Ellas

Entre la música y la naturaleza

Músico, padre, esposo y un profesional de la naturaleza. Actualmente trabaja en la empresa británica “Fauna y Flora Internacional” como coordinador de un proyecto para encontrar una nueva forma de manejar áreas protegidas

María Teresa Pérez

De día un profesional a los pies de la naturaleza, y de noche, un icono que funde con fuerza y pasión el arte musical.
Se apasionaba por la biología marina, y por tratarse de la única carrera similar en Nicaragua estudió Ecología y Recursos Naturales. Su primer trabajo en esta área fue en “Amigos de la Tierra”. Estuvo en Los Guatuzos, al sur de Solentiname, realizando un análisis de población de cocodrilos en toda esa área protegida.
En 1999 se quedó trabajando como coordinador del programa de Ciencias y luego pasó a ser director de “Amigos de la Tierra en Nicaragua”.
En su preparación cuenta una maestría que realizó en Costa Rica en manejo y conservación de vida silvestre, la cual duró dos años, al regresar su labor siguió encaminándose, esta vez desde la dirección ejecutiva de la “Fundación Amigos del Río San Juan” (Fundar).
Actualmente trabaja en la empresa británica “Fauna y Flora Internacional” como coordinador de un proyecto para encontrar una nueva forma de manejar áreas protegidas.
Musicalmente exitoso
Su otro yo se conecta inseparablemente a la percusión. A Fabio se le ha visto armado de su batería con artistas como Norma Helena Gadea y Clara Grün.
Perteneció en los años 90 a la agrupación llamada Clave 90, con la que demostró un vasto talento que ha perfeccionado desde su época de alfabetizador.
Aunque inició tocando la guitarra, fue la armonía de la batería la que conquistó su pasión. “Es un instrumento diferente, es poco común que alguien se anime a tocarlo, me parece que te permite expresarte mucho más musicalmente.
De forma técnica es el único que puede sonar muchas voces en simultáneo y es muy relajante”, comenta.
En sus planes Fabio mantiene consolidar un estudio de grabación especializado en percusión y sobre todo seguir estudiando, “porque en el medio musical hay mucha competencia, tengo la intención de llegar a ser uno de los mejores bateristas del país”, enfatiza.
El artista considera que lo más difícil del trecho hasta hoy conseguido con 32 años entre la ecología y la música, radica en el poco tiempo que al final se dedica a la familia, que es lo más difícil de combinar.
Tiene tres hijos: dos niños tres y seis años, y una niña de nueve años; a su vez ha gozado de siete años de feliz matrimonio.
“Estoy feliz con mi vida”, confiesa.
No considera su actividad musical como un hobbie, pues admite que para poder mantenerse en la música no se puede ver como un pasatiempo, “es un trabajo, y me exijo el mismo respeto que le doy a otro trabajo, porque la gente que me contrata espera un servicio de calidad