Ellas

Hacele frente a la flacidez

Los diversos motivos que dan paso a la flacidez son, además de la edad, los cambios de peso bruscos, el abuso del sol, los baños muy calientes, la vida sedentaria y la falta de ejercicios

A menudo te habrás preguntado cómo has llegado a tener ese trasero tan blandito o esas piernas que parecen un flan. Y es que la flacidez es un mal que a menudo va acompañado de celulitis y/o mala circulación. Lo bueno es que si luchas contra uno, lucharás contra todos estos problemas.
Los diversos motivos que dan paso a la flacidez son, además de la edad, los cambios de peso bruscos, el abuso del sol, los baños muy calientes, la vida sedentaria y la falta de ejercicios. Así que ¡movete! Intentá no estar demasiado tiempo sentada, y si tu trabajo te obliga a ello, levántate cada hora, aunque sea a estirar las piernas o a darte un paseo por el pasillo.
En guardia contra la flacidez
El primer paso es el ejercicio. La falta de éste es la causa fundamental de que nuestra piel pierda la tonicidad y elasticidad y obtenga un aspecto “blando”. Un buen remedio es caminar al menos media hora diaria. No seás perezosa y no te pasés la vida circulando en taxi, tu vehículo u otros medios.
Tampoco abusés del transporte público y andate caminando con calma a ciertas partes relativamente cercanas. Esto, además de reducir peso, mejorará tu circulación, eliminará el colesterol “malo” y conseguirás verte como un “cuerazo” de mujer.
Los ejercicios más indicados son los que propician una tensión/extensión constante. La gimnasia localizada, por ejemplo, bicicleta, natación y pesas.
Deja que las cremas te ayuden
Todo esfuerzo requiere de una manito de ayuda. Deja que las cremas, en este caso, luchen con vos en distintos frentes. A ver: reestructuran la película hidrolipídica, mejoran el relieve cutáneo, hidratan en profundidad, aumentan la renovación celular, fortalecen las fibras de sostén y protegen contra los radicales libres. Aunque por sí solas no sirven para combatir la celulitis ni la flacidez.
Que no te quepa la menor duda de que las cremas sirven para algo, ya que además tonifica la piel, la alisa y refuerza evitando un deterioro mayor de las fibras elásticas. Pero no hay que olvidar que el verdadero efecto reafirmante del cuerpo se obtiene del ejercicio y de los tratamientos en instituto a base de masaje y gimnasia pasiva, en caso que no seas deportista.

Fuente: estarguapa.com