Ellas

Constructora de divas

Hace diez meses logró abrir las puertas de Capriccio, nombre con el cual bautizó su salón de belleza, y aunque ya ha cosechado buenos frutos, reconoce la dificultad de mantenerse vigente en el reñido mundo de la belleza

Edith Pineda

Es una mujer que irradia tranquilidad, ante la cámara se muestra tímida y medio recelosa. No es de largas charlas, habla bajo y pausado; como pensando cada palabra.
Esa actitud contrasta un poco con el ritmo acelerado que exige la profesión que Imara Guillén eligió.
Es estilista profesional, actualmente cuenta con orgullo haber alcanzado uno de sus mayores sueños: tener su propio salón de belleza.
Imara dice tenerle mucho respeto a lo que hace, por eso, día a día se esfuerza por actualizarse y por crecer.
Hace diez meses logró abrir las puertas de Capriccio, nombre con el cual bautizó su salón de belleza, y aunque ya ha cosechado buenos frutos, reconoce la dificultad de mantenerse vigente en el reñido mundo de la belleza.
“Hay mucha competencia, por eso es necesario invertir en actualizaciones, es una carrera en la que nunca se deja de aprender, porque si te estancás, perdés”, explica.
Y en ese sueño hecho realidad de Imara también tiene mucha participación el amor.
Confiesa que su novio fue una de las personas que más la apoyó para que no claudicara, reconoce que fue duro el camino, pero le brillan los ojos cuando hecha un vistazo a su alrededor y ve que hay “casa llena”.
Su vida
Es originaria de Estelí, pero se declara capitalina de corazón, no es para menos, pues lleva unos 20 años residiendo en esta ciudad. Como buena representante del signo piscis, asegura tener paciencia de sobra.
Es madre de dos niños, ellos son el motor que la impulsa, y definitivamente sus nacimientos le han trazado el rumbo a su vida.
Relata que desde pequeña sentía atracción por todo lo relacionado con la belleza; cuando llegó el tiempo de escoger profesión, se decidió por Derecho, misma que tuvo que abandonar cuando supo del nacimiento de su primer bebé, “era elegir entre trabajar y estudiar, y yo me decidí por trabajar para mi hijo”, sostiene.
El tiempo libre en su vida es casi un milagro, su profesión implica sacrificios, “por eso cuando tengo un tiempito lo utilizo para compartir con mis hijos, soy de muy poco salir”.