Ellas

Con el arte en las venas

Su determinación frente a la vida con optimismo y perseverancia hoy la convierten en una profesional de éxito. La pasión y herencia por el arte las ha sabido aprovechar al máximo en todas las actividades en las que circunda su vida.

Edith Pineda

Cuando tenía 19 años una prestigiosa empresa de publicidad le dio la oportunidad de formar parte de su staff de creativos. Han pasado cinco años y ahora María Amalia Cedeño recoge la buena cosecha que le ha dejado su esfuerzo y perseverancia.
Profesionalmente se siente en la “cúspide”, un sitio que según dice sólo se consigue a base de mucha disciplina, amor y convicción.
María Amalia es licenciada en Comunicación Social y actualmente se desempeña en el área de Mercadeo y Ventas de la empresa trasnacional Arcor. Bajo su responsabilidad está “poner toda la creatividad y el dinamismo para promocionar la marca y dejar sentado su liderazgo”.
Cuando habla de creatividad y talento María Amalia no duda en comentar que es algo que lleva en la sangre. Hija del reconocido músico Francisco Cedeño, cuenta que el arte, principalmente la música, la influenció muchísimo desde pequeña.
Toca guitarra desde los 13 años y “antes escribía poesía y canciones, pero ahora canalizo esa parte artística a las cosas del trabajo… La vena artística que traigo la enfoco a la creatividad e innovación que pongo en mis actividades”, comenta.
Aclara que de su padre no sólo heredó el gusto por el arte, sino también la disciplina y el orden con que se mueve en la vida, “él es muy organizado, algo que yo también tengo”.
Se define como una persona “sencilla, organizada, perseverante, me gusta innovar, ponerle amor y empeño a todo lo que hago. Soy detallista, me gusta que se vea orden y creatividad. Me gustan los retos y enfrentarlos cada día con voluntad”, enfatiza.
A futuro
En lo profesional María Amalia revela que su tarea pendiente es cursar una maestría en Mercadeo y Publicidad.
No obstante, reconoce que con tanto trabajo le queda debiendo tiempo y atenciones a su vida. “Ya tengo todo, ¡hasta la casa!, sólo me falta construir una familia, aunque me quiero dar más tiempo para vivir esta etapa profesional y luego atender otros ámbitos, sobre todo de mi vida personal”.
En cosas del amor María Amalia ya conquistó con sus bellos ojos verdes y carácter dulce a un joven con quien sostiene “una vida de pareja estable”.
Fuera del trabajo le gusta disfrutar de la vida en el hogar, y cuando sale le encantan los sitios en los que pueda bailar salsa. También “disfruto estar con la gente, me regocijo con buenas compañías”, agrega.