Ellas

Una mujer de fe


Edith Pineda

Cambió su prometedora carrera en el mundo empresarial por los encantos de la televisión. Su nombre es Leana Astorga Espinoza, a quien diariamente vemos en el programa matutino “Primera Hora”, irradiando alegría y buen humor.
Su objetivo no es otro que llevarle a los nicaragüenses, quienes comparten su sintonía, una buena dosis de positivismo y buena vibra.
Capitalina de nacimiento, pero con el corazón en tierras chontaleñas. Pues por allá vivió sus primeros seis años de vida. Se graduó en Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA). Desde el segundo año de la carrera inició su vida laboral como asistente de gerencia en una empresa avícola. A partir de entonces, su carrera avanzó hasta convertirse en la Gerente de Marketing de una trasnacional, “estaba bien”, pero su inquieta personalidad y espíritu aventurero la motivó a presentarse a un casting en el que seleccionarían a la presentadora de un programa en Canal 2.
“Me entrevistaron, me preguntaron qué pensaba de la nota roja, y hasta ese momento supe que era para ‘22-22’, no lo hice, porque yo les dije que quería estar en ‘Primera Hora’… Pasó el tiempo y me llamaron para hacerme el casting, esta vez sí era para ‘Primera Hora’, fui la última, pero tuve la dicha de ser seleccionada”.
Su experiencia como chica de ‘tele’ trata de vivirla al máximo. Su mayor remuneración es el tener contacto con las personas, pero principalmente cuando trabaja a beneficio de niños que viven en situación de riesgo, pues confiesa sentirse plena.
Más de su vida
Tiene 22 años, nació un 25 de enero de 1984 y vive en la capital en casa de sus padres. Su madre es periodista y su padre abogado.
Ahora que se enamoró de los medios de comunicación tiene entre sus metas realizar estudios de maestría en Comunicación.
En sus ratos libres gusta de la literatura, la música y de montar a caballo. Adora conversar y le fascina bailar.
En lo sentimental, Leana está soltera y tampoco tiene pretendiente a la vista. Confiesa ser muy exigente, quiere a su lado a un verdadero caballero, con quien poder compartir cosas en común, nada de hombres superficiales. “No tengo prisa, puedo esperar hasta que llegue el indicado”, aclara.