Cómo usar tacones de aguja

Caminar con elegancia y soltura permite lucir muy bien la ropa, aunque suele ser un problema usar tacones muy finos. Pero todo tiene solución…

La moda impone una y otra vez los “stiletto”, esos tacones aguja, altos y tan finitos que nos aterran. Quien ha usado durante mucho tiempo tacones anchos o plataformas que elevaban por igual todo el pie, corre el riesgo de que amoldarse la lleve a ser una más de esas mujeres que se la pasan caminando a los saltitos, quebrando tacones, rompiendo el calzado y haciendo equilibrio.
Adquirir seguridad en los pasos, no doblar los tobillos, no flexionar las rodillas, no descargar todo el peso del cuerpo; todo es cuestión de práctica y adecuación. Cuando hay kilos de más, naturalmente encontrar el equilibrio será mucho más difícil, quedando como alternativa usar modelos con un tacón no tan exageradamente fino.
Todas admiramos la gracia de las modelos que se deslizan sobre estos adminículos como si no existieran y pensamos que jamás podremos hacerlo, pero, ¿acaso puede creerse que ellas lo hacen de manera improvisada? ¡No! Llevan meses de práctica, de estudios.
Un caminar imperfecto se corrige con entrenamiento. Abandonemos las chinelas sin tacón dentro de casa, por lo menos, durante toda la tarde, usemos ese par de zapatos de tacón alto que tenemos allí para salir de paseo, y por media hora caminemos así: trazar una línea recta sobre el piso con una tiza y caminar sobre ella al principio con pasos cortos, apoyando los pies encima de la marca, no a los costados.
Los tacones deben presionarse suavemente; hay que tener presente que los talones no pueden soportar ni 50 ni 60, y menos 70 kilogramos descargados sobre 2 cm. de base. Y para ello, no debe apoyarse el talón en primer término, sino descargar el peso sobre la base del pie, es decir pie-talón. Esto es lo que hace grácil el andar.
Las prácticas van más allá: se inician apoyando el cuerpo de espaldas en una pared, debiéndose sentir el contacto de la misma en la cabeza y los glúteos. En esa posición, emprender la marcha.
Este simple aprendizaje se realiza diariamente hasta hacerlo de manera natural, y crearse la obligación de esta práctica es imprescindible.
1) Avanzar un pie con la punta hacia adelante, dejando todo el peso del cuerpo sobre la pierna apoyada.
2) Apoyar el centro del pie y luego el tacón sobre la línea trazada en el suelo. El paso debe ser corto.
3) Cuando el talón esté apoyado, desplazar hacia ese pie el peso del cuerpo y después practicar el 2° movimiento con el otro pie.
4) Para conservar inmóviles las caderas, es ideal sostener por detrás (a la altura de las caderas) un bastón. Esta posición ayuda a moverse de manera erguida.
Fuente: enplenitud.com