Ellas

Dos herramientas básicas para salir al mundo

La forma en que te vistes puede destruir tu credibilidad. ¿Sabías que lo que llevas puesto puede tener incidencia en la forma en que los demás reciben el "mensaje" que transmites?

“Como te ven, te tratan”, dice la gente. Es algo tan cierto como que hay siete días en la semana. Según tu atuendo, la gente sabrá qué tipo de persona sos y qué estilo de vida llevás. ¿Vos qué tipo de imagen proyectás?
No importa si estamos en el trabajo, en la escuela, en un evento social, pareciera como si estuviéramos esperando a ver “qué es lo que está mal en el gran cuadro general”. Dependiendo de la situación, el elemento ofensor podría dañar nuestra credibilidad.
Elementos o factores destructores de la credibilidad

Ropa arrugada
Son pocas las personas que uno puede conocer que disfruten de planchar, pero sólo elimina este tedioso paso de mantenimiento a tu propio riesgo. En ocasión de un curso que tomé recientemente, la profesora tenía una pollera arrugada y, frecuentemente, me encontré perdiendo el hilo de la exposición a causa de la maldita pollera.

Talles cortos
¿Has subido algunos kilos recientemente? Sí, lamentablemente puede pasar. Pero ignorar el cambio y mantenerte en el mismo talle es algo que queda bajo tu propia responsabilidad, especialmente si vas a estar frente a un auditorio o algo por el estilo.

Los accesorios de siempre...
¿Has estado aplazando el reemplazo de algunos de tus accesorios más costosos, como el reloj, la cartera o una maleta? Debes ser consciente de esta necesidad o te arriesgarás a los comentarios sarcásticos de los agudos observadores que gustan de fanfarronear acerca de sus posesiones, viajes, ingresos y demás.

Sin brasier
Es un hecho que cuando los efectos de la gravedad comienzan a hacerse evidentes, es tiempo de mostrar un poco de decoro.
Ciertamente, comentarios al respecto pueden ser impiadosos, pero cabe preguntarse si son infundados. ¿Acaso es apropiado que andes por el mundo mostrándote sin brasier? Decididamente, éste es un destructor de credibilidad.

Ahora bien, es cierto que es difícil estar pendiente de la apariencia el 100% del tiempo. Mañanas alocadas, horarios complicados, falta de tiempo, etcétera. A veces puede pasar. Se llama vida.
Pero al aferrarte a viejas tendencias: usar talles que son muy pequeños o ignorar el simple mantenimiento (planchado, reemplazo de accesorios usados), da a entender a los demás que no tienes gusto o que no tienes mucho interés en vestir bien, tal vez por haraganería.
Éste no es el escenario más agradable, sobre todo si estás en un campo o situación de competencia --en busca de un ascenso o lo que sea--. Así que, antes de traspasar el umbral de tu casa, tómate algunos minutos para asegurarte de mostrar tu mejor costado a la sociedad. Actualiza tus vestimentas, corte de pelo y maquillaje.
Plancha esas prendas arrugadas, lustra los zapatos y reemplaza los artículos gastados. Antes de que te des cuenta, las personas comenzarán a tratarte con más respeto. Haz la prueba y lo confirmarás.

Fuente: Redacción En Plenitud