Ellas

¡A colgar la brocha!


Las brochas, y en general todos los instrumentos que han estado en contacto con pinturas, colas, etc., se deben limpiar, al finalizar el trabajo, con el disolvente adecuado, según el producto que se haya utilizado.
Si has estado trabajando con pinturas o pegas blancas, límpialos con agua y jabón, para pinturas y esmaltes sintéticos, emplea aguarrás. En algunos casos viene especificado en el producto el disolvente que se puede usar.
¿Has guardado la brocha sucia?
Si mientras has tenido guardada la brocha, ésta no sólo está sucia, sino que se ha endurecido, no la des por perdida, puedes hacer lo siguiente:
-Sumérgela durante varias horas en disolvente, cuando la saqués, frotala sobre un papel.
Puede que el disolvente no sea suficiente. En este caso, introduce la brocha durante unos minutos en un decapante y frotala con un cepillo de raíces.
-Cuando las cerdas se hayan ablandado, eliminá los restos de pintura. Para ello, sujetá la brocha con ambas manos y girá hacia uno y otro lado.
Características de la limpieza común
-La limpieza común de las brochas se hace con agua caliente y jabón neutro. Para que los pelos se mantengan flexibles, dejala secar sin aclarar el jabón.
-Al secarse las brochas, es fácil que las cerdas se abran hacia fuera. Para que esto no ocurra enrollá dos gomas alrededor de los pelos.
-La mejor forma de guardar las brochas es colgándolas.