Ellas

El Cartero


Hola, tengo 24 años. Soy madre de un lindo niño de cinco años. El asunto es el siguiente: desde que tengo alguna pareja le soy fiel un año, pero después se la pego, ¡claro que sin que se dé cuenta él! Hasta cuando jalé con mi esposo se la pegué. Después que nos casamos, al año se la pegué con un hombre casado, y me enamoré tanto de él que no la pensé en dejar a mi esposo porque me daba mala vida. Ahora, después de un año, al casado también se la pegué con otro hombre casado, pero ahora ando con dos casados a la vez. Los dos tienen la misma edad, pero uno tiene un carácter lindo y el otro es odioso; uno es blanco y el otro, negro. Lo que pasa es que ahora siento que a ninguno quiero; sin embargo, si no me buscan me deprimo. Por más que quiero dejarlos… Sólo me suenan los dedos y yo ahí estoy para cualquiera de los dos. Lo que quiero es que analices por qué soy así. “Porfa”, dale.
Att. Diva

Respuesta
Estimada Diva: sea cual fuere el caso, que una persona adulta disfrute de su sexualidad no tiene nada de malo, siempre que se proteja. Quizá el problema sea que aceptas a hombres comprometidos, pues esto posiblemente llegará a afectar su vínculo familiar o que la pareja de él llegue a reclamarte. Así mismo, quedas en una desventaja. Prácticamente si le das oportunidad a cualquier hombre comprometido, simplemente va a “librar su cubo” sin compromisos, así que difícilmente puedes esperar que alguno de ellos se quede contigo. ¿No te has preguntado por qué sólo andas con hombres casados? Hay montones de solteros.
Por otra parte, esa búsqueda de amor y sexo en los hombres puede ser un mecanismo psicológico que te empuja a suplir la ausencia de cariño, el cual supongo padeciste a temprana edad. Lo mejor es que hagas una revisión de tus sentimientos, analices por qué eres tan sumisa con estos dos hombres, qué te empuja a ellos, por cuánto tiempo piensas continuar de esa forma y estudies adónde te llevara esto. Que te sientas inquieta y busques consejo es una buena señal, eso significa que te das cuenta de que tienes un problema por resolver.