Ellas

Un equilibrio entre placer y necesidad

Los expertos en nutrición aconsejan continuamente la dieta mediterránea como la más equilibrada, pero lo cierto es que en España ya hay más de cinco millones de obesos. Nos encaminamos hacia unos hábitos alimenticios que dan prioridad al capricho en detrimento de la nutrición

En los últimos años la influencia americana no se ha limitado a la música, al cine, al deporte o la moda, sino que también ha alcanzado a los hábitos alimenticios y cada vez se consume menos pan, legumbres, arroz, aceite de oliva y vino. A cambio, ha aumentado la ingestión de carne, huevos, lácteos y dulces. Por tanto, se observa un aumento de las grasas saturadas en nuestra dieta, lo que resulta muy perjudicial para la salud, ya que de ello se derivan enfermedades como la obesidad, algunos cánceres, diabetes y arteriosclerosis.
La vida sedentaria, unida a la proliferación de establecimientos que sirven comida rápida, nos ha conducido a un desequilibrio nutricional importante, en el que hacen falta, entre otros nutrientes, los hidratos de carbono.
No obstante, gracias a las campañas promovidas por distintos colectivos y organismos relacionados con la nutrición, se están recuperando algunas buenas costumbres, como el consumo de aceite de oliva, frutas, pescados y hortalizas.
En definitiva, una dieta auténticamente mediterránea sería aquella basada en el consumo de cereales, incluidos el pan y la pasta, verduras y frutas frescas (alimentos ricos en fibra y vitaminas), pescado, legumbres y aceite de oliva virgen. Eso sí, la ingesta de comida debe ser proporcional al peso corporal: 30 calorías multiplicadas por cada kilo que pesamos si se lleva una vida sedentaria, 35 si se lleva una vida activa y 40 si se practica algún deporte.
Bien pensado, no se tiene por qué renunciar al placer de comer para estar bien alimentados, ya que lo importante es que la dieta que nos diseñemos para la semana contenga los alimentos antes citados. La forma depende del gusto de cada uno. Hay miles de posibilidades, siempre que se coma de todo y en cantidades moderadas. Ésta es, precisamente, la filosofía que defiende el experto Francisco García en su libro "Entre el placer y la necesidad".

Algunos consejos

* En primer lugar, no es cierto que el desayuno deba ser abundante. Lo importante es que sea completo, pero ligero. Se puede componer, por ejemplo, de zumo de frutas, leche y cereales.
* Por otro lado, la carne no se debe comer más de cuatro veces a la semana y debe ser, preferiblemente, magra.
* Si apetecen dulces, no hay por qué negar ese capricho al cuerpo, siempre que sea en pequeñas cantidades y que no se trate de bollería industrial, por sus altos niveles de colesterol.
* Beber mucha agua, pero no durante las comidas, nos ayudará a limpiar e hidratar el organismo.
* Por último, es importante no abusar de las bebidas alcohólicas, aunque un poco de vino en las comidas nos puede resultar beneficioso para un buen funcionamiento cardiovascular.

Tomado de Mujeractual.com