Ellas

Interior con vistas

La lencería ha dejado definitivamente de lado su uso meramente práctico y funcional para convertirse en objeto de seducción y placer

La ropa interior ha sufrido una auténtica revolución. Antes se ocultaba, ahora se exhibe. Antes se compraba por docenas, ahora se escoge con sumo cuidado. Antes se lucía blanca, o negra para ocasiones muy especiales, ahora se tiñe de rojo, fucsia, verde, azul o naranja. Hoy, tanto el hombre como la mujer han madurado y su compra atiende tanto a la comodidad como a la estética.
La lencería ha dejado definitivamente de lado su uso meramente práctico y funcional para convertirse en objeto de seducción y placer. Esta segunda piel se ha transformado en una mirada pública a la parte más íntima del vestuario y del estilo.
La elección de la ropa interior depende, en gran medida, del estado de ánimo. Cubrirse las partes más íntimas con ropa interior bonita puede arreglar un mal día. Está claro que no importa que no se vaya a mostrar, cada uno sabe lo que lleva por dentro y eso es suficiente para sentirse cómodo.
Respecto a los gustos, las mujeres llevan ventaja, son pioneras en el consumo de las novedades. Son más atrevidas y tienen menos prejuicios a la hora de vestir ropa interior. Las cosas han cambiado, hace años se atrevían a lucir lencería sexy para gustar a los hombres, ahora lo hacen para sí mismas. Sin embargo, los hombres empiezan a usar prendas más atrevidas para seducir a los ojos que les miran.

Una mujer atrevida
Nacieron para moldear el cuerpo femenino sin ser vistos y ahora se diseñan para ser lucidos en público. Sujetadores, bragas, tangas, bodys, corsés, “bustier”, “coulotte” y ligueros han sufrido muchos cambios hasta convertirse en prendas fetiches.
En los setenta, las mujeres se quitaron el sujetador para sentirse libres. En los ochenta, se lo volvieron a poner por razones estéticas y de salud. En los noventa, se manifestó el culto al cuerpo con lencería repleta de encajes, sedas y bordados. Y en el nuevo siglo, los paños menores se exhiben sin pudor.
Hoy, las mujeres se apuntan a la moda de lo que no se ve, siempre y cuando sean prendas juveniles, cómodas, seductoras y atrevidas, lo último en sujetadores para mujeres que quieran lucir escotes de vértigo.
Con aire de Lolita: Conjuntos de sujetador, braguita o tanga con estampados de cuadros, rayas o con miniflores, ligeras pinceladas de colores, o encajes discretos en tonos ácidos, fucsia, rojo, coral, miel, verde, naranja o azul.
Para practicar deporte: Sujetador con o sin aro y braga de algodón elástico que se adaptan perfectamente al cuerpo y permiten la movilidad deseada para practicar deporte. El mercado ofrece estos conjuntos en infinidad de colores, blanco, negro, violeta, granate, caqui, entre otros.
Romántico: Inspiradas en la lencería antigua, las firmas de lencería han recuperado el algodón, la batista y el canalé para dar forma a esta nueva tendencia romántica repleta de encajes, puntillas, calados, bordados de nido de abeja y brocados. El blanco y el beige son los colores favoritos para este estilo, aunque el rosa palo, amarillo, vainilla o azul celeste regresan con entusiasmo.
Sexy: Para la apuesta más sensual y seductora se han dejado las transparencias, los encajes de chantilly, los bordados o el guipur sobre el tul. El rosa chicle, el azul turquesa, el violeta, el rojo, el blanco manchado y el negro son los colores que tiñen las prendas más atrevidas y con cierto aire de misterio.