Ellas

Coquetería bajo la ropa


De algodón, de nylon, con botones, con tirantes, con encajes, con o sin espuma, y de todas las formas y tamaños; el sujetador o brasier es una de las prendas imprescindibles para la mujer desde tiempos remotos. Para ocasiones especiales, para el deporte o sólo porque sí, ahora podemos elegir entre una gran variedad de modelos.
Lo que ahora se lleva son los rellenos, denominados “push-up”, para mantener el pecho firme, elevado y con volumen. Los hay más prominentes y otros más “preformados”, que redondean el pecho con toda discreción.
El relleno puede ser uniforme, es decir, igual en toda la copa, o progresivo, más grueso en la parte baja de la copa, lo que engrandece el pecho. Los hay de espuma o de látex, estos últimos los más novedosos del mercado.
El clásico “wonderbra” no se pierde, sino que se transforma: más abiertos, con copas más pequeñas, que suben más el pecho o con escotes encerrados. Recargados de puntitas o decorados con flores.
Los sujetadores actuales pretenden congeniar la confortabilidad de una prenda de uso diario con la belleza y la sensualidad.
Los tirantes son, precisamente, la máxima expresión de ello. Se dejen entrever o no, los ornamentos que llevan son mágicos y fantasiosos.
Flores, rayas o puntillas monocolor se incrustan en las tiras, recordando que también forman parte del conjunto, más allá de la función que ejercen.
Nuevos materiales
El algodón era, hasta los años 20, la fibra más utilizada para la confección del sujetador. Los tejidos naturales tuvieron su protagonismo a partir de este momento, aunque no desaparecieron del todo.
El rayón rosa y las fibras elásticas se impusieron y se hicieron populares por su propiedad y capacidad de realzar el pecho.
Los tirantes también tomaban formas distintas, según el objetivo del sostén. Algunos presentaban recubrimientos especiales de terciopelo o satín, e incluso, estaban esmaltados, lo que los convertía en una prenda muy bonita.
Asimismo, el nylon elevó el mercado de la ropa interior más allá de los límites en tiempos de guerra.
Hoy en día, se combinan las fibras naturales con las artificiales para aprovechar las propiedades de unas y otras. Así, existen en el mercado modelos de nylon mezclados con algodón u otras fibras más preciadas, como la seda o el satín.

Algo de historia
En 1935, el uso cotidiano del brasier aceleró su modernización. La Compañía Americana de Corsetería “Warner’s” presentó el “Alphabet Bra”, una distribución de tamaños de copa regida por las letras del abecedario que hoy en día sigue utilizándose.
En 1968 nace “wonderbra”, un modelo con relleno en las copas y un escote muy sensual que evolucionaría hasta la actualidad.
En los 70 y 80, el progreso se decantaba hacia los bordados. Piezas de seda, copas decoradas con tiras, estilo romántico; etc. Los tejidos se cuidaban cada vez más para dar más conformidad y adaptabilidad al cuerpo.

Fuente: EFE