Ellas

La seducción viste tacón

Usados por primera vez por Catalina de Médicis para su boda con el duque de Orleans, hoy los tacones convierten a la mujer en objeto de la adoración masculina

Todas las niñas crecen oyendo el cuento de Cenicienta y así unos zapatos de tacón pueden ser los causantes de emociones y romanticismo.
En la antigüedad, los egipcios usaban los tacones para caminar sobre sus víctimas y los mongoles los portaban para sujetar mejor los estribos a caballo, sin embargo, la que usó por vez primera unos tacones con exclusivo fin estético fue Catalina de Médicis, reina de Francia, por su matrimonio con Enrique II.
Y es que las cortesanas se dieron rápida cuenta de que los tacones son un arma de poder. Aunque llevados a diario pueden acabar suponiendo una verdadera tortura, usados en ocasiones especiales pueden convertirse en el arma más importante de seducción.
Los mejores amigos de la mujer
La seducción viste tacón, no por nada William Rossi afirmó que “los mejores amigos de la mujer no son los diamantes, sino los tacones”.
Una dama puede llevar zapatillas, calzarse unas botas bajas o llevar bailarinas, pero cuando se “viste” y quiere resultar atractiva se pone unos tacones. Éstos permiten marcar el paso en vez de seguirlo y convierten a la más cándida chica en una peligrosa vampiresa.
El siglo siguiente a Catalina de Médicis empezaron a usarse de elevadísima altura, hasta de 13 centímetros, lo que hizo necesario que las portadoras se ayudaran de bastones para no perder el equilibrio. La incomodidad del calzado hizo imposible el uso de éste por las clases bajas y trabajadoras, adquiriendo, además, la connotación de privilegio.
En la corte del Rey Sol, Luis XIV, los hombres adornaban sus tacones con pequeñas miniaturas de la campiña francesa o con imágenes románticas y etéreas. Pese a que se usan desde el siglo XVI, los caprichos de la moda son los que dictan la altura de los zapatos cada temporada.
Auge y frenada del tacón
Tras el auge de los zapatos planos en el siglo XIX, Estados Unidos fue el primero en abrir una fábrica de tacones, en 1888, pero no será hasta los locos años 20 que las desenfadadas charlestonianas impongan el calzado de tacón como básico de todo guardarropa, con el crack del 29 se abandona la frivolidad y el auge del tacón sufre una frenada.
Su punto álgido llega en la década de los años 50, con la invención del tacón de aguja. Verdaderos martirios, los “stilettos” volvieron con la misma fuerza a finales de la década de los 90. El tacón de aguja llegó incluso a prohibirse en los aviones y en muchos edificios públicos, pues se decía que agujereaba el suelo.
Uno de los más innovadores creando formas de tacón fue el francés Roger Vivier, que en los años 60 ideó el tacón “en coma”, revolución en la moda que provocó el uso diario de tacones, por su comodidad y escasa altura. Los tacones en forma de embudo resultaron una estupenda alternativa a las plataformas de los años 70, al igual que los tacones “contera”.
Fetiches
En la actualidad, los que gozan de mayor prestigio entre las adictas a los zapatos son los de “Manolo Blahnik”, convertidos en auténticos fetiches gracias a la serie de televisión “Sexo en Nueva York”.
Su diseñador afirma que los fabrica de tal manera que ópticamente la pierna de la que los lleva aumenta hasta en dos centímetros.
Según un estudio, los tacones llegan a aumentar la protuberancia de las nalgas de una mujer en un 25 por ciento.