Ellas

La voz de “Las Nenas”

Lleva ocho meses con el grupo y confiesa estar súper entusiasmada con las experiencias vividas

Edith Pineda

Hace tres años, María Alejandra Ardón Gurdián, la voz principal de la agrupación femenina “Las Nenas”, ni siquiera sabía que podía cantar y menos a nivel profesional.
Pero el ser parte del grupo también significa sacrificios en la vida de esta nena. “Dejar a mi familia tanto tiempo es duro, tenés que apartarte mucho de tu familia, de tus amigos de la vida que has llevado”, menciona.
Alejandra, además ha tenido que dejar por un tiempo sus estudios, pues los ensayos y presentaciones no le permiten asistir periódicamente a clases. Pero a pesar de eso, dice sentirse agradecida y muy bendecida, pues necesita trabajar y eso en “Las Nenas” tiene de sobra, ya que en el corto tiempo que tiene de conformada la agrupación han tenido buena aceptación por parte del público.
Sus planes
Alejandra retomará sus estudios, lo cual es la primera cuenta pendiente por saldar. Incluso ahora que “estoy ganando para entrar a un colegio y a una escuela de canto”, sostiene.
A largo plazo aspira alcanzar un buen nivel profesional en el plano artístico. Eso espera combinarlo con estudios de Administración de Empresas o Turismo. Alejandra aclara que, paralelo a toda aspiración personal que pueda tener, tiene presente retribuir con los frutos de su trabajo el sacrificio y apoyo que le brinda su familia.
Más de esta nena
Nació en la ciudad de Estelí el 27 de diciembre de 1987, es de signo Sagitario y se considera una chica amistosa y tierna. Le encanta salir, pues hasta confesó que ya se ha dado unas escapaditas del grupo para irse de fiesta y liberar un poco del estrés que le deja el trabajo.
Lo que más adora de su vida de artista es viajar. Cuenta con tono de emoción que en poco tiempo ha logrado conocer casi toda Nicaragua, incluso ha llevado su voz fuera de nuestras fronteras.
En el amor, esta nena está vacante y dice que no le ha ido muy bien, pero aclara que no es por malas experiencias, sino porque el amor no ha tocado su puerta, así que “estoy sentadita esperando a que llegue”, dice entre risas.